2016/01/15

263490.- La Ciudad de la Cultura de la Galicia

GENERAL. La Ciudad de la Cultura de la Galicia se eleva en sintonía con las montañas que caracterizan el territorio (Manuel G. Vicente).

FACHADA Y CUBIERTA. La envolvente curva cumple dos funciones en el edificio del Museo.
PROTECCIÓN MUSEO. La temporada lluviosa de Galicia obligó a que todos los edificios tengan una galería externa.
INTERIOR MUSEO. En la planta baja están las zonas de exhibición.
INTERIOR MUSEO. Los pliegues del espacio, una de las características de la obra de Eisenman.
MUSEO VERTICAL. La fachada vidriada llega a una altura de 32 metros.
INTERIOR BIBLIOTECA. Se alojarán los trabajos más emblemáticos de la tradición gallega.
BLBLIOTECA ONLINE. Toda la información que se almacene también será informatizada.
BOX DE LECTURA. En la sala principal, espacios delimitados para consultar bibliografía.
COMPLEJIDAD. El espacio interior está moldeado por numerosas operaciones formales.
ARCHIVO. En este edificio se conservarán todos los documentos que conciernen al Gobierno Autónomo de Galicia.
INTERIOR ARCHIVO. El blanco domina todos los espacios bajo techo.
PLANO DE CONJUNTO. Los seis edificios se ubican en la parte izquierda del sitio, mientras que a la derecha hay un parque abierto.
PLANTA MUSEO. La morfología de los edificios responde a la superposición de grillas con las que trabajó Eisenman.
PLANTA BIBLIOTECA. La gran sala de lectura es el área principal de este edificio.
PLANTA ARCHIVO. Está ubicado en el extremo sur del terreno.
Según los registros históricos, fue aproximadamente en 812 que se encontraron los restos del apóstol Santiago el Mayor. El descubrimiento llevó a que en ese sitio se edificara la que actualmente es la catedral de Santiago de Compostela y a su vez dio comienzo a una peregrinación de fieles, que llegaban de toda Europa para venerar al santo.

La vía que inexorablemente debían recorrer para llegar era el Camino de Santiago, que desemboca en la ciudad española y al mismo tiempo la une al resto del país y a múltiples puntos del continente. El origen de la ruta no es del todo claro: una de las teorías más difundidas habla de una serie de líneas telúricas que atraviesan el territorio y que habrían guiado a los antiguos druidas hasta el sarcófago del patrono de España.

Estas líneas subterráneas marcan el ritmo interno de los seis edificios que componen la Ciudad de la Cultura de Galicia y son solo uno de los elementos que tomó Peter Eisenman para diseñar este monumental complejo que se encuentra a un kilómetro del centro de Santiago de Compostela, que es su último proyecto y que promete ser uno de las íconos más emblemáticos de Europa. 

Eisenman ganó el concurso para la Ciudad de la Cultura de Galicia en 1999 y la obra comenzó en 2001. La crisis económica española retrasó la construcción; y la inauguración del complejo, originalmente planeada para este año, debió ser pospuesta. Hasta el momento se han finalizado y ya funcionan cuatro de las estructuras (el Museo, la Biblioteca, el Archivo y el Edificio de Servicios Centrales). Todavía falta completar dos bloques (un Centro para la música y las artes escénicas y un Centro internacional de arte), que aún no tienen fecha de inauguración. El estado de las obras también ha generado tensión política en la región, ya que su presupuesto se ha cuadruplicado desde que comenzó el proyecto.

En busca de la iconicidad

Impulsado por la ambición de hacer por Galicia lo que el Guggenheim de Gehry hizo por Bilbao, Eisenman concibió su proyecto sobre una compleja trama de tres grillas superpuestas que se asientan tanto sobre referencias locales como universales. De esta manera, y en primer lugar, sobre el plano horizontal se funden el patrón medieval de las calles de Santiago de Compostela con una grilla ortogonal cartesiana regular. La forma resultante de esta unión configura las distintas instancias de jerarquía del complejo; por esto se entiende tanto el orden urbano de sus calles internas como el funcionamiento de cada uno de los edificios.

La instancia final ocurre cuando se superpone esta trama híbrida sobre la accidentada topografía del sitio, para dar lugar a las formas del conjunto. Para evitar que la tercera dimensión del esquema no fuera solamente una extrusión de los planos X e Y, Eisenman primero las generó siguiendo las líneas sinuosas de las montañas y luego moldeó las curvas de los seis edificios en base a las estrías de una conchilla de vieira, símbolo del Camino de Santiago.

La principal intención del arquitecto estadounidense a la hora de encarar esta obra fue poner en duda la relación dual edificio-terreno que ha dominado la práctica profesional y proponer una “arquitectura topográfica”. De esta manera, la forma de los volúmenes aparentan ser el resultado del cruce de las distintas calles y los espacios públicos parecen haber nacido producto de una excavación de las sierras circundantes. El sitio y las características físicas del terreno dictan así la configuración general de las piezas, dotando a todo el centro de un aire de familiaridad con la ciudad que lo emparenta con su entorno natural.

La organización de los edificios, tanto en planta como en frente, responde a las tramas que se mencionaron al principio, pero sin correspondencia entre ellos. Es decir que la piel exterior de un bloque no tiene relación con la función que allí se desarrolla, sino que está en sintonía con las ondas que los pliegues de la topografía genera en la dimensión vertical.

A la hora de explicar su proceso de generación formal, Eisenman se refiere al libro “Sobre el crecimiento de las formas en la naturaleza”, del matemático y biólogo escocés D’Arcy Thompson, como una manera de marcar un antes y un después en el campo de la evolución de las formas. El libro es un compendio de organizaciones formales orgánicas, que la generación de arquitectos del 20 creyó que podrían aplicarse a la construcción del hábitat del hombre. “Nuestro entendimiento acerca de cómo se generan avalanchas o cómo se comportan las placas tectónicas nos presenta organizaciones dinámicas. Ya no podemos concebir formas estáticas –dice Eisenman– sin agregarles un componente temporal”.

263489.- La vieira de Compostela


LA CONCHA DE VIEIRA, CONOCE MÁS SOBRES SUS ORÍGENES Y LEYENDAS

carlos@caminodesantiagoaldia.com


Si hay un elemento distintivo de El Camino de Santiago es la “concha de vieira” o “concha del peregrino”.
Así que como buenos peregrinos, necesitamos saber siquiera un poco sobre  qué es la vieira y cómo ha llegado a VIEIRAconvertirse en el símbolo “xacobeo” por excelencia.
En primer lugar, la vieira es un molusco emparentado con las almejas y las ostras que vive en fondos arenosos o con grava cerca de la costa, aunque puede llegar a vivir hasta los 100 metros de profundidad. Es bastante común en las costas gallegas y se consume de varias y deliciosas maneras que desde aquí os animamos a probar.
Según el Diccionario Etimológico, el término deriva del gallego “vieria” y del latín “veneria” o “venerea” (de Venus);
No deja de ser curioso que este molusco haya sido considerado por diversas culturas como símbolo de la fecundidad, el nacimiento y la regeneración. De hecho, los romanos consideraban que la diosa Venus nació de una vieira. Uno de los cuadros más famosos de Botticelli es“El Nacimiento de Venus”
e ilustra lo que venimos comentando, por
lo que recomendamos que se vea con detenimiento.EL NACIMIENTO DE VENUS
La concha del Camino es la inferior de la vieira, de forma ondulada o convexa y ya en la antigüedad se utilizaba como vasija para beber y servía como prueba de que quien la portaba había estado en Santiago como peregrino. Se la denominaba “Pectum Maximus” y se colocaba encima del hábito o del sombrero, simbolizando una virtud como es la generosidad, la cual obligatoriamente debe acompañar al peregrino hasta el final de sus días. De hecho, hay quien adivina una forma de mano abierta en la concha de la vieira.
También existen leyendas acerca de cómo la vieira ha llegado a ser lo que es en El Camino. La más popular es la que se detalla a continuación:
“Sucedió muy cerca de donde varó la barca que transportaba los restos de apóstol. Se cuenta que una comitiva de boda que iba desde el templo a la casa de la novia, como era la costumbre, a celebrar el banquete nupcial; vio en el horizonte una barca que corría el peligro de zozobrar.
En un arrebato, el novio se lanzó al embravecido mar con su caballo y no tardó en empezar a pasarlo verdaderamente mal. A tal extremo llegó, que imploró el favor divino para salvar la vida. Mientras, en la orilla, la novia y el resto del cortejo observaban consternados la escena.
Justo en el momento de la súplica, una fuerza extraña y poderosa empujó al novio hasta la orilla, dejando a salvo a jinete y cabalgadura. Al acercarse los miembros de la comitiva, contemplaron asombrados que ambos estaban cubiertos de conchas de vieira. Entonces, los tripulantes de la barca exclamaron:“Verdaderamente quiere Nuestro Señor Jesucristo manifestar en ti su poder para bien y honra del vasallo que llevamos en esta nave a dar cristiano enterramiento. Quien a Santiago desee servir, tendrá que visitarlo allá donde fuese enterrado llevando conchas como ésas de las que tú estás cubierto”.
De esta manera, y según la leyenda, quedó este elemento fijado como símbolo identificativo del apóstol Santiago y de los Caminos que llevan hasta su sepultura.