| Señor, concédeme: * serenidad, para aceptar lo que no puedo cambiar, Autor: Toni De Nicolás Publicada por: Toni |
2012/10/09
7770.- “Señor, concédeme”
7769.- ¿Que tiras al agua?
Dime, ¿qué tiras al agua?.
Un público desconsuelo
y una secreta esperanza.
Lágrimas que no son mías,
recuerdos y madrugadas;
remordimientos antiguos,
palabras…, muchas palabras
que por dichas, no conviene
recordarlas…
Y tú, ¿qué tiras al agua?.
Trabajos mal terminados,
canciones inacabadas,
nombres de malos amigos,
dudas y dos o tres cartas
malamente concebidas
y escritas enhoramala…
Dime, ¿qué tiras al agua?.
Silencios, muchos silencios,
desgracias, muchas desgracias,
desabridas actitudes,
iras injustificadas,
tiempo inútil perdido,
deudas que nunca se pagan,
tristezas no comprendidas,
hambres, miserias humanas,
vergüenzas inconfesables,
limosnas no confesadas,
consejos paternalistas,
éxodos de casa en casa,
y una desconsoladora sensación
dentro del alma.
Y tú, ¿qué tiras al agua?.
Desatinos, desacuerdos,
mentiras innecesarias,
traiciones no cometidas,
promesas no consumadas,
falsos credos, diferencias,
hipócritas alabanzas,
prejuicios imperdonables,
conclusiones temerarias,
resentimientos oscuros,
frases desafortunadas.
Mi vida, mi vida entera,
¡mira cómo se la lleva el agua!!!
Letra y música Alberto Cortés
2012/10/08
7768.- Como dos periquitos en quieta tarde.-
Era una tarde de esas muy especiales, la tarde del día siguiente… el cerebro aun no se acostumbraba a la idea de que las cosas no hubiesen terminado como se esperaban… la sensación de farsa, de oscuridad, no se apartaba de nuestra mente…
Habían sido muchas las noches de desvelo, de trabajo laborioso, de estudio profundo, tratando de adentrarnos en el futuro, tratando de ver lo que podía ser posible, lo que fuese más probable, sin darnos en ningún momento la complacencia de aceptar lo más cercano o lo más fácil.-
Habíamos llegado a las conclusiones que aceptábamos, un conjunto de acciones que como las más cercanas a la verdad fáctica, aparecían como las más adecuadas para regir nuestros destinos.-
Había sido mucho el entusiasmo demostrado por los pensadores, recopiladores, organizadores y, sin duda, todas las pruebas que habíamos desarrollado para ver su factibilidad se habían practicado y evaluado. Estábamos ciertos. Pero nuestra realidad se convirtió en cenizas cuando nuestros coordinadores aceptaron, inmediatamente, los resultados que se nos imponían.
Allí surgió la duda y comenzó el cuestionamiento… allí nos vimos como los periquitos de tarde quieta, enfrentados a la realidad que penosamente negábamos, por estar convencidos, firmes creyentes en estas personas, que se había hecho todo lo humanamente posible para evitar frustraciones en el grupo producto de racionalizaciones pueriles que desestimaran las probabilidades, muy reales, de que se nos pasaran simplezas y quedáramos a merced del azar.
Comenzaron a mostrarse evidencias (¿?) sobre aspectos que entonces parecían evidentes y ahora resultaba que no lo habían sido. Nadie discutía sobre la veracidad de estas “evidencias” se dejaban pasar y las leíamos como cualquier nota periodística, aun sin serlo, como si todo lo que se leyese fuese verdad y no requiriese comprobación.
Los periquitos no saben de control de calidad pero son cautelosos y con ello se libran de muchos peligros, nosotros no somos sabios pero somos demasiado osados y con la osadía, que raya en la imprudencia, nos lanzamos en aguas turbias demostrando lo que pretendemos sea una muestra de valor. Esto no tendría importancia grupal si solamente nos atañera a nosotros, individualmente, pero, claro está que si es importante cuando algunos, pocos, muchos, todos… salimos perjudicados y, peor aún, cuando perjudicamos a las generaciones futuras.
A la hora de cortar cabezas… cualquiera menos la mía.
2012/10/06
7767.- Armando el rompecabezas.-
CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ| EL UNIVERSAL
sábado 6 de octubre de 2012 12:00 AM
Un libro de enorme importancia publicado en Venezuela en tiempos recientes es Armando el rompecabezas de un país (Caracas: Edic. B, 2012) obra tramada, concebida, producida y editada por César Miguel Rondón, autor de lo mejor que se ha escrito sobre salsa en esta galaxia. Inducidos maquiavélicamente por él, 48 especialistas tratan puntos clave que requieren acción del Estado para hacer de Venezuela una nación moderna y próspera, armar el rompecabezas.
¿Por qué mientras el progreso y la prosperidad son las constantes en Latinoamérica, a Venezuela le va mal? ¿Qué debe hacerse en el mundo de la política y las instituciones para reinstalar la democracia? ¿Cuáles son los hilos rojos de una política económica?, ¿y para rehacer la cohesión social y levantar la identidad nacional?, ¿y para proporcionar a la gente salud, empleo, seguridad, educación de calidad y energía eléctrica? ¿Cómo contribuir a que florezcan el arte y la cultura?
Azuzados por Rondón, académicos, políticos, intelectuales y técnicos, cuajan en esa obra una reflexión de alto nivel. Leímos a gran velocidad para captar el efecto global del libro pero en cada página se hacía obligatorio jurar una segunda lectura, lenta y reflexiva, lápiz en mano, para apropiarse de la cantidad de saberes vertidos en ella. Este aporte al autoconocimiento del país contiene fundamentos para un plan de acción, en el sentido amplio y profundo, las bases, la estructura conceptual para un país exitoso.
Tal lluvia de opiniones dispares adquiere coherencia, esa condición de "programa de gobierno" implícito, gracias al patrón de preguntas formuladas, y dejan ver la senda que permitirá al país desprenderse de sus taras. El futuro de Venezuela transita por arterias coronarias, las mismas que han irrigado los países exitosos de América Latina, esos que vemos hoy con envidia crecer económicamente, superar la pobreza y perfeccionar la condición de vida de la ciudadanía.
Hoy día los países que degradan su vida social son más bien excepciones, por obra de gobiernos corruptos, incompetentes, empeñados en eternizar en el poder el ego enfermo de algún ungido. Los principios fundamentales, las "coronarias" son, entre otras: reconstrucción, ampliación y profundización de la democracia, para lo que se requiere modernizar el Estado, descentralizarlo, reformarlo, hacerlo fuerte y ágil, que sea útil y no un estorbo.
Fortalecer el Estado de Derecho con una justicia autónoma que obligue el cumplimiento de la ley a todos, pero principalmente a los gobernantes, y simplifique y actualice las normas legales, para garantizar los derechos a la vida, la propiedad, la libertad de expresión y la privacidad. Una gran política social de nuevo tipo, al estilo de Brasil, encaminada a ayudar a los sectores populares a superar la pobreza, articulada con una reforma que eduque a nuestra gente para el trabajo. Un megaplan de construcción de infraestructura y viviendas.
Insertar al país ordenadamente en el gran océano de la globalización, no como peón consumidor de baratijas, sino como actor productivo que aporte al mundo muchas más cosas que materias primas. Después de este proceso de desindustrialización que ha desmantelado el 50 por ciento de la base productiva, es necesario desandar el camino de la destrucción que quería mantener a los venezolanos en la pobreza.
Esas reformas, darán un vuelco progresivo y rápido a la sociedad, la colocarán en una transformación prodigiosa como la que se vivió entre 1958 y 1968 con la sustitución de importaciones, que invirtió la distribución espacial demográfica y creó una nación moderna. Así se recuperará el prestigio perdido y regresarán las inversiones extranjeras. Venezuela ha estado entre las zonas con menor inversión de capitales extranjeros y nacionales en el mundo.
La imagen del país rueda por los suelos. Aparte de las extravagancias protagonizadas estos años en los eventos internacionales, la alianza con criminales despreciados en todas partes, Mugabe, Gadafi, Lukashenko, Al Asad, Castro, el mundo sabe que el país se ha tornado un pasadizo del tráfico de drogas. En 2010 ingresaron apenas 100 millones de dólares en inversión legítima, mientras pese a Cadivi -más bien por obra suya- se fugaron 5.000 millones de dólares.
Basta apreciar los esfuerzos que hacen Evo Morales, Rafael Correa y Ollanta Humala para dar seguridad a las inversiones, marcando así una distancia cada vez mayor con supuestos proyectos antiimperialistas alimentados por la imaginación enferma del ALBA. Lo fundamental es que la reconstrucción puede ser muy rápida y sin traumas.
@carlosraulher
7766.- Y me dolió…
Es 7 de octubre en la madrugada.
La diana rompe la oscuridad y el sueño que esta noche en particular ha sido inquieto, incómodo. El toque militar es una orden seca, cortante. ¡Levántate!
El primer impulso es levantarme de un brinco…pero las sábana tibias me tiran…me atan
No sé por qué, pero hoy me doy permiso para arrebujarme en ellas otro ratico.
Estoy despierto, pero todavía no puedo abrir los ojos. Me acurruco con la almohada unos minuticos más. La diana repite áspera su orden ¡Levántate!
Y por primera vez no me provoca obedecer.
Esa es la verdad verdadera. Ya no quiero obedecer.
El tercer toque, además de espabilarme, lo que hace es agitar mi malestar ante la pregunta que impone la tibieza íntima de mi cama: Pero bueno comandante, ¿también aquí te me vas a meter? ¿Entre mis sábanas? Mi mujer me busca a oscuras y empujándome me dice:
“Mi amor, sonó la diana…te tienes que ir… levántate…voy a colarte el café”
Y de pronto pienso en ella llevando agua en pipotes hasta la casa los 4 días de la semana que nos la cortan.
Pienso en ella prendiendo velas porque se fue la luz y regañando a los muchachos por jugar con las linternas gastando las baterías que son tan caras.
Pienso en ella haciendo la colada aparte para las franelas rojas que destiñen tanto y estropean la ropa.
Pienso en ella que se muere de angustia cuando los chamos salen del liceo y de la universidad, cuando conversan en la acera, cuando van a una fiesta…en realidad la angustia de cada minuto que no los vemos.
Pienso en sus cuentos haciendo la cola de Mercal o las colas infinitas anotándose en cuanta lista por “viviendas dignas” ha salido por ahí y de las que llega encogiendo los hombros y diciendo mas resignada que esperanzada: vamos a ver si esta vez…
Pienso que ya no es la mujer vigorosa que tenía 38 años cuando nos hicimos revolucionarios y hoy tiene 53 y yo 60 sin que se cumpliera ninguno de nuestros sueños.
La siento levantarse y trajinar en la cocina.
Con flojera infinita voy al baño y mientras la ducha convulsiona, escupe y tose su agua de dudoso color pienso que así han sido estos años: una tos, una convulsión.
Me froto con la toalla para ver si se me disipan estos pensamientos, pero que va!…cuando intento sacudirlos me vienen otros más…
Mi hijo mayor aparece en la cocina. Tenía 12 años cuando nos hicimos revolucionarios y ahora ya es un hombre de 27. Vuelvo a pensar en el trabajón que le ha costado a mi mujer que no sea mal hablado, que no ofenda, que no agreda. Que sea decente. Al principio lo dejábamos ver el Aló Presidente, era como una actividad familiar entretenida, pero luego dejamos de hacerlo. Cuando mi mujer lo regañó por ser grosero y nos contestó, alzao, que él era como “micomandantepresidente” decidimos poner Direct TV.
Ahí fue cuando se nos empezó a enredar el trompo: cuando nos dimos cuenta que a nosotros nos parecía divertido oír al Presi cuando le caía a los escuálidos y a los gringos y a …todo el mundo pues …pero en nuestra casa, en nuestro espacio íntimo, no queríamos que nuestros muchachos fueran como él. Eso sí fue un coñazo: reconocer que no queríamos hijos como Chávez.
Nunca nos lo dijimos con todas sus letras, pero mi mujer y yo sabíamos qué clase de hijos queríamos y Chávez no era el modelo. Una tarde llegué a casa y mi mujer me informó que recortamos el presupuesto para pagar el cable. Algo cambió en ella. Sin embargo, no medió una discusión.
Me pongo la franela roja y su olor de nuevecita me hace pensar las veces que nos llegó un kit y un memo informándonos que teníamos que ir a la marcha tal o cual. Al principio me parecía chévere…como un feriadito con ñapa en mitad de la semana. Pero ya cumplí 60 años y me arrechó que el jueves tenía que terminar un trabajo urgente para una gente de Anzoátegui y no pude hacerlo porque nos obligaron a dejar de trabajar…de nuevo.
Por primera vez pensé que cada vez que fui a una marcha impuesta por “memo interno” dejé de hacer algo que alguien necesitaba que hiciera. Y me pregunté inquieto: Cuánto de lo que me prometieron y no he recibido fue por culpa de una de esas concentraciones obligadas en las que “alguien” que tenía que hacer algo por mí no lo hizo como yo dejé de hacer por los de Anzoátegui este jueves?
El pensamiento me abruma. Creo que es sentimiento de culpa. Uff…la madrugada hace esas cosas.
Nos encontramos todos en la cocina y mi hijo me pregunta cariñoso:
Viejo, de verdad vas a …? Le corto la pregunta preguntando a mi mujer: ya están las arepas?
Mi chamo ya terminó la universidad. El corazón me revienta de orgullo por él. Es súper trabajador, comprometido…y decente. Como su mamá. Quiere un mejor país. Como el que yo quería hace 15 años. Y le está echando un camión de bolas con su grupo. Me consta.
Me entra como un ahogo cuando pienso que hoy, justamente hoy, cuando el toque de diana nos ordenó levantarnos, tratándonos como soldados y no como ciudadanos, me da vergüenza no haberlo apoyado más…apoyarlo antes.
Como intuyendo mi incomodidad me da unas palmadas afectuosas en la espalda y me dice: ‘tas viejo papá…y mira pues, esa marcha te dejó quemao. ‘Tas colorao.” Y su sonrisa es abierta, confiada…feliz.
No sabe el muchacho cuanta verdad hay en sus palabras. Estoy viejo y también quemao. Pero no solo mi piel…otras cosas están quemadas.
El chamo abraza a su mamá y le alborota el pelo a sus hermanos que, somnolientos, lo miran con auténtica admiración. Si. Mi hijo sí es un buen modelo para ellos.
Y en esta madrugadita, con el desaliento de la diana que nos levantó con una orden militar, viendo a mis muchachos, a mi mujer y sobre todo a mi hijo mayor aprestándose a trabajar por su sueño me atrevo por fin a reconocer la diferencia entre él y yo.
Durante 15 años me quise convencer que tenía que sacrificarme por un hombre. Acepté que él estaba por encima de mí y de los míos. Que nuestras necesidades podían -y debían- ser inmoladas pero las suyas de tener el poder no. Un hombre que me lo dijo con todas sus letras hace unos días: no importa que no tengas luz, ni agua, ni que yo no lo haya hecho bien.
Mi hijo –golpea reconocerlo- resultó más sabio que yo, supo que había que trabajar por el país y lo está haciendo. Un país que incluyera a todos los hombres… Hasta a los equivocados como yo. La diferencia entre ambos la hizo patente el toque de diana: Yo acepté obedecer. Mi muchacho en cambio decidió ser libre.
Esa verdad hizo que me cayera el cansancio de todas las marchas, de todos los llantos acallados por lealtad, de estos años que arrastran una ristra de sueños rotos con su estela de palabras ofensivas y odios impuestos. De renuncias. De obediencias vacías.
Con su paso joven y el espíritu ligero, lo vemos coger sus cachachás: el koala, el celular, el cargador, los chocolates, los manuales subrayados y ya memorizados. Verifica que tiene la cédula y con la mirada clarita y limpia enfundándose su cachucha tricolor se va despidiendo de todos.
Me deja de último, me mira de hombre a hombre y abrazándome fuerte me dice: Ya me voy Viejo. Dame la bendición. Hay un camino… “
Siento un picor en los ojos. Que soy muy hombre y muy viejo para llorar.
Pero soy más hombre para saber que mi muchacho tiene razón. Bastan unas palabras que lo dicen todo.
Esta es la enseñanza y vivencia que nos deja un Venezolano cualquiera, de un sector cualquiera de Nuestra Venezuela
VOTO CONCIENCIA POR FAVOR, ESTA EN JUEGO NUESTRO PAIS
2012/10/05
7765.- El algoritmo del día del fin del mundo
Un fórmula matemática permite determinar -mentalmente y en menos de 30 segundos- que día de la semana será una fecha cualquiera del calendario
El matemático británico John Horton Conway es considerado -con justicia- uno de los mayores creadores y divulgadores de pasatiempos matemáticos de todos los tiempos. Una de sus más interesantes contribuciones es el denominado “algoritmo del día del fin del mundo”, que permite determinar -mentalmente y en menos de 30 segundos- que día de la semana fue o será una fecha cualquiera del calendario Gregoriano. Te mostramos, paso a paso, cómo realizar ese truco.
Es posible que alguna vez hayas visto en la tele algún “mentalista” adivinar que día de la semana corresponde a una fecha cualquiera, proporcionada por el conductor o alguna llamada telefónica. Seguramente habrás imaginado que detrás de todo el numerito montado por el “artista” había un algoritmo lo suficientemente simple como para ser “ejecutado” mentalmente, sin errores y en unos pocos segundos. Dicho sistema existe, y ha sido diseñado por uno de los matemáticos especializados en divulgación y pasatiempos más famoso de todos los tiempos: John Horton Conway.
Este británico, de 72 años, es una verdadera leyenda viviente, responsable de cientos de pasatiempos y acertijos sumamente interesantes. Uno de ellos es el que le permite “adivinar” que día de la semana fue (o será) una fecha cualquiera. Se dice que la clave de su ordenador se basa en este algoritmo: la máquina le muestra una fecha aleatoria y en menos de 30 segundos Conway debe responder que día de la semana fue. Obviamente, como protección dista mucho de ser segura, ya que cualquier instruso con un segundo ordenador y un software de calendario a mano podría responder a la pregunta planteada sin problemas, pero Conway lo utiliza como una forma de “mantener su mente despierta”. El matemático ha denominado a su sistema como “algoritmo del día del fin del mundo” (“Doomsday algorithm” o “Doomsday rule”).
Jon Horton Conway
El funcionamiento del “Doomsday algorithm” se basa en la premisa de que para cualquier año existen una serie de fechas fáciles de recordar que “caen” siempre en el mismo día de la semana. Los años bisiestos -aquellos en que febrero tiene 29 días- suponen una complicación adicional, ya que todas las fechas posteriores a ese día se “corren”, pero Conway evita este problema de la misma forma como lo hacían los romanos: considerando el primer día del año al 1 de Marzo, y como “fin de año” el último día de febrero. Las fechas que debemos recordar son las siguientes:
- El “0”de Marzo” (el último día de Febrero, en realidad)
- El 4 de Abril
- 9 de Mayo
- 6 de Junio
- 11 de Julio
- 8 de Agosto
- 5 de Septiembre
- 10 de Octubre
- 7 de Noviembre
- 12 de Diciembre
- 2 de Enero (del año siguiente)
- 13 de Febrero (del año siguiente)
¿Crees que es imposible recordar esas fechas? Pues te equivocas. Si miras con detenimiento la lista anterior, notarás que -dejando de lado los meses de enero y febrero, todas las correspondientes a meses pares tienen la forma “n/n” :4/4, 6/6, 8/8, 10/10 y 12/12. Y las que corresponden a los meses impares son 9/5, 11/7, 5/9 y 7/11. Estas cuatro pueden resultar un poco más difíciles, pero los anglosajones lo tienen fácil gracias al mnemónico "I work from 9 to 5 at the 7-11" ( "Trabajo de 9 a 5, en el Seven-Eleven", una cadena de tiendas muy famosas en Estados Unidos). Como sea, esa frase nos permite recordar las cuatro fechas en cuestión. Y la dos restantes corresponden al día de la toma de Granada y la víspera de San Valentín, así que con poco trabajo lograrás memorizar la lista.
El día del Juicio
Esas fechas, caen todas en el mismo día de la semana, y Conway las denomina “Día del Juicio", de donde proviene el nombre del algoritmo. Determinando que día de la semana es el que corresponde para el año de la fecha que queremos “adivinar”, podemos calcular sin problemas el dato que estamos buscando. Para encontrar el “Doomsday” aprovechamos que el calendario Gregoriano (el mismo que usamos todos los días en nuestra vida cotidiana) se repite cada 400 años, o lo que es lo mismo, cada cuatro siglos. Para simplificar los cálculos, vamos a asumir que cada siglo comienza en los años acabados en "00" y finalizan en los años acabados en "99". Conway llama al primer “Doomsday” de cada siglo “marcador de siglo”, y se repite cada 400 años. Esos días son:
- Siglo 1800-1899: Viernes
- Siglo 1900-1999: Miércoles
- Siglo 2000-2099: Martes
- Siglo 2100-2199: Domingo
Veamos ahora cómo calcular el “Doomsday” de un año cualquiera. Si llamamos “y” a los dos últimos dígitos del año en que estamos trabajando, el “Doomsday” correspondiente se calcula con la siguiente fórmula:
Antes de que cierres el navegador espantado por semejante sarta de símbolos matemáticos, lee la siguiente explicación: El Doomsday se calcula sumando al marcador del siglo el resultado de la división (sin tener en cuenta los decimales) entre los dos últimos dígitos del año y 12, más el resto de dicha división, más ese mismo resto dividido 4. En otras palabras, tomamos “y”, lo dividimos por 12 para obtener un cociente (“g”) y un resto (“r”). A “r” lo dividimos por 4 y obtenemos un nuevo cociente (“s”). El “Doomsday” del año es igual a y+q+r+s. Si ese valor es mayor que 7 (algo muy probable) lo dividimos entre 7 y nos quedamos con el resto. ¡Es fácil!
Veamos un ejemplo. Supongamos que queremos calcular que día de la semana fue el 14 de Octubre de 1968. El marcador para ese siglo (1900-1999) es Miércoles, y el valor de “y” es 68, que al dividir entre 12 nos da 5, con resto 8. Al dividir el resto entre 4 nos da 2, así que el “Doomsday” es igual a 68 + 5 + 8 + 2 = 83. Dividimos por 7 y obtenemos el resto: 6. Como el marcador de ese siglo es Miércoles, el 10/10 nuestra referencia para ese mes, y 6 nuestro “Doomsday”, contamos hacia delante 6 días: Miércoles, Jueves, Viernes, Sábado, Domingo y Lunes. Es decir, el 14 de Octubre de 1968 es Lunes. ¿Interesante, verdad? Otro ejemplo rápido: hoy es 12 de Noviembre de 2010 ¿Que día de la semana es? Fácil: Marcador de siglo: Martes. “Doomsday” igual a 6 (te dejamos calcularlo a ti, recuerda que para 2010 “y” = 10). El 7/11 es nuestro marcador más cercano, y es Domingo (6 días contando a partir de Martes). Si el 7/11 fue Domingo, el 12/11 es Viernes. Sabiendo todo esto: ¿Te animas a calcular que día de la semana fue cuando naciste?
7763.- Trabajo y esfuerzo
Trabajo y compromiso marcan la diferencia
Este 4 de octubre cierra la campaña electoral, a tan solo tres días de la contienda del domingo 7, donde poco menos de 19 millones de venezolanos escogerá al Presidente que conducirá la República durante el crítico sexenio que se avecina. En la balanza, aparte de otros cuatro candidatos de bajo peso electoral, están dos candidatos diametralmente opuestos en su visión de vida, de país y de valorización del ser humano, que han desarrollado estilos de campaña completamente disímiles.
Por un lado se tiene a Hugo Chávez, candidato del PSUV y otros 11 pequeños partidos, además es Presidente en ejercicio y con pretensiones de ser reelecto por tercera vez en 14 años consecutivos de mandato.
Chávez es un aventajado candidato que se ha mantenido en campaña electoral desde que asumió el mando por vez primera en 1999. Pero, Chávez, en esta oportunidad luce desgastado, no solo en cuanto a sus quebrantos de salud sino por la falta evidente de propuestas creíbles. Pudiera haberse pensado que el candidato del chavismo, luego de estar imponiendo a los venezolanos su cacareada revolución social, política y económica calcada del fracasado ejemplo caribeño, basaría su campaña en “logros” alcanzados y en “nuevas metas” de cambio. Sin embargo, Chávez optó por una campaña en negativo, de descalificación y ataque por mampuesto a la propuesta de la Unidad Democrática y de negación de su oponente.
En sus cierres de campaña por varios estados, su mensaje ha sido reducido a un patético reconocimiento público de su mala gestión y a una increíble promesa de que en su tercer período presidencial “lo va a hacer mejor” y va a ser “más eficiente”.
En el otro fiel de la balanza está Henrique Capriles Radonski, representante de una variada gama de más de 20 partidos democráticos, de amplia y nueva trayectoria en el país, y de organizaciones civiles aglutinados en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Capriles es un abogado, con experiencia en legislación (fue el diputado más joven que asumió la Presidencia del Congreso Nacional) y una exitosa en gestión de gobierno municipal y regional por voluntad popular.
Capriles en apenas seis meses realizó una campaña estratégica y asertiva, sin agresiones al adversario y con un mensaje de inclusión. Ha realizado propuestas concretas en los temas cotidianos más neurálgicos que afectan a los ciudadanos. Capriles en sus giras por todo el país, casa a casa, pueblo a pueblo, estado por estado se ha comprometido con dar respuesta a los problemas específicos de sus ciudadanos.
Pero el mérito mayor de Capriles es que su campaña es producto de casi tres años de arduo y complejo trabajo de un equipo multidisciplinario de profesionales y técnicos. Su contundente mensaje es resultado de un exhaustivo análisis de los problemas del país, de concertación de visiones de solución, de definición de propuestas y respuestas para que cada venezolano pueda ser beneficiario del progreso y bienestar futuro.
Es este conocimiento de los problemas – y de sus soluciones – que lo ha transformado en un potencial y promisorio Presidente de la República.
2012/10/04
7762.- Asertividad
LA PERSONA ASERTIVA
La persona asertiva es la que se preocupa de ella misma, de sus derechos y de los derechos las otras personas. Le gusta conocer a los demás en un plano de igualdad en lugar de querer estar por encima de ellos.
La persona asertiva suele ser la única de los tres tipos que acaba consiguiendo las metas que se ha propuesto. La agresiva en un principio puede creer que ha ganado, pero al final habrá sembrado un ambiente tan malo a su alrededor que nadie le será leal y no tendrá en quién confiar. La persona pasiva por lo general no se propone ninguna meta, porque está convencida de que nunca podrá alcanzarla.
El respeto hacia los demás y ser consciente de que también tienen sus derechos y necesidades es lo que distingue a la persona asertiva. Su meta es que todos salgan ganando, y por eso está dispuesta a negociar y a comprometerse de forma positiva.
Cuando hace una promesa siempre la cumple y ésa es la razón por la que quienes están a su alrededor confían en ella. Puesto que está en contacto con sus propios sentimientos, puede explicar a los demás cómo se siente -aunque sus sentimientos sean negativos por algo que le han hecho o dicho- y hacerlo sin ofender a nadie.
Interiormente la persona asertiva se siente en paz consigo misma y con los que tiene cerca. Se enfrenta a cada nuevo reto de una forma positiva, gracias a su confianza y a la conciencia de sus propias limitaciones.
Está preparada para asumir ciertos riesgos cuando se trata de poner en práctica nuevas ideas e invertir en nuevas empresas. A veces las cosas no funcionarán como esperaba, pero una persona asertiva sabe que todo el mundo puede equivocarse y que hay que aprender de los errores. La asertividad significa que no es necesario robar las ideas a nadie o dar una puñalada por la espalda. Cuando las cosas van bien sabe reconocer su éxito y sentirse orgullosa -que no es lo mismo que alardear- de lo que ha conseguido.
Es una delicia relacionarse con una persona asertiva. Su entusiasmo puede ser contagioso y a menudo inspirará a los demás para que tengan una visión más positiva. Puesto que no es manipuladora y no hace las cosas a escondidas, los que están a su alrededor confían en ella y cooperan.
Su serenidad interna le permite estar más tranquila y, por ende, tiene mayor capacidad para dirigir su energía a cualquier meta que se haya propuesto. Puesto que raramente tiene altibajos emocionales, su conducta ante los demás es coherente y la comunicación siempre está abierta.
Por lo que hemos dicho se entiende que una persona asertiva casi siempre se encuentra bien consigo misma. Gracias a ello hace sentirse bien a los demás.
Con ella se sienten seguros y confiados, porque la comunicación en ambos sentidos les permite saber qué es lo que se espera de ellos y en qué punto se encuentran. Las intrigas y los pequeños juegos de poder quedan reducidos a la mínima expresión, por lo tanto todos están más concentrados en alcanzar una meta común.
El respeto hacia uno mismo y hacia los demás es una parte fundamental de la actitud asertiva. A su vez, ese respeto se suele reflejar a su alrededor, exhortando a sus colaboradores a cooperar al máximo. Cualquier éxito, grande o pequeño, anima a que todos se esfuercen aún más para realizar bien cualquier tarea.
El lenguaje verbal y corporal por el que se puede reconocer a la persona asertiva incluye los siguientes puntos:
Lenguaje verbal
. Siento que...
. Me gustaría...
. ¿Cuál es tu opinión?
. ¿Cuál crees que es la mejor forma de abordar...?
. Creo...
. Vamos a...
Lenguaje corporal
. Tiene una pose erguida pero relajada.
. Su mirada es firme y mantiene el contacto visual.
. Tiene sentido de la compostura.
Ok. Otra característica del ser asertivo es la limitación en el uso de tres palabras en su lenguaje :
.se abstiene de decir “ NO”
.se abstiene de centrar el “YO” en su conversación
.se abstiene de utilizar el “PERO”
2012/10/01
7761.- El billete de 500 euros
Si estás atravesando un mal momento personal te aconsejamos que leas esta historia y verás como te ayuda a reflexionar sobre lo que tu eres realmente.
Pablo, con el rostro abatido de pensar, se reúne con su amiga Laura en un bar a tomar un café. Deprimido, descargó en ella sus angustias... que el trabajo, que el dinero, que la relación con su pareja, que su vocación!...
Todo parecía estar mal en su vida...
Laura introdujo la mano en su bolso, sacó un billete de 500 euros y le dijo: -¿Quieres este billete?.
Pablo, un poco confundido al principio, le contestó: -Claro, Laura... son 500 euros ¿Quién no los querría?.
Entonces Laura tomó el billete en uno de sus puños y lo arrugó hasta hacerlo una pequeña bola…
Mostrando la estrujada pelotita a Pablo, volvió a preguntarle: -Y ahora, ¿lo quieres también?.
-Laura, no sé qué pretendes con esto, pero siguen siendo 500 euros. Claro que lo aceptaré si me lo das.
Laura desdobló el billete, lo tiró al suelo y lo restregó con el pie, levantándolo luego sucio y marcado. -¿Lo sigues queriendo?.
-Mira, Laura, sigo sin entender a donde vas, pero es un billete de 500 euros y mientras no lo rompas, conserva su valor...
-Pablo, debes saber que aunque a veces algo no salga como quieres, aunque la vida te arrugue o pisotee, sigues siendo tan valioso como siempre lo has sido...
Lo que debes preguntarte es cuánto vales en realidad y no lo golpeado que puedas estar en un momento determinado.
Pablo se quedó mirando a Laura sin atinar decir palabra alguna mientras el impacto del mensaje penetraba profundamente en su cerebro…
Laura puso el arrugado billete a su lado en la mesa y con una sonrisa cómplice agregó:
-Toma, guárdalo, para que te acuerdes de esto cuando te sientas mal... pero me debes un billete nuevo de 500 euros para poderlo usarlo con el próximo amigo que lo necesite.
Le dio un beso en la mejilla y se alejó hacia la puerta.
Pablo volvió a mirar el billete, sonrió, lo guardó y con una renovada energía llamó al camarero para pagar la cuenta...
Reflexión sobre la historia
¿Cuántas veces dudamos de nuestro propio valor, de que realmente merecemos más y que podemos conseguirlo si nos lo proponemos?.
Claro que no basta con el mero propósito...
Se requiere acción y existen muchos caminos…
Trata de contestar a estas preguntas
1.- Nombra las 5 personas más adineradas del mundo.
2.- Nombra las 5 últimas ganadoras del concurso Miss Universo.
3.- Nombra 10 ganadores del premio Nobel.
4.- Nombra los 5 últimos ganadores del Oscar como mejor actor o actriz.
¿Qué tal?. ¿Mal?. No te preocupes. Ninguno de nosotros recuerda los titulares de ayer. Los aplausos se van. ¡Los trofeos se empolvan!. ¡Los ganadores se olvidan!
Ahora contesta a estas otras
1.- Nombra 3 profesores que te hayan ayudado en tu formación.
2.- Nombra 3 amigos que te hayan ayudado en tiempos difíciles.
3.- Piensa en alguna persona que te hayan hecho sentir algo especial.
4.- Nombra 5 personas con las que disfrutes pasar tú tiempo.
¿Qué tal?. ¿Te fue mejor?
Las personas que marcan la diferencia en tu vida no son aquellas con las mejores credenciales, con mucho dinero, o los mejores premios...
Son aquellas que se preocupan por ti, que te cuidan, las que de muchas maneras están contigo.
Reflexiona un momento… La vida es muy corta...
Tú ¿En qué lista estás? ¿No sabes?... déjame darte una ayuda...
No estás entre los famosos, pero sí entre los que recordé para enviarles este mensaje...