2012/10/13

7772.- Warren Buffet

EL DUEÑO DE WALMART (Increíble)

Hubo una entrevista de una hora en CNBC con Warren Buffett, la segunda persona más rica del mundo, quien donó $31 mil millones de dólares para caridad. He aquí algunos aspectos muy interesantes de su vida:
1.-
Compró su primera acción a los 11 años y se lamenta de haber empezado demasiado tarde!
2.-
Compró una pequeña granja a los 14 años con sus ahorros provenientes de repartir periódicos.
3.-
Todavía vive en la misma pequeña casa de 3 cuartos en Omaha que compró luego de casarse hace 50 años. Él dice que tiene todo lo que necesita en esa casa. Su casa no tiene ningún muro o reja.
4.-
Maneja su propio carro a todas partes y no anda con chofer o guardaespaldas.
5.-
Nunca viaja en jet privado, a pesar de ser el dueño de la Compañía de jets privados más grande del mundo.
6.-
Su compañía, Berkshire Hathaway, es dueña de 63 Compañías. Le escribe sólo una carta cada año a los CEOs de estas Compañías, dándoles las metas para el año. Nunca convoca a reuniones o los llama regularmente.  Les ha dado dos reglas a sus CEOs:
• Regla número 1: No perder nada del dinero de sus accionistas.
• Regla número 2: No olvidar la regla número 1.
7.-
No socializa con la gente de la alta sociedad. Su pasatiempo cuando llega a casa es prepararse palomitas de maíz y ver televisión.
8.-
Bill Gates, el hombre más rico del mundo, lo conoció apenas hace 5 años.  Gates pensó que no tenía nada en común con Warren Buffett y por esto, programó la reunión para que durara únicamente media hora. Pero, cuando se conocieron, la reunión duró diez horas y Bill Gates se volvió un devoto de Warren Buffett.
9.-
Warren Buffet no anda con celular ni tiene una computadora en su escritorio.
10.-
Su consejo para la gente joven: Aléjense de las tarjetas de crédito e inviertan en ustedes.

RECUERDE:

A. El dinero no crea al hombre, sino que fue el hombre el que creó el dinero
B. La vida es tan simple como usted la haga.
C. No haga lo que los otros digan. Escúchelos, pero haga lo que lo hace sentir mejor.
D. No se vaya por las marcas. Póngase aquellas cosas en las que se sienta cómodo.
E. No gaste su dinero en cosas innecesarias. Gaste en aquellos que de verdad lo necesitan.
F. Después de todo, es su vida. ¿Para qué darle la oportunidad a otros de manejársela?
G. Si el dinero no sirve para compartirlo con los demás, entonces ¿para que sirve?
AYUDE AUNQUE NO PUEDA HACERLO; SIEMPRE HABRÁ BENDICIÓN PARA AQUELLOS QUE SABEN COMPARTIR.
H. No gaste el dinero que no tiene. El Crédito, Préstamos, etc. fueron inventados por la sociedad de consumo.
I. Antes de comprar algo, piense: ¿Qué me pasará si no lo compro? Si la respuesta es 'Nada', no lo compre; porque no lo necesita.

"Nada hemos traído al mundo, ni nada nos vamos a llevar…"

Me llegó por Internet, no se de donde vino ni si es real como noticia pero, como mensaje asertivo, me gusta y por eso lo publico aquí. Gracias a la persona que me lo envió…

2012/10/10

7771.- A mi Venezuela Amada

Mi muy querida Yoana me hace llegar esta perla escrita en tarde triste 

AMADA VENEZUELA!!! No puedo dejar de compartirlo, me da nostalgia, pero esta es ahora mi amada Venezuela!! Excelente Mensaje !!!!!!! Enviado por un psicólogo y constelador familiar. Léelo: Esta mañana amanecí con un dejo de nostalgia. Mi Amada Venezuela no quiso que El Príncipe cuarentón Henrique Capriles, joven, entusiasta, galante y soltero caballero, la despojará de su soltería ; prefirió seguir abusada, acosada y mal amada por su Marido Hugo!! Me duele verla así, tan acostumbrada a lo poquito, a la soledad, a la desolación, a las groserías y a los gritos.
También él le ha sido infiel públicamente con una amante de años llamada Cuba y sostiene amores con Nicaragua, Argentina y Perú entre otras… Al verla como está, tan distinta, tan seria, tan mal vestida, tan avejentada, escuchando hoy las tan incumplidas promesas de su marido durante 14 años quien le repite constantemente “No lo volveré hacer”, he sabido por boca de ella que anoche tomo una decisión, q lo va a intentar una vez más y dará una prorroga de 6años para salvar lo que se prometieron. Yo la he visto dejar de ser ella misma, Hugo es quien le dice de que color vestirse, que música escuchar, a quien saludar y a quien no. Y aquí haciendo un paréntesis las malas lenguas dicen que hasta la roba y le da a sus queridas… Viejos amigos como yo, la hemos dejado de visitar porque a veces esta muy violenta y solo habla de lo que no le gusta, cada día se parece más a él.
En estos momentos creo que Venezuela está tan acostumbrada a eso, que ella jura que ahí esta la Vida, que ese Drama y esa turbulencia desmedida es el AMOR… Henrique escucho su elección anoche y se retiro diciéndole: “Espero que sean muy felices”, mientras que por dentro probablemente se repetía. “Aun no estas preparada para un verdadero Amor”    Anónimo

2012/10/09

7770.- “Señor, concédeme”

Señor, concédeme:

* serenidad, para aceptar lo que no puedo cambiar,
* valor, para cambiar lo que si puedo,
* sabiduría, para distinguir la diferencia,
* fortaleza y constancia, para su cumplimiento,
* coraje para ser cobarde, cuando fuere preciso,
* humildad para evitar y soportar el daño,
* fe cuando no siento que tocas mi corazón,
* paz, para contagiar al mundo con ella,
* consuelo, para mitigar mis caídas,
* esperanza en que tu cruz cambiará el mundo, y
* recordar siempre que nada soy sin ti Jesús;
* y conformidad y amor en tu voluntad”
(inspirada en escrito de Sta. Teresa de Jesús.).

Autor: Toni De Nicolás

Publicada por: Toni

7769.- ¿Que tiras al agua?

Dime, ¿qué tiras al agua?.

Un público desconsuelo
y una secreta esperanza.

Lágrimas que no son mías,
recuerdos y madrugadas;
remordimientos antiguos,
palabras…, muchas palabras
que por dichas, no conviene
recordarlas…
Y tú, ¿qué tiras al agua?.

Trabajos mal terminados,
canciones inacabadas,
nombres de malos amigos,
dudas y dos o tres cartas
malamente concebidas
y escritas enhoramala…

Dime, ¿qué tiras al agua?.

Silencios, muchos silencios,
desgracias, muchas desgracias,
desabridas actitudes,
iras injustificadas,
tiempo inútil perdido,
deudas que nunca se pagan,
tristezas no comprendidas,
hambres, miserias humanas,
vergüenzas inconfesables,
limosnas no confesadas,
consejos paternalistas,
éxodos de casa en casa,
y una desconsoladora sensación
dentro del alma.

Y tú, ¿qué tiras al agua?.

Desatinos, desacuerdos,
mentiras innecesarias,
traiciones no cometidas,
promesas no consumadas,
falsos credos, diferencias,
hipócritas alabanzas,
prejuicios imperdonables,
conclusiones temerarias,
resentimientos oscuros,
frases desafortunadas.

Mi vida, mi vida entera,
¡mira cómo se la lleva el agua!!!

Letra y música Alberto Cortés

2012/10/08

7768.- Como dos periquitos en quieta tarde.-

Era una tarde de esas muy especiales, la tarde del día siguiente… el cerebro aun no se acostumbraba a la idea de que las cosas no hubiesen terminado como se esperaban… la sensación de farsa, de oscuridad, no se apartaba de nuestra mente…

Habían sido muchas las noches de desvelo, de trabajo laborioso, de estudio profundo, tratando de adentrarnos en el futuro, tratando de ver lo que podía ser posible, lo que fuese más probable, sin darnos en ningún momento la complacencia de aceptar lo más cercano o lo más fácil.-

Habíamos llegado a las conclusiones que aceptábamos, un conjunto de acciones que como las más cercanas a la verdad fáctica, aparecían como las más adecuadas para regir nuestros destinos.-

Había sido mucho el entusiasmo demostrado por los pensadores, recopiladores, organizadores y, sin duda, todas las pruebas que habíamos desarrollado para ver su factibilidad se habían practicado y evaluado. Estábamos ciertos. Pero nuestra realidad se convirtió en cenizas cuando nuestros coordinadores aceptaron, inmediatamente, los resultados que se nos imponían.

Allí surgió la duda y comenzó el cuestionamiento… allí nos vimos como los periquitos de tarde quieta, enfrentados a la realidad que penosamente negábamos, por estar convencidos, firmes creyentes en estas personas, que se había hecho todo lo humanamente posible para evitar frustraciones en el grupo producto de racionalizaciones pueriles que desestimaran las probabilidades, muy reales, de que se nos pasaran simplezas y quedáramos a merced del azar.

Comenzaron a mostrarse evidencias (¿?) sobre aspectos que entonces parecían evidentes y ahora resultaba que no lo habían sido. Nadie discutía sobre la veracidad de estas “evidencias” se dejaban pasar y las leíamos como cualquier nota periodística, aun sin serlo, como si todo lo que se leyese fuese verdad y no requiriese comprobación.

Los periquitos no saben de control de calidad pero son cautelosos y con ello se libran de muchos peligros, nosotros no somos sabios pero somos demasiado osados y con la osadía, que raya en la imprudencia, nos lanzamos en aguas turbias demostrando lo que pretendemos sea una muestra de valor. Esto no tendría importancia grupal si solamente nos atañera a nosotros, individualmente, pero, claro está que si es importante cuando algunos, pocos, muchos, todos… salimos perjudicados y, peor aún, cuando perjudicamos a las generaciones futuras.

A la hora de cortar cabezas… cualquiera menos la mía.

2012/10/06

7767.- Armando el rompecabezas.-

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CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ| EL UNIVERSAL

sábado 6 de octubre de 2012 12:00 AM

Un libro de enorme importancia publicado en Venezuela en tiempos recientes es Armando el rompecabezas de un país (Caracas: Edic. B, 2012) obra tramada, concebida, producida y editada por César Miguel Rondón, autor de lo mejor que se ha escrito sobre salsa en esta galaxia. Inducidos maquiavélicamente por él, 48 especialistas tratan puntos clave que requieren acción del Estado para hacer de Venezuela una nación moderna y próspera, armar el rompecabezas.
¿Por qué mientras el progreso y la prosperidad son las constantes en Latinoamérica, a Venezuela le va mal? ¿Qué debe hacerse en el mundo de la política y las instituciones para reinstalar la democracia? ¿Cuáles son los hilos rojos de una política económica?, ¿y para rehacer la cohesión social y levantar la identidad nacional?, ¿y para proporcionar a la gente salud, empleo, seguridad, educación de calidad y energía eléctrica? ¿Cómo contribuir a que florezcan el arte y la cultura?
Azuzados por Rondón, académicos, políticos, intelectuales y técnicos, cuajan en esa obra una reflexión de alto nivel. Leímos a gran velocidad para captar el efecto global del libro pero en cada página se hacía obligatorio jurar una segunda lectura, lenta y reflexiva, lápiz en mano, para apropiarse de la cantidad de saberes vertidos en ella. Este aporte al autoconocimiento del país contiene fundamentos para un plan de acción, en el sentido amplio y profundo, las bases, la estructura conceptual para un país exitoso.
Tal lluvia de opiniones dispares adquiere coherencia, esa condición de "programa de gobierno" implícito, gracias al patrón de preguntas formuladas, y dejan ver la senda que permitirá al país desprenderse de sus taras. El futuro de Venezuela transita por arterias coronarias, las mismas que han irrigado los países exitosos de América Latina, esos que vemos hoy con envidia crecer económicamente, superar la pobreza y perfeccionar la condición de vida de la ciudadanía.
Hoy día los países que degradan su vida social son más bien excepciones, por obra de gobiernos corruptos, incompetentes, empeñados en eternizar en el poder el ego enfermo de algún ungido. Los principios fundamentales, las "coronarias" son, entre otras: reconstrucción, ampliación y profundización de la democracia, para lo que se requiere modernizar el Estado, descentralizarlo, reformarlo, hacerlo fuerte y ágil, que sea útil y no un estorbo.
Fortalecer el Estado de Derecho con una justicia autónoma que obligue el cumplimiento de la ley a todos, pero principalmente a los gobernantes, y simplifique y actualice las normas legales, para garantizar los derechos a la vida, la propiedad, la libertad de expresión y la privacidad. Una gran política social de nuevo tipo, al estilo de Brasil, encaminada a ayudar a los sectores populares a superar la pobreza, articulada con una reforma que eduque a nuestra gente para el trabajo. Un megaplan de construcción de infraestructura y viviendas.
Insertar al país ordenadamente en el gran océano de la globalización, no como peón consumidor de baratijas, sino como actor productivo que aporte al mundo muchas más cosas que materias primas. Después de este proceso de desindustrialización que ha desmantelado el 50 por ciento de la base productiva, es necesario desandar el camino de la destrucción que quería mantener a los venezolanos en la pobreza.
Esas reformas, darán un vuelco progresivo y rápido a la sociedad, la colocarán en una transformación prodigiosa como la que se vivió entre 1958 y 1968 con la sustitución de importaciones, que invirtió la distribución espacial demográfica y creó una nación moderna. Así se recuperará el prestigio perdido y regresarán las inversiones extranjeras. Venezuela ha estado entre las zonas con menor inversión de capitales extranjeros y nacionales en el mundo.
La imagen del país rueda por los suelos. Aparte de las extravagancias protagonizadas estos años en los eventos internacionales, la alianza con criminales despreciados en todas partes, Mugabe, Gadafi, Lukashenko, Al Asad, Castro, el mundo sabe que el país se ha tornado un pasadizo del tráfico de drogas. En 2010 ingresaron apenas 100 millones de dólares en inversión legítima, mientras pese a Cadivi -más bien por obra suya- se fugaron 5.000 millones de dólares.
Basta apreciar los esfuerzos que hacen Evo Morales, Rafael Correa y Ollanta Humala para dar seguridad a las inversiones, marcando así una distancia cada vez mayor con supuestos proyectos antiimperialistas alimentados por la imaginación enferma del ALBA. Lo fundamental es que la reconstrucción puede ser muy rápida y sin traumas.
@carlosraulher

7766.- Y me dolió…

Es 7 de octubre en la madrugada.
La diana rompe la oscuridad y el sueño que esta noche en particular ha sido inquieto, incómodo. El toque militar es una orden seca, cortante. ¡Levántate!
El primer impulso es levantarme de un brinco…pero las sábana tibias me tiran…me atan
No sé por qué, pero hoy me doy permiso para arrebujarme en ellas otro ratico.
Estoy despierto, pero todavía no puedo abrir los ojos. Me acurruco con la almohada unos minuticos más. La diana repite áspera su orden ¡Levántate!
Y por primera vez no me provoca obedecer.
Esa es la verdad verdadera. Ya no quiero obedecer.
El tercer toque, además de espabilarme, lo que hace es agitar mi malestar ante la pregunta que impone la tibieza íntima de mi cama: Pero bueno comandante, ¿también aquí te me vas a meter? ¿Entre mis sábanas? Mi mujer me busca a oscuras y empujándome me dice:
“Mi amor, sonó la diana…te tienes que ir… levántate…voy a colarte el café”
Y de pronto pienso en ella llevando agua en pipotes hasta la casa los 4 días de la semana que nos la cortan.
Pienso en ella prendiendo velas porque se fue la luz y regañando a los muchachos por jugar con las linternas gastando las baterías que son tan caras.
Pienso en ella haciendo la colada aparte para las franelas rojas que destiñen tanto y estropean la ropa.
Pienso en ella que se muere de angustia cuando los chamos salen del liceo y de la universidad, cuando conversan en la acera, cuando van a una fiesta…en realidad la angustia de cada minuto que no los vemos.
Pienso en sus cuentos haciendo la cola de Mercal o las colas infinitas anotándose en cuanta lista por “viviendas dignas” ha salido por ahí y de las que llega encogiendo los hombros y diciendo mas resignada que esperanzada: vamos a ver si esta vez…
Pienso que ya no es la mujer vigorosa que tenía 38 años cuando nos hicimos revolucionarios y hoy tiene 53 y yo 60 sin que se cumpliera ninguno de nuestros sueños.
La siento levantarse y trajinar en la cocina.
Con flojera infinita voy al baño y mientras la ducha convulsiona, escupe y tose su agua de dudoso color pienso que así han sido estos años: una tos, una convulsión.
Me froto con la toalla para ver si se me disipan estos pensamientos, pero que va!…cuando intento sacudirlos me vienen otros más…
Mi hijo mayor aparece en la cocina. Tenía 12 años cuando nos hicimos revolucionarios y ahora ya es un hombre de 27. Vuelvo a pensar en el trabajón que le ha costado a mi mujer que no sea mal hablado, que no ofenda, que no agreda. Que sea decente. Al principio lo dejábamos ver el Aló Presidente, era como una actividad familiar entretenida, pero luego dejamos de hacerlo. Cuando mi mujer lo regañó por ser grosero y nos contestó, alzao, que él era como “micomandantepresidente” decidimos poner Direct TV.
Ahí fue cuando se nos empezó a enredar el trompo: cuando nos dimos cuenta que a nosotros nos parecía divertido oír al Presi cuando le caía a los escuálidos y a los gringos y a …todo el mundo pues …pero en nuestra casa, en nuestro espacio íntimo, no queríamos que nuestros muchachos fueran como él. Eso sí fue un coñazo: reconocer que no queríamos hijos como Chávez.
Nunca nos lo dijimos con todas sus letras, pero mi mujer y yo sabíamos qué clase de hijos queríamos y Chávez no era el modelo. Una tarde llegué a casa y mi mujer me informó que recortamos el presupuesto para pagar el cable. Algo cambió en ella. Sin embargo, no medió una discusión.
Me pongo la franela roja y su olor de nuevecita me hace pensar las veces que nos llegó un kit y un memo informándonos que teníamos que ir a la marcha tal o cual. Al principio me parecía chévere…como un feriadito con ñapa en mitad de la semana. Pero ya cumplí 60 años y me arrechó que el jueves tenía que terminar un trabajo urgente para una gente de Anzoátegui y no pude hacerlo porque nos obligaron a dejar de trabajar…de nuevo.
Por primera vez pensé que cada vez que fui a una marcha impuesta por “memo interno” dejé de hacer algo que alguien necesitaba que hiciera. Y me pregunté inquieto: Cuánto de lo que me prometieron y no he recibido fue por culpa de una de esas concentraciones obligadas en las que “alguien” que tenía que hacer algo por mí no lo hizo como yo dejé de hacer por los de Anzoátegui este jueves?
El pensamiento me abruma. Creo que es sentimiento de culpa. Uff…la madrugada hace esas cosas.
Nos encontramos todos en la cocina y mi hijo me pregunta cariñoso:
Viejo, de verdad vas a …? Le corto la pregunta preguntando a mi mujer: ya están las arepas?
Mi chamo ya terminó la universidad. El corazón me revienta de orgullo por él. Es súper trabajador, comprometido…y decente. Como su mamá. Quiere un mejor país. Como el que yo quería hace 15 años. Y le está echando un camión de bolas con su grupo. Me consta.
Me entra como un ahogo cuando pienso que hoy, justamente hoy, cuando el toque de diana nos ordenó levantarnos, tratándonos como soldados y no como ciudadanos, me da vergüenza no haberlo apoyado más…apoyarlo antes.
Como intuyendo mi incomodidad me da unas palmadas afectuosas en la espalda y me dice: ‘tas viejo papá…y mira pues, esa marcha te dejó quemao. ‘Tas colorao.” Y su sonrisa es abierta, confiada…feliz.
No sabe el muchacho cuanta verdad hay en sus palabras. Estoy viejo y también quemao. Pero no solo mi piel…otras cosas están quemadas.
El chamo abraza a su mamá y le alborota el pelo a sus hermanos que, somnolientos, lo miran con auténtica admiración. Si. Mi hijo sí es un buen modelo para ellos.
Y en esta madrugadita, con el desaliento de la diana que nos levantó con una orden militar, viendo a mis muchachos, a mi mujer y sobre todo a mi hijo mayor aprestándose a trabajar por su sueño me atrevo por fin a reconocer la diferencia entre él y yo.
Durante 15 años me quise convencer que tenía que sacrificarme por un hombre. Acepté que él estaba por encima de mí y de los míos. Que nuestras necesidades podían -y debían- ser inmoladas pero las suyas de tener el poder no. Un hombre que me lo dijo con todas sus letras hace unos días: no importa que no tengas luz, ni agua, ni que yo no lo haya hecho bien.
Mi hijo –golpea reconocerlo- resultó más sabio que yo, supo que había que trabajar por el país y lo está haciendo. Un país que incluyera a todos los hombres… Hasta a los equivocados como yo. La diferencia entre ambos la hizo patente el toque de diana: Yo acepté obedecer. Mi muchacho en cambio decidió ser libre.
Esa verdad hizo que me cayera el cansancio de todas las marchas, de todos los llantos acallados por lealtad, de estos años que arrastran una ristra de sueños rotos con su estela de palabras ofensivas y odios impuestos. De renuncias. De obediencias vacías.
Con su paso joven y el espíritu ligero, lo vemos coger sus cachachás: el koala, el celular, el cargador, los chocolates, los manuales subrayados y ya memorizados. Verifica que tiene la cédula y con la mirada clarita y limpia enfundándose su cachucha tricolor se va despidiendo de todos.
Me deja de último, me mira de hombre a hombre y abrazándome fuerte me dice: Ya me voy Viejo. Dame la bendición. Hay un camino… “
Siento un picor en los ojos. Que soy muy hombre y muy viejo para llorar.
Pero soy más hombre para saber que mi muchacho tiene razón. Bastan unas palabras que lo dicen todo.
Esta es la enseñanza y vivencia que nos deja un Venezolano cualquiera, de un sector cualquiera de Nuestra Venezuela
VOTO CONCIENCIA POR FAVOR, ESTA EN JUEGO NUESTRO PAIS

2012/10/05

7765.- El algoritmo del día del fin del mundo

Un fórmula matemática permite determinar -mentalmente y en menos de 30 segundos- que día de la semana será una fecha cualquiera del calendario

El matemático británico John Horton Conway es considerado -con justicia- uno de los mayores creadores y divulgadores de pasatiempos matemáticos de todos los tiempos. Una de sus más interesantes contribuciones es el denominado “algoritmo del día del fin del mundo”, que permite determinar -mentalmente y en menos de 30 segundos- que día de la semana fue o será una fecha cualquiera del calendario Gregoriano. Te mostramos, paso a paso, cómo realizar ese truco.

Es posible que alguna vez hayas visto en la tele algún “mentalista” adivinar que día de la semana corresponde a una fecha cualquiera, proporcionada por el conductor o alguna llamada telefónica. Seguramente habrás imaginado que detrás de todo el numerito montado por el “artista” había un algoritmo lo suficientemente simple como para ser “ejecutado” mentalmente, sin errores y en unos pocos segundos. Dicho sistema existe, y ha sido diseñado por uno de los matemáticos especializados en divulgación y pasatiempos más famoso de todos los tiempos: John Horton Conway.

Este británico, de 72 años, es una verdadera leyenda viviente, responsable de cientos de pasatiempos y acertijos sumamente interesantes. Uno de ellos es el que le permite “adivinar” que día de la semana fue (o será) una fecha cualquiera. Se dice que la clave de su ordenador se basa en este algoritmo: la máquina le muestra una fecha aleatoria y en menos de 30 segundos Conway debe responder que día de la semana fue. Obviamente, como protección dista mucho de ser segura, ya que cualquier instruso con un segundo ordenador y un software de calendario a mano podría responder a la pregunta planteada sin problemas, pero Conway lo utiliza como una forma de “mantener su mente despierta”. El matemático ha denominado a su sistema como “algoritmo del día del fin del mundo” (“Doomsday algorithm” o “Doomsday rule”).

Jon Horton Conway

El funcionamiento del “Doomsday algorithm” se basa en la premisa de que para cualquier año existen una serie de fechas fáciles de recordar que “caen” siempre en el mismo día de la semana. Los años bisiestos -aquellos en que febrero tiene 29 días- suponen una complicación adicional, ya que todas las fechas posteriores a ese día se “corren”, pero Conway evita este problema de la misma forma como lo hacían los romanos: considerando el primer día del año al 1 de Marzo, y como “fin de año” el último día de febrero. Las fechas que debemos recordar son las siguientes:

- El “0”de Marzo” (el último día de Febrero, en realidad)
- El 4 de Abril
- 9 de Mayo 
- 6 de Junio
- 11 de Julio
- 8 de Agosto
- 5 de Septiembre
- 10 de Octubre
- 7 de Noviembre
- 12 de Diciembre
- 2 de Enero (del año siguiente)
- 13 de Febrero (del año siguiente)

¿Crees que es imposible recordar esas fechas? Pues te equivocas. Si miras con detenimiento la lista anterior, notarás que -dejando de lado los meses de enero y febrero, todas las correspondientes a meses pares tienen la forma “n/n” :4/4, 6/6, 8/8, 10/10 y 12/12. Y las que corresponden a los meses impares son 9/5, 11/7, 5/9 y 7/11. Estas cuatro pueden resultar un poco más difíciles, pero los anglosajones lo tienen fácil gracias al mnemónico "I work from 9 to 5 at the 7-11" ( "Trabajo de 9 a 5, en el Seven-Eleven", una cadena de tiendas muy famosas en Estados Unidos). Como sea, esa frase nos permite recordar las cuatro fechas en cuestión. Y la dos restantes corresponden al día de la toma de Granada y la víspera de San Valentín, así que con poco trabajo lograrás memorizar la lista.

El día del Juicio

Esas fechas, caen todas en el mismo día de la semana, y Conway las denomina “Día del Juicio", de donde proviene el nombre del algoritmo. Determinando que día de la semana es el que corresponde para el año de la fecha que queremos “adivinar”, podemos calcular sin problemas el dato que estamos buscando. Para encontrar el “Doomsday” aprovechamos que el calendario Gregoriano (el mismo que usamos todos los días en nuestra vida cotidiana) se repite cada 400 años, o lo que es lo mismo, cada cuatro siglos. Para simplificar los cálculos, vamos a asumir que cada siglo comienza en los años acabados en "00" y finalizan en los años acabados en "99". Conway llama al primer “Doomsday” de cada siglo “marcador de siglo”, y se repite cada 400 años. Esos días son:

- Siglo 1800-1899: Viernes
- Siglo 1900-1999: Miércoles
- Siglo 2000-2099: Martes
- Siglo 2100-2199: Domingo

Veamos ahora cómo calcular el “Doomsday” de un año cualquiera. Si llamamos “y” a los dos últimos dígitos del año en que estamos trabajando, el “Doomsday” correspondiente se calcula con la siguiente fórmula:

Antes de que cierres el navegador espantado por semejante sarta de símbolos matemáticos, lee la siguiente explicación: El Doomsday se calcula sumando al marcador del siglo el resultado de la división (sin tener en cuenta los decimales) entre los dos últimos dígitos del año y 12, más el resto de dicha división, más ese mismo resto dividido 4. En otras palabras, tomamos “y”, lo dividimos por 12 para obtener un cociente (“g”) y un resto (“r”). A “r” lo dividimos por 4 y obtenemos un nuevo cociente (“s”). El “Doomsday” del año es igual a y+q+r+s. Si ese valor es mayor que 7 (algo muy probable) lo dividimos entre 7 y nos quedamos con el resto. ¡Es fácil!

Veamos un ejemplo. Supongamos que queremos calcular que día de la semana fue el 14 de Octubre de 1968. El marcador para ese siglo (1900-1999) es Miércoles, y el valor de “y” es 68, que al dividir entre 12 nos da 5, con resto 8. Al dividir el resto entre 4 nos da 2, así que el “Doomsday” es igual a 68 + 5 + 8 + 2 = 83. Dividimos por 7 y obtenemos el resto: 6. Como el marcador de ese siglo es Miércoles, el 10/10 nuestra referencia para ese mes, y 6 nuestro “Doomsday”, contamos hacia delante 6 días: Miércoles, Jueves, Viernes, Sábado, Domingo y Lunes. Es decir, el 14 de Octubre de 1968 es Lunes. ¿Interesante, verdad? Otro ejemplo rápido: hoy es 12 de Noviembre de 2010 ¿Que día de la semana es? Fácil: Marcador de siglo: Martes. “Doomsday” igual a 6 (te dejamos calcularlo a ti, recuerda que para 2010 “y” = 10). El 7/11 es nuestro marcador más cercano, y es Domingo (6 días contando a partir de Martes). Si el 7/11 fue Domingo, el 12/11 es Viernes. Sabiendo todo esto: ¿Te animas a calcular que día de la semana fue cuando naciste?

7764.- Todo o nada.-

Rayma

7763.- Trabajo y esfuerzo

Trabajo y compromiso marcan la  diferencia

Este 4 de octubre cierra la campaña electoral, a tan solo tres días de la contienda del domingo 7, donde poco menos de 19 millones de venezolanos escogerá al Presidente que conducirá la República durante el crítico sexenio que se avecina. En la balanza, aparte de otros cuatro candidatos de bajo peso electoral, están dos candidatos diametralmente opuestos en su visión de vida, de país y de valorización del ser humano, que han desarrollado estilos de campaña completamente disímiles.
Por un lado se tiene a Hugo Chávez, candidato del PSUV y otros 11 pequeños partidos, además es Presidente en ejercicio y con pretensiones de ser reelecto por tercera vez en 14 años consecutivos de mandato.
Chávez es un aventajado candidato que se ha mantenido en campaña electoral desde que asumió el mando por vez primera en 1999. Pero, Chávez, en esta oportunidad luce desgastado, no solo en cuanto a sus quebrantos de salud sino por la falta evidente de propuestas creíbles. Pudiera haberse pensado que el candidato del chavismo, luego de estar imponiendo a los venezolanos su cacareada revolución social, política y económica calcada del fracasado ejemplo caribeño, basaría su campaña en “logros” alcanzados y en “nuevas metas” de cambio. Sin embargo, Chávez optó por una campaña en negativo, de descalificación y ataque por mampuesto a la propuesta de la Unidad Democrática y de negación de su oponente.
En sus cierres de campaña por varios estados, su mensaje ha sido reducido a un patético reconocimiento público de su mala gestión y a una increíble promesa de que en su tercer período presidencial  “lo va a hacer mejor” y va a ser “más eficiente”.
En el otro fiel de la balanza está Henrique Capriles Radonski, representante de una variada gama de más de 20 partidos democráticos, de amplia y nueva trayectoria en el país, y de organizaciones civiles aglutinados en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Capriles es un abogado, con experiencia  en  legislación (fue el diputado más joven que asumió la Presidencia del Congreso Nacional) y una exitosa en gestión de gobierno municipal y regional por voluntad popular.
Capriles en apenas seis meses realizó una campaña estratégica y asertiva, sin agresiones al adversario y con un mensaje de inclusión. Ha realizado propuestas concretas en los temas cotidianos más neurálgicos que afectan a los ciudadanos. Capriles en sus giras por todo el país, casa a casa, pueblo a pueblo, estado por estado se ha comprometido con dar respuesta a los problemas específicos de sus ciudadanos.
Pero el mérito mayor de Capriles es que su campaña es producto de casi tres años de arduo y complejo trabajo de un equipo multidisciplinario de profesionales y técnicos. Su contundente mensaje es resultado de un exhaustivo análisis de los problemas del país, de concertación de visiones de solución, de definición de propuestas y respuestas para que cada venezolano pueda ser beneficiario del progreso y bienestar futuro.
Es este conocimiento de los problemas – y de sus soluciones – que lo ha transformado en un potencial y promisorio Presidente de la República.