|
Veneconomia hoy 30 de junio de 2014 El mal que oscurece a Venezuela
El viernes 27 de junio, 15 regiones del centro y occidente del país, incluyendo la ciudad capital, volvieron a compartir simultáneamente la oscuridad debido a un apagón que afectó más del 60% del territorio nacional. La falla de gran magnitud se originó otra vez, según el ministro de electricidad, Jesse Chacón, en la estación La Arenosa, un eslabón crítico en las líneas que interconectan la represa del Guri con el centro y occidente de Venezuela.
También de nuevo, millones de venezolanos fueron víctimas al unísono del caos que genera la falla en el suministro eléctrico en las ya congestionadas zonas urbanas, interrumpiendo servicios de transporte masivo y telefonía, produciendo toda una anarquía en el tránsito terrestre, miles de artefactos eléctricos dañados y una angustia generalizada en la población que buscaba los medios para llegar a sus hogares sorteando la delincuencia desatada.
Un nuevo episodio de oscuridad crítico para los venezolanos, a pesar de que para millones de estos no es nada nuevo el estar sin luz, bien sea por los continuos apagones no programados que se generan en pueblos y ciudades del interior del país o bien por los racionamientos planificados por el ministerio que le compete garantizar el servicio. Es un hecho conocido que esos cortes eléctricos son una cotidianeidad en las regiones desde 2009, cuando le reventó en la cara a Chávez la crisis generada por años de desinversión en la ampliación y mantenimiento del Sistema Eléctrico Nacional, gracias a su visión de embarrar con un supuesto “socialismo del siglo XXI” todo sector o acontecer del país.
También los venezolanos vuelven otra vez a escuchar la cantaleta del gobernante de anunciar nuevas y “objetivas” investigaciones de la supuesta “extraña circunstancia” para ir a “la raíz” y determinar “si es falla por debilidad del sistema o falla humana, o una vez más es una falla programada, inducida por gente enloquecida", tal como lo anunciara Maduro luego de restituirse el servicio. Esta vez no se usó ni a la iguana ni al zamuro, ni al niño de muletilla.
Pareciera que nuevamente, el gobierno en sintonía con la onda del magnicidio y golpes que los ocupa en estos días, buscará irse por la tangente y retomar la tesis de saboteo, y así escabullir de responsabilidades a sus funcionarios y endilgarle los males de su gestión a la oposición, obviamente sin aportar pruebas.
La realidad es que al gobierno se le acabaron los argumentos y las excusas para explicar la profunda crisis en la generación, transmisión y distribución de la electricidad en Venezuela.
También se agotaron las respuestas que idearon desde 2009 para (y que) solventar los problemas del sector. La creación de un Ministerio dedicado a la Energía Eléctrica (octubre de 2009) y el inventar un Estado Mayor Eléctrico (febrero de 2010) no ha dado ningún resultado, solo generar más burocracia y mayores fuentes que esperan por un botín. Y los ingentes recursos que se destinaron al sector a través de los planes de emergencia eléctrica desde 2009, fueron dilapidados.
El país no aguanta postergar más las medidas necesarias para solventar la problemática eléctrica, para mañana es tarde.
|
Caracas, 28 de junio de 2.014.
DESPEDIDA AL G/D (Av) JESÚS RAMÓN AVELEDO PENSO.
Cnel. (Av) José Alfonso Zambrano Pérez
Me decía hace tiempo Jesús Ramón, compañero, si por esas cosas de la vida, yo muero primero que tú, quiero, que así como me diste la bienvenida a la Escuela de Aviación Militar, me des la despedida de este mundo. Hacía referencia a una anécdota que nos ocurrió en un lejano mes de agosto del año 1.957, hace casi 57 años. Cuando regresábamos de vacaciones y los básicos se incorporaban de lleno a la antigua EAM, nos tocó compartir habitación con el alférez Chang Chirinos y nuestro compañero, Inojosa Lamas, prematuramente fallecido. El chino Chang en ese primer día me dijo: nuevo, dígale unas palabras de bienvenida al nuevo Aveledo. No me acuerdo lo que dije, lo que si me acuerdo es que al chino como que no le gustaron mis palabras, motivo por el cual, me gané una vuelta trotando alrededor del patio de ejercicios. Eso si, me decía, quiero que me recuerden alegre, como siempre he sido. La última vez que me lo repitió fue en mi casa, cuando me visitó en compañía de nuestro común amigo y compañero, Jesús Rafael López Pérez, muy bien, le contesté, pero con la condición que si soy yo quien se marcha primero, seas tú quien me despida, pero quiero que hables sólo de mis cosas buenas, y me respondió con una sonrisa entre ingenua e irónica: me contenta que me lo digas, tú sabes que soy de poco hablar y mientras menos, mejor. Por ti, haré una excepción, te he comentado que no soy amigo de los velorios, tanto así, que aún no se si iré al mío. Parece que el Destino lo escuchó.
Me atrevería a decir que Jesús Ramón fue un aviador privilegiado, transitó todos los campos dentro de la FAV, desde piloto, comandante de escuadrilla, de escuadrón, de grupo, de base, desempeñó puestos dentro del alto mando, hasta llegar al cargo que más ambiciona todo militar, ser el comandante de su propia Fuerza. Pero eso no es todo, lo sobresaliente, es que siempre lo hizo de una manera intachable, destacándose por su don de gente, por su humildad, por sus conocimientos, su don de mando, su honestidad sin límites, que lo llevaron a ganarse el aprecio y el respeto de quienes lo rodeaban: subalternos, compañeros y superiores.
Familiarmente, a pesar de sus altibajos, fue muy responsable, pendiente siempre del hogar, de sus hijos, que fueron hasta el último momento, su gran preocupación, especialmente, los menores, algo que personalmente me consta y me lo comentaba en nuestras rutinarias conversaciones telefónicas.
Dentro de los Roa Moreno, fue uno de los que siempre se sintió orgulloso de pertenecer a la generación del 59, poniendo lo mejor de si y que nuestra promoción fuera ejemplo para los que seguían nuestros pasos, y con creces, lo logró. Pero este jueves despegó al rayar el día, hacia lo infinito, a ocupar un puesto de relevancia en el cielo de los pilotos.
Hablar del amigo es lo mas difícil, difícil resumir en pocas palabras la grandeza de su corazón, la nobleza de sus sentimientos, la constancia hacia la amistad, la preocupación por sus allegados. Difícil encontrar tantas virtudes concentradas en una sola persona y eso fue nuestro querido Jesús Ramón. Vienen a mi mente, los versos de la sevillana del adiós que dicen: “Algo se muere en el alma,/ cuando un amigo se va,/ y va dejando una huella,/ que no se puede borrar.” Elevemos una oración al Santísimo pidiendo que le perdone sus errores, lo acoja misericordiosamente en su morada y lo coloque a su diestra. Que Nuestra Señora de Loreto le ilumine el camino hacia la casa del Señor. Pido por favor, a los presentes, en honor a Jesús Ramón, un minuto de silencio.
Jesús Ramón, en este momento, tus familiares y tus amigos te despedimos con lágrimas en el alma y un vacío en el corazón, tu querida Fuerza Aérea te despide, con un toque de oración.
Paz a tu alma, apreciado compañero.
Adiós, adiós, adiós. Adiós, amigo , adiós.
AVIADORES UNIDOS!
DESPEDIDA AL G/D (Av) JESÚS RAMÓN AVELEDO PENSO.
Cnel. (Av) José Alfonso Zambrano Pérez
Me decía hace tiempo Jesús Ramón, compañero, si por esas cosas de la vida, yo muero primero que tú, quiero, que así como me diste la bienvenida a la Escuela de Aviación Militar, me des la despedida de este mundo. Hacía referencia a una anécdota que nos ocurrió en un lejano mes de agosto del año 1.957, hace casi 57 años. Cuando regresábamos de vacaciones y los básicos se incorporaban de lleno a la antigua EAM, nos tocó compartir habitación con el alférez Chang Chirinos y nuestro compañero, Inojosa Lamas, prematuramente fallecido. El chino Chang en ese primer día me dijo: nuevo, dígale unas palabras de bienvenida al nuevo Aveledo. No me acuerdo lo que dije, lo que si me acuerdo es que al chino como que no le gustaron mis palabras, motivo por el cual, me gané una vuelta trotando alrededor del patio de ejercicios. Eso si, me decía, quiero que me recuerden alegre, como siempre he sido. La última vez que me lo repitió fue en mi casa, cuando me visitó en compañía de nuestro común amigo y compañero, Jesús Rafael López Pérez, muy bien, le contesté, pero con la condición que si soy yo quien se marcha primero, seas tú quien me despida, pero quiero que hables sólo de mis cosas buenas, y me respondió con una sonrisa entre ingenua e irónica: me contenta que me lo digas, tú sabes que soy de poco hablar y mientras menos, mejor. Por ti, haré una excepción, te he comentado que no soy amigo de los velorios, tanto así, que aún no se si iré al mío. Parece que el Destino lo escuchó.
Me atrevería a decir que Jesús Ramón fue un aviador privilegiado, transitó todos los campos dentro de la FAV, desde piloto, comandante de escuadrilla, de escuadrón, de grupo, de base, desempeñó puestos dentro del alto mando, hasta llegar al cargo que más ambiciona todo militar, ser el comandante de su propia Fuerza. Pero eso no es todo, lo sobresaliente, es que siempre lo hizo de una manera intachable, destacándose por su don de gente, por su humildad, por sus conocimientos, su don de mando, su honestidad sin límites, que lo llevaron a ganarse el aprecio y el respeto de quienes lo rodeaban: subalternos, compañeros y superiores.
Familiarmente, a pesar de sus altibajos, fue muy responsable, pendiente siempre del hogar, de sus hijos, que fueron hasta el último momento, su gran preocupación, especialmente, los menores, algo que personalmente me consta y me lo comentaba en nuestras rutinarias conversaciones telefónicas.
Dentro de los Roa Moreno, fue uno de los que siempre se sintió orgulloso de pertenecer a la generación del 59, poniendo lo mejor de si y que nuestra promoción fuera ejemplo para los que seguían nuestros pasos, y con creces, lo logró. Pero este jueves despegó al rayar el día, hacia lo infinito, a ocupar un puesto de relevancia en el cielo de los pilotos.
Hablar del amigo es lo mas difícil, difícil resumir en pocas palabras la grandeza de su corazón, la nobleza de sus sentimientos, la constancia hacia la amistad, la preocupación por sus allegados. Difícil encontrar tantas virtudes concentradas en una sola persona y eso fue nuestro querido Jesús Ramón. Vienen a mi mente, los versos de la sevillana del adiós que dicen: “Algo se muere en el alma,/ cuando un amigo se va,/ y va dejando una huella,/ que no se puede borrar.” Elevemos una oración al Santísimo pidiendo que le perdone sus errores, lo acoja misericordiosamente en su morada y lo coloque a su diestra. Que Nuestra Señora de Loreto le ilumine el camino hacia la casa del Señor. Pido por favor, a los presentes, en honor a Jesús Ramón, un minuto de silencio.
Jesús Ramón, en este momento, tus familiares y tus amigos te despedimos con lágrimas en el alma y un vacío en el corazón, tu querida Fuerza Aérea te despide, con un toque de oración.
Paz a tu alma, apreciado compañero.
Adiós, adiós, adiós. Adiós, amigo , adiós.
AVIADORES UNIDOS!
