2010/11/23

Urgente

Urgente… Es una palabra con la que vivimos día a día en nuestra agitada vida y a la cual le hemos perdido ya todo significado de premura y prioridad.

Urgente… Es la manera mas pobre de vivir sobre este mundo, porque el día que nos vamos, dejamos pendientes las cosas que verdaderamente fueron urgentes.

Urgente… Es que hagas un alto en tu ajetreada vida y por un instante te veas y te preguntes: ¿qué significado tiene todo esto que hago?

Urgente… Es que te detengas y veas… cuan grande eres!

Urgente… Es que cuando camines por la calle, levantes la vista, voltees y mires a tu alrededor; observa el cielo, los árboles, las aves…¡a la gente!

Urgente… Es que seamos más humanos… más hermanos!

Urgente… Es que sepamos valorar el tiempo que nos pide un niño.

Urgente… Es que una mañana, te levantes temprano y veas salir el sol, siente su calor y dale gracias a Dios por tan grande regalo.

Urgente… Es que te sientas vivo en cuerpo y alma!… que veas tus brazos, tus piernas, tu cuerpo, tu inteligencia, y de verdad, ¡ vibres con la vida que te ha regalado el Padre celestial !

Urgente… Es que te tomes un instante en tu trabajo, salgas y respires profundo; y sientas como el aire llena tus pulmones… estas vivo!

Urgente… Es que le digas a la gente que la quieres, cuanto la amas hoy, no esperes hasta mañana.

Urgente… Es que no se te vaya la vida en un soplo y que cuando mires atrás, seas ya un anciano, que no puede echar el tiempo atrás, que todo lo hizo.

Autor Desconocido

Ignacio Sánchez Mejías en Acho, Perú

Me llega de Interaficion@yahoogroups.com y, con la venia de la autoridad me atrevo a colocarlo en este balcón. Me gusta como esta redactado y todas las implicaciones que entraña.

 

Dos veces estuvo en Lima Ignacio Sánchez Mejías, primero como novillero en la cuadrilla de Fermín Muñoz, «Corchaíto» y luego como matador el verano de 1923, cautivando a la afición y a la sociedad limeña gracias a su torería y a su don de gentes.

Me llega de Lima un librito de 119 páginas, cuyo título abre de inmediato mi curiosidad, Ignacio Sánchez Mejías en el Perú de Héctor López Martínez, editorial Minerva, Lima 1991.

Historiador y periodista, López Martínez, hace un tributo a la memoria del diestro sevillano que además de llenar un vacío, es un testimonio cargado de admiración no solo del torero sino también del hombre, arquetipo de andaluz cabal.

Sánchez Mejías pasó por Acho en dos oportunidades, la primera en 1912 como novillero en la cuadrilla de Fermín Muñoz "Corchaíto", mató a su primer novillo en la placita del Callao, y diez años después, en la época de las grandes figuras, permaneció tres meses en Lima en una brillante temporada al final de la cual resultó herido de gravedad.

Dejó en Lima una huella profunda de su desbordante y atrayente personalidad y se le recuerda por sus tardes triunfales, su increíble valor, su pundonor y caballerosidad.

Muy positiva fue con él la crítica en 1912 pero muy sedientos la pana y el cuero de la muchedumbre que desde su primera estadía le regateó los aplausos luego de sus impresionantes pares de banderillas.

En España, en los días de su retirada a finales de 1922, recibe la valiosa oferta para torear en Lima donde había dejado buenos amigos y de la que tiene gratos recuerdos. No puede resistirse, además en Lima pagaban a los toreros como en ninguna otra parte.

Obtiene un triunfo excepcional el domingo 14 de enero de 1923, segunda de abono, con el segundo toro de la Rinconada de Mala de Jesús de Asín, al clavar unas banderillas de lujo con los colores nacionales de España y Perú, que unas enigmáticas manos femeninas le habían preparado y enviado con una no menos enigmática tarjeta. "Una de las ovaciones más grandes que se han escuchado en Lima" apuntó el revistero de "El Comercio".

Con las dos orejas y el rabo en las manos, Ignacio tuvo que dar numerosas vueltas al ruedo. Andrés Aramburú Salinas señaló que "Sánchez Mejías ha realizado en la plaza de toros de Lima la faena más completa que se haya verificado en el viejo coso desde que el muy ilustre Virrey la construyera".

La quinta corrida de temporada programada para el 28 de enero en beneficio de la aviación nacional, fue precedida por grandes preparativos y gran expectativa. En los días previos fueron arrojados programas desde el aire. Con lleno imponente en los tendidos, Ignacio hizo derroche de pundonor, dominio y voluntad de acierto y cortó dos orejas entre grandes ovaciones; en el segundo, llevó el entusiasmo del público al paroxismo obteniendo además el rabo.

Para la corrida de su despedida, sexta de temporada, se encierra con seis ejemplares de la Rinconada de Mala y exige que sean grandes, bien armados y con toda la barba; además trató de hacer rebajar el precio de las localidades para disipar los rumores que habían circulado días antes de que la entrada sería carísima y que los pobres no habrían tenido oportunidad de verla.

Fue una serie de éxitos. Narra Clemente Palma que Ignacio cometió acciones de verdadero arrojo excitándose con la inquina injusta y salvaje que le manifestaba un grupo de sol.

Había banderilleado a todos sus enemigos e intervenido en todos los quites, el sexto lo levantó campaneándolo por un buen trecho para finalmente dejarlo caer y podría haber ido peor si no fuera por un providencial capote. En todo caso terminó en la enfermería.

Esa noche y al día siguiente es visitado por gran número de personas a las que recibe con su habitual amabilidad en la casa que había alquilado en la actual avenida Garcilaso de la Vega. Toda Lima comenta su valor y su torería. "Mundial" anota que la cornada "no se la dio el toro, sino un canalla", aludiendo a la fracción de espectadores que cobardemente no cesaron de molestarle con sus insultos hasta precipitarle en un acto temerario que hubiese podido costarle la vida.

Ignacio impactó en el alto mundo social de Lima del cual se convirtió en animador y verdadero ídolo; su trato de gentes le granjeó la estimación de la sociedad. Además de innumerables agasajos que como dice López Martínez, hasta le habrán abrumado, despertó la afición en unos y la avivó en otros organizando una concurrida becerrada en el balneario de Ancón de la que fue mentor y pese a estar convaleciente de la cornada sufrida en Acho, banderilleó al cuarto.

Se había recuperado rápidamente gracias a las curas del doctor Graña y aceptó torear de nuevo el 18 de marzo en una corrida a beneficio del Círculo de Prensa. Su último toro en Lima lo brindó a Luis Graña Garland y después de una faena emocionante, paseó las dos orejas y regaló al joven aficionado la espada y la muleta.

Con las lágrimas en los ojos y en un momento de intensa emotividad abandonó el coso en unión de varios amigos y vestido de torero se dirigió al Callao donde se embarcó inmediatamente.

Ya en España, recordaría al Perú en varios pasajes de su obra teatral "Zaya" donde el torero peruano podría ser Carlos Sussoni, al cual Ignacio apoyó en su carrera.

El domingo 12 de agosto de 1934 El Comercio informó que Ignacio Sánchez Mejías había recibido una herida quizás mortal y el lunes 13 insertó sucesivos cables informando primero del gravísimo estado de Ignacio y de su muerte después.

Lima volvió a vincularse a la memoria de Sánchez Mejías en 1966 cuando su hijo José Ignacio, entonces apoderado de Antonio Chenel "Antoñete", sufrió un infarto y murió en la plaza de Acho, la misma que espera la vuelta, si es que vuelve, de un andaluz tan claro, tan rico de aventura. Yo desde tan lejos recuerdo la brisa triste del Acho hacia las cinco de la tarde. G.A.

2010/11/21

ITACA Constantino Cavafis

Cuando salgas en el viaje, hacia Ítaca
desea que el camino sea largo,
pleno de aventuras, pleno de conocimientos.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
al irritado Poseidón no temas,
tales cosas en tu ruta nunca hallarás,
si elevado se mantiene tu pensamiento, si una selecta
emoción tu espíritu y tu cuerpo embarga.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
y al feroz Poseidón no encontrarás,
si dentro de tu alma no los llevas,
si tu alma no los yergue delante de ti.
Desea que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas estivales
en que con cuánta dicha, con cuánta alegría
entres a puertos nunca vistos:
detente en mercados fenicios,
y adquiere las bellas mercancías,
ámbares y ébanos, marfiles y corales,
y perfumes voluptuosos de toda clase,
cuanto más abundantes puedas perfumes voluptuosos;
anda a muchas ciudades Egipcias
a aprender y aprender de los sabios.
Siempre en tu pensamiento ten a Ítaca.
Llegar hasta allí es tu destino.
Pero no apures tu viaje en absoluto.
Mejor que muchos años dure:
y viejo ya ancles en la isla,
rico con cuanto ganaste en el camino,
sin esperar que riquezas te dé Ítaca.
Ítaca te dio el bello viaje.
Sin ella no hubieras salido al camino.
Otras cosas no tiene ya que darte.
Y si pobre la encuentras, Ítaca no te ha engañado.
Sabio así como llegaste a ser, con experiencia tanta,
ya habrás comprendido las Ítacas qué es lo que significan.

Mundo Rotario

Informacion Rotaria

Rotary en pocas palabras

Ese “Manto Democrático”

 

Hace años escribíamos unas cortas líneas sobre elecciones… los años han pasado y estamos ante la situación que preveíamos. Se llamaba “Un manto democrático”.  

 

Decíamos:

Desde mi época de adolescente he venido sosteniendo una tesis con respecto a las elecciones que los políticos, finalmente y porque no les queda otro remedio, nos ponen frente a los ojos de cuando en cuando y, a veces, muy a su pesar.

Siempre he sostenido que las elecciones son imperfectas en si mismas debido, cuando menos, al hecho de:

-Carecer de las debidas respuestas lógicas,

-Carecer de respuestas democráticas,

-No abarcar el real espacio de las posibilidades razonablemente lógicas,

-Ser un medio de propaganda más que un medio de consulta.

 

En el primero de los casos, "Carecer de las debidas respuestas lógicas". Siempre se nos exige que seleccionemos entre "n" candidatos. Se espera que nuestra respuesta sea: Candidato A, B, C, o el que queremos poner... muy bien, pero ¿y si no me parece correcto alguno de ellos? y ¿si me parecen incorrectos la totalidad de ellos? ¿Acaso se está pidiendo que escoja al que me parezca menos malo? ¿Se me está indicando que es una elección entre perdedores?. Y que ocurre cuando tenemos el muy famoso "voto lista", aparecen nominados por una fabrica de funcionarios, es decir que alguien, que debe ser parte de la oligarquía del momento, los escogió y por tal motivo aparecen con la venia de la facción política que los lleva. Es decir que si queremos votar por nuestro hermano, debemos votar por toda la lista. ¿Como votar por él sin tener que hacerles el juego a los demás?

En el segundo caso: " Carecer de respuestas democráticas"; lo que nos ha sucedido, con el beneplácito de todos los "sabios electorales" del país, es que con demasiada frecuencia se nos encasilla entre respuestas que solo están favoreciendo a determinados intereses, sin importar que quien decide es el votante y no quien se ha abrogado el papel de nuevo Dios. La experiencia Venezolana en este último sainete nos dice que fue imposible un voto racional distinto a : "Salgamos de estos fulanos de una buena vez" y para eso, con los ojos cerrados y sin leer, decir que NO. Ganó el NO, pero ¿Quien triunfó? ¿La Democracia? Es como decir que tuvimos que matar, para no matar al que teníamos que matar. O sea que teníamos que permitir un acto de totalitarismo para conseguir que, a la larga, con el favor de Dios, la suerte nos favoreciera y los borregos, siguiéndonos, votaran como les decíamos, y así lograr una victoria, instantánea, buena para el fin puntual, pero a la larga negativa al fin que perseguíamos, no otro que impedir que se repitiese la dosis de totalitarismo.

El tercer caso: "abarcar el real espacio de las posibilidades razonablemente lógicas". Como todas las cosas humanas las elecciones tienen espacio, tiempo, causas y efectos. Generalmente no se cuestiona la ley electoral. Muchos asumen que quienes, en su momento, trabajaron en ella, lo hicieron en forma por demás proba, con alto espíritu nacionalista, con un sentido democrático que se perdía en el horizonte; que esas personas, dignas de toda admiración, poseedoras de conocimientos sin limites sobre tales asuntos, consultaron todas las fuentes del saber humano aplicables al caso, discutieron con todos aquellos políticos, profesores, hombres de a pié, integrantes de cuantos partidos políticos existían en la vida nacional al momento del estudio y que, finalmente, al momento de sentarse a escribir la Ley y sus reglamentos, lo hicieron en plena capacidad mental, con pleno conocimiento de las circunstancias y sin ningún tipo de presión por parte de nada o de nadie. Es decir, que, conformaban un grupo multidisciplinario, pluri ideológico, multireligioso, pluri etario, excelentemente bien preparado, no presionado por el tiempo o las circunstancias y que, por tal motivo, produjeron una Ley Electoral, perfecta e inmejorable. No cabe la menor duda en que una Ley de esta condición es imposible trasgredir o avasallar. Pero, desafortunadamente ese no es el caso que nos toca vivir. Hemos visto en los últimos 60 años que la Ley Electoral, en la versión que se quiera manejar, ha sido violada en incontables ocasiones por ciudadanos investidos o no de autoridad, ha sido despreciada por los funcionarios públicos encargados de velar por el cumplimiento de las Leyes, y envilecida por los "representantes del Pueblo", aquellos que han de ser, básicamente, los encargados de producirla.
 
¿Que mejor prueba de buena voluntad política podríamos pedirles a nuestros "inmejorables" legisladores que adecentar la actual Ley que nos ha demostrado con creces que es un adefesio legal que "cualquiera" con un mínimo de mala intención puede violentar en la forma más abyecta para sacar sus ventajas? Pero claro, esto es mucho pedirles a quienes, "por ahora", solo se conforman con vivir de la maravillosa limosna que se han asignado como pago por mantener el coro de letanías loando al "proyecto". Nadie en su sano juicio podría esperar que estos ciudadanos se preocupen por darle legitimidad a sus propios cargos obtenidos en unos comicios donde la abstención llegó al 73 % y solo obtuvieron el 80% de esos votos, o sea el 18.4% de los votos posibles. Su cerebro nunca aceptará que solo representan al 18.4% del padrón electoral. La mayoría entonces, base de la democracia, no está representada en la Cámara legislativa del país.
 
Podríamos pasar la vida escuchando justificaciones sobre el porqué, y adormecernos con las canciones de cuna que indican que somos tibios políticamente. Pero nadie, hasta ahora, se permite pensar en la negativa de la clase política en lo concerniente a la aceptación de la idea de tener la obligación de motivar a la mayoría a que asista al acto electoral. conformándose con "vender" el supuesto producto. Siempre he creído que para que sea valido el hecho electoral debe existir una mayoría votante que exprese su parecer. Y el que se abstiene está hablando de su parecer. Aunque no les guste a los políticos, es una realidad. Es un hecho.
 
La abstención es, a los políticos, como el raspado es a los estudiantes. La certificación plausible del hecho de no haber rendido lo suficiente durante el período analizado. Justifíquese como se quiera esta situación: para seguir enchufados, para ganar la buena pro del jefe, para seguir en la oligarquía del momento, para cualquier fin asalariado... la realidad se impone. No se han presentado las alternativas en la forma adecuada. Se ha fallado en el trayecto político. Y entonces... quienes tienen la culpa son TODOS los que disfrutan su condición de oligarcas momentáneos, incapaces por su bozal, amarrados al poste, inseguros de su futuro. Y el "mea culpa" ha de ser general, desde el zenit hasta las orillas.
 
Un "Manto de Democracia" nos está faltando, como país. Ya las letanías nos lo están indicando. Los alquilados expertos en imagen personal, corporativa, internacional, han diseñado estas coletillas que repite cacofónicamente la oligarquía del momento. ¿Que va primero y que va después?, ¿El Ciudadano?, ¿la Patria?, ¿la ideología? ¿la Libertad?
 
Pero, el habito no hace al monje... y la historia nos ha demostrado, ha rabiar, que "qvod Natvra non dat Salmantica non praestat".
 
Poco podemos esperar de quienes jamás se han distinguido por su trabajo productivo.
 
Mucho ha sido el esfuerzo para desvirtuar las bondades de la MERITOCRACIA.
 
Reflexionemos.
 
Carpe diem, tempus fugit.

2010/11/15

El segundo refugio.

De golpe y porrazo me encontré con Manuel en un estacionamiento. Mucho tiempo había pasado desde la  vez que anduvimos juntos por la montaña y terminamos almorzando familiarmente en aquel restaurante típico de nuestra ciudad.

Reencuentro de montañistas donde lo primero que se precisa es el listado de sitios de montaña que últimamente hemos visitado y luego, en orden muy importante, la familia, la salud y… los proyectos, eso aun si el encuentro es de milésimas de segundo. Pero da resultado, por aquello de respetar la privacidad de cada quien, por respetar el sagrado silencio de las metas inalcanzables, por respetar el aliento de los amigos, aliento normal por lo general y, como fue este el caso, aliento postrero del buen amigo común que está recién ido. Instantáneo es el vinculo para una próxima reunión, visita, llamada, y ahora con el internet, obligante la búsqueda de las paginas de cada uno.

La pagina de Manuel, otro logro alcanzado por estas personas que dan su vida con el esfuerzo familiar, la ventana al mundo informático de su empresa, esa que se dan en llamar “Industria artesanal”, esa que me ha permitido dar tantos pasos dentro y fuera de la Patria, disfrutando la fortuna de portar equipos de primerísima calidad y belleza. He sido victima de miradas envidiosas por el morral que con tanto orgullo llevo en mis hombros al efectuar esas caminatas. Y hablo solo del morral por cuanto es lo que tengo, lo que porto, lo que mejor conozco, de lo que puedo dar fe.

Pues… la pagina esta muy bien montada, es llamativa, se buscaron unos ojos que llamaran la atención y… lo consiguieron, sin buscarlos muy lejos.

La Pagina, llena de información de todo tipo, relacionada, claro está, con lo que es la vida del montañista industrializado que no se queda tras la puerta, sino que sale al mundo a buscar nuevos retos de supervivencia y éxito. Esta pagina fue mi guía para enterarme de las actividades que, en pro del montañismo para toda edad, están realizando los integrantes de esta familia.

En lo que muestran como misión nos cuentan que la suya es, entre otras actividades:

¡Apoyar al montañismo y al rescate como actividades que enaltecen al ser humano!
Continuar creciendo junto a las actividades al aire libre que cada día tengan más apoyo en Venezuela y Sur América. Para ello crear redes comunicacionales para llegar a más personas afines al montañismo, excursionismo y el rescate participando activamente en tareas educativas, de esparcimiento y de ecología. Expedición Andina cree en el montañismo como una actividad para llenar el espíritu y el alma. Cuando recorres la naturaleza protegido con equipos Expedición Andina,  tu salud mejora pero más aun tu espíritu se llena de luz, la luz de las montañas,  y se fortalece con las experiencias al aire libre.

 

Una de esas actividades  esta ligada al Centro de Desarrollo Integral y el Club de Montañismo; tuve la oportunidad de acompañarles a la excursión del pasado 14NOV a La Culata y quede impresionado por la disciplina, las medidas de seguridad y por el altísimo espíritu de “caminantes de montaña” demostrado por todos cuantos asistieron. El compañerismo en todas sus formas estuvo presente aupando, animando, motivando y demás “andos”.  Adicionalmente, es bueno decirlo, me impresionó  la capacidad de marcha que han ido obteniendo con tantas salidas en tres años. Respetando las personalidades, no es un “Club de Viejitas Dulces”, es una agrupación de personas de todas las edades, unidas en la mira común de mejorar la calidad de vida individual mediante el ejercicio sano, orientado y seguro, en un clima de convivencia donde los beneficios no se limitan a los integrantes sino que, en la terapia relajante del hacer el bien, se prodigan hacia otros núcleos humanos llevándoles ayuda y comprensión.

Es impresionante escuchar los nombres de los sitios donde han estado en estas actividades de montaña, hasta El Roraima se escucha, el Pico Humboldt… en total 36 salidas en tres años, ya quisieran muchos grupos tener esta frecuencia anual… disciplina, programación y paciencia.

Al termino de la excursión se nos pidió que dijésemos solo tres palabras cada uno, sumariando la actividad.

De repetir, pronunciaría esas tres: disciplina, programación, paciencia… realmente compendian el nervio de lo hecho, lo demás es la tela de araña del compartir entre adultos, la comprensión y el deseo de comunicarse de las personas.

Y hasta allí llegamos, por ese día fuimos hasta el segundo refugio, en la vía hacia Las Cascadas.

DSC03006 DSC03007 DSC03008

Espero que me lleguen las fotos de las cámaras de los participantes para publicarlas.

y aquí comienzan a llegar, primero algunas que tomaron la salida anterior cuando subieron por Las Crestas

76323_160268447344215_122132291157831_260280_3925512_n   150288_160268344010892_122132291157831_260279_1668023_n      74519_160268574010869_122132291157831_260281_8093041_n 76773_160268787344181_122132291157831_260284_2010607_n 149950_160268684010858_122132291157831_260282_6874539_n Felicitaciones!!

y ahora llegan tres más:  

148335_162243107146749_122132291157831_268742_3335295_n74471_162243090480084_122132291157831_268741_5619233_n76541_162243067146753_122132291157831_268740_361746_n

2010/11/13

La función del arte 1

Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla.
Viajaron al sur.
Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando.
Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura.
Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre:
—¡Ayúdame a mirar!

Eduardo Galeano

Confieso que me llama poderosamente la atención este párrafo que SONIA. la Condesa, me hace llegar en tarde de sábado.

La Soledad y la tristeza. por: Roberto Rolo Luis

www.araguavirtual.com

La experiencia de los adultos mayores debe ser objeto de mayor interés y atención por parte de la sociedad en general.

No sólo porque por que son cada vez más numerosos, sino también por su sensibilidad ante las situaciones sociales y por que requieren de lo mejor de la condición humana de su entorno, para superar las necesidades que presentan.

La idea de desarrollar este tema surgió durante la entrevista que sostuve con una cliente que me pidió reservara su nombre. Después de analizar y reflexionar sobre lo conversado llego a las siguientes conclusiones: Todos los seres humanos necesitamos sostener una relación afectiva con los demás, y cuando un adulto mayor busca a alguien y descubre que nadie está disponible, que nadie satisface sus necesidades, que nadie se ocupa de el de manera sincera, que a nadie le importa o que nadie lo espera dispuesto a compartir afectos, se inunda de una profunda tristeza y un vacío en el alma, que le duele y lo hace sufrir.

El ser humano es un ser social, que necesita de los demás para poder vivir; y durante la vejez puede experimentar con mayor intensidad la soledad, ya que esta etapa de la vida casi siempre va acompañada de pérdidas, como el trabajo, el cónyuge, el status social, y algunas capacidades físicas. Pero hay que reconocer que no todas las personas mayores se sienten solas. La soledad la acusa apenas un 8% del universo, cifra  que no se puede subestimar, si pensamos en la difícil experiencia que cada una tiene que afrontar.

La soledad surge, de la tendencia de todo ser humano a compartir su existencia con otros. Si esto no se logra, surge el sentimiento de estar incompleto. En la soledad, el ser humano añora la fusión otras personas y desea la comunicación para poder subsistir o lograr intimidad. Por eso, la soledad aparece solamente cuando el sujeto no halla “otro” con el cual complementarse.

Por eso, cuando una persona busca a alguien y nadie está disponible para ella, nadie satisface sus necesidades, nadie se ocupa de ella, a nadie le importa, o no hay nadie que la espere, se inunda de pena y vacío. Cuando no puede establecer ese contacto que le permite ser quien es, aparece el convencimiento de estar excluido de ese mundo de interacciones tiernas y profundas, que todos creemos que los demás disfrutan. 

Pero gracias a Dios, no todas las personas mayores están solas y  abandonadas. Haz tu parte, cuida y atiende los viejos de tu familia para que no formen parte del 8% que sufre, háblales, escúchalos, pregúntales, visítalos, quiérelos y tócalos, ellos lo necesitan y se lo merecen.

2010/11/12

La vida… según KINO

¡ LA VIDA DEBERÍA SER AL REVÉS!


Se debería empezar muriendo y así ese trauma quedaría superado.

Te despiertas en un Hogar de ancianos mejorando día a día.

Después te echan de la Residencia porque estás bien y lo primero que haces es cobrar tu pensión.

Luego, en tu primer día de trabajo te dan un reloj de oro.

Trabajas 40 años hasta que seas bastante joven como para disfrutar del retiro de la vida laboral.

Entonces vas de fiesta en fiesta, bebes, practicas el sexo, no tienes problemas graves y te preparas para empezar a estudiar.

Luego empiezas el cole, jugando con tus amigos, sin ningún tipo de obligación, hasta que seas bebé.

Y los últimos 9 meses te pasas flotando tranquilo, con calefacción central, roomservice, etc. etc.

Y al final... ¡Abandonas este mundo en un orgasmo!

Esta es una joya de los tiempos modernos!!

Héctor M. Guyot LA NACION
Se van sin lucha, entregados. Ascienden ingrávidos a un cielo prometido donde no hay pesar ni dolor. Ya son muchos los que se han marchado. Migran sin hacer ruido y nadie lo advierte. Tal vez ni siquiera ellos, los que viajan. Pero a mí no me engañan: uno los ve por ahí y los nota idos, ajenos, como si ya quisieran estar del todo en ese paraíso de ojos abiertos donde el espíritu, librado del peso del cuerpo, se emancipa de los anticuados límites de tiempo y espacio.
Un día aquí no quedará nadie. La semana pasada me crucé en la calle con un viejo amigo y entramos a la Richmond a tomar un café. Nos ubicamos en una mesa apartada, sobre la que yo apoyé mi agenda y él, como si fuera un arma, el pequeño aparato lleno de teclas y botones que llevaba en la mano.
Me estaba hablando de sus hijos cuando sonó un quejido. -Discúlpame -dijo. Tomó el artefacto, leyó y empezó a teclear. Cuando terminó alzó la vista y preguntó: -¿Dónde estaba? Se olvidó de su familia y pasó a su trabajo, pero era poco lo que yo podía sacar en limpio porque el aparato lo reclamaba, con ruidos y zumbidos, cada uno o dos minutos. -Discúlpame -repetía mi amigo.
Por pudor, yo miraba para otro lado. Pero los intervalos eran cada vez más largos. Para aliviar la espera, empecé a hacer dibujitos en la agenda. Me preguntó por mis cosas y desgrané algunas novedades. El asentía con su cabeza, pero sus ojos iban y venían de los míos a su teléfono.
No me escuchaba. Por fin estalló el bip . -Discúlpame -dijo. Y ya no volvió. Dejé diez pesos sobre la mesa y salí a la calle. Hace unos días regresaba en auto a casa cuando divisé a un vecino que esperaba la combi frente al Sheraton. Toqué la bocina y me arrimé al cordón. Subió dando las gracias y empezamos a hablar de esas cosas de las que suelen hablar dos hombres que se conocen poco para eludir el silencio.
Entonces sonó el adminículo que traía en la mano. -Discúlpame -dijo-. Acabo de entrar en Twitter. Se tomó varios minutos para responder. Al rato, otro chillido. -Un mensaje de mi hijo -anunció. Después se disculpó de nuevo: quería ver si su tweet había tenido eco. Otro mensaje suyo. Otro chequeo. Un nuevo bip . Me dediqué a manejar sin abrir la boca mientras mi vecino se hundía en esa pantallita del tamaño de una carta de truco.
De pronto, ya casi llegando, emitió un suspiro. -¿Todo bien? -dije, por cortesía. No respondió. Tuve que sacudirlo cuando detuve el auto frente a su casa. Me miró con ojos inexpresivos y esbozó una sonrisa vaga. Una parte suya ya no estaba allí. Me dio la mano y bajó, pero ya no era la misma persona que yo había recogido. Había migrado.
Me está pasando cada vez más seguido. Amigos, familiares, compañeros de trabajo. Están allí, frente a mí, y de pronto ya no. Se han ido tras un bip después de mascullar, ansiosos, una última palabra que es siempre la misma: 'Discúlpame'.
Me descubro entonces frente a cuerpos vacíos, abandonados por almas sin lastre que seguramente retozan liberadas y ligeras en praderas cibernéticas de las que ya no quieren regresar. Se entiende que ante semejante nirvana se apaguen los sentidos que nos atan a la tosca y pesada realidad. Cuando algo se conecta allá, algo se desconecta acá.
Por eso jamás me enojo cuando me dejan hablando solo. Pero después de estas experiencias una sorda inquietud empezó a aguijonearme. El otro día, por ejemplo, tuve un sueño extraño: mis padres volvían de un viaje y en lugar de reunir a la familia en su casa, para ver las fotos, enviaban un mensaje anunciando que las habían colgado en Facebook. Cuando acudí a mi hija mayor para pedirle ayuda a fin de poder verlas, la encontré chateando con sus primas. -Ahora no puedo atenderte, papá -me dijo-. ¿Qué quieres? Pónmelo en un mail.
Me pregunté si no debíamos limitarle las horas de conexión y busqué a mi mujer decidido a tomar medidas: ella estaba frente a su netbook, conversando vía Skype con una tía que vive en Rímini, Italia. -Tenemos que hablar -le dije. No obtuve respuesta. Me paré enfrente y le hice señas cada vez más desesperadas. Terminé gesticulando como el náufrago que ve un barco perdiéndose en el horizonte, pero ella no despegaba la vista de la pantalla.
Ahí me desperté sobresaltado. Por suerte poco después, con el desayuno, una nota aparecida ese mismo día en este mismo diario, 'La gente mayor se mete de lleno en la era digital', me ayudó a poner las cosas en perspectiva: 'Internet y las redes sociales sirven como puente de interacción entre diferentes generaciones de una familia, que encuentran en la Web un lugar donde poder compartir un lenguaje común en una época en que la interacción familiar se ve amenazada', leí.
La nota, sin embargo, no calmó mi desasosiego. Ayer, camino del diario, no pude evitar detenerme en los ojos de los desconocidos con los que me cruzaba. ¿Estarán aquí o sus almas habrán migrado ya a la indolora dimensión virtual?
Me senté a una mesa en la vereda, frente a un café, y mientras un rayo de sol me entibiaba la cara me hice la pregunta tan temida: ¿cuántos somos los rezagados que todavía estamos donde parece que estamos? De pronto comprendí que un día cualquiera podía convertirme en el último hombre en la faz de la Tierra.
© LA NACION