2016/08/24

263720.- Pensionados en el exterior.

Venezuela: Pensionados en el exterior. Por Ángel Nazco.


ago 08, 2016
       
     
La violación del convenio para el pago de las pensiones Venezuela-España, por parte de Venezuela, ha trascendido a las diferentes instancias de ambos gobiernos, ha dado la vuelta al mundo, no sólo por no cumplir el compromiso contraído, sino por algo aún más grave: no han pagado a los pensionados desde hace más de ocho meses, además del retraso en llevar a cabo  las solicitudes de traslado.     
Hace algunos días hablaba de la “libertad” en una charla a propósito de la presentación de mi novela “El Inspector”. La libertad de una persona de la tercera edad se reduce significativamente, dado que los objetivos más importantes de su proyecto de vida, de su proyecto de libertad, han quedado atrás. El pensionado reduce su campo de acción por varios motivos, uno de ellos es la pérdida de condiciones físicas y la otra, al menos una parte de ellos, por la pérdida de su capacidad económica. De tal manera que debe cambiar sus objetivos para esta etapa de su existencia, y  lo hará con un sentido implícito de “libertad”, tratará de llevar su vida con la mayor dignidad posible, sin convertirse en una carga para otros, sean estos familiares o la misma sociedad. Eso sí, son muchos los que necesitan de su “pensión”, derecho que se ganó en sus años de vida activa laboral, con el cumplimiento de sus respectivas cotizaciones al Instituto Venezolano del Seguro Social –IVSS.
Me veo en la obligación de recordarles a nuestros gobernantes que algunos insignes venezolanos ofrecieron sus vidas para libertarnos durante la Guerra de Independencia que se iniciaría después de 1811, entre ellos: Francisco de Miranda, Simón Bolívar, Antonio José de Sucre, José Félix Rivas, y muchos más. Nuestra “libertad” costó mucho dolor, muchas vidas. La sangre de niños, mujeres y hombres venezolanos fue derramada sobre nuestra tierra y forma parte de nuestras raíces. El precio de nuestra “libertad” fue muy alto
¿No entienden ustedes, gobernantes de nuestro querido país Venezuela, que al no cancelarles las pensiones a sus padres y abuelos, les están quitando la libertad? ¿Es posible, acaso, que hayan perdido, o sufrido un desvarío, en el curso de su pensamiento? ¿Acaso no saben que esta monstruosa acción constituye un crimen en contra de la humanidad? ¿Con qué derecho le arrebatan a los pensionados la libertad que nos han legado todos aquellos próceres que ofrecieron sus vidas por la misma? ¿Las palabras “El Libertador” les recuerda algo?
Quisiera pensar, más bien, que los fondos de las pensiones se han extraviado en los bolsillos de algunos funcionarios,  a que haya ocurrido  en ustedes, respetados gobernantes, una pérdida  del orden histórico,  filosófico, político y social  del pensamiento, lo cual sería más grave aún.
“Corregir es de sabios”.
Ángel Nazco. 

263719.- Un dolorcito de barriga!!!

El Universal.- 24Ago16
Aunque Usted no lo crea…
Cirujanos extrajeron 40 cuchillos del estómago y el intestino de un paciente que padece un trastorno psiquiátrico en India.
Agente de policía llegó a un hospital de India con dolor abdominal. Le extrajeron 40 cuchillos del estómago e intestino, que comió porque "le gustaba".
Nueva Delhi.- Cirujanos de la ciudad de Amritsar, en el norte de India, han extraído 40 cuchillos del estómago y el intestino de un paciente que padece un trastorno psiquiátrico y que, ya fuera de peligro, será dado de alta en los próximos días. 
El cirujano jefe que lo trató, Jatinder Malhorta, explicó este martes que el paciente Surjeet Singh, un agente de policía, llegó hace diez días al hospital The Corporate en el que trabaja con "dolores de estómago y falta de apetito", por lo que optaron por hacerle una exploración, destacó Efe. 
"Nos pareció en un principio que tenía un tumor, pero quisimos investigar más y, tras introducirle una cámara en el estómago, lo que vimos en el monitor fueron objetos cortantes, varios cuchillos", rememoró Malhorta. 
Entonces, añadió el cirujano, le preguntó a Singh si había ingerido objetos cortantes y respondió: "Sí, me he comido algunos cuchillos en los últimos dos, tres meses". 
Los médicos contabilizaron durante la exploración 28 cuchillos, algo que corroboró el agente Singh, y pronto formaron un equipo de cinco cirujanos para extraerle los objetos. 
"Pero aunque en un principio extrajimos 28 cuchillos, decidimos hacer una exploración más profunda para evitar cualquier riesgo, y encontramos 12 cuchillos más en el intestino", afirmó el cirujano. 
Según Malhorta, el paciente ahora "ya está bien, puede caminar y será dado de alta en dos o tres días". 
Cuando le preguntaron a Surjeet Singh qué le llevo a comer cuchillos, la respuesta de éste fue poco clarificadora. "No sé por qué empecé a comer cuchillos... Me empezó a gustar comerlos, un cuchillo tras otro, por curiosidad", dijo el policía.
El médico, sorprendido todavía, aseguró que nunca se ha publicado un caso como este en revistas médicas nacionales o internacionales, por lo que él y sus colegas han empezado a recopilar todos los datos para publicar pronto sus hallazgos. 
"Hay muchos casos en los que el paciente comienza a comerse el pelo, las uñas... pero comer 40 cuchillos de 18-20 centímetros, un caso así no se ha registrado hasta ahora", sentenció Malhorta. 
El cirujano reconoció además que están dándole vueltas al nombre con el que bautizarán este trastorno psiquiátrico, pero aclaró que se lo toman con tiempo, ya que no quieren precipitarse cuando se trata de algo "tan importante". 
También deberán resolver muchas incógnitas. 
Según el cirujano, cuando le preguntaron a Singh qué le llevo a comer cuchillos, la respuesta de éste fue poco clarificadora. 
"No sé por qué empecé a comer cuchillos... Me empezó a gustar comerlos, un cuchillo tras otro, por curiosidad", le dijo el agente de policía.

2016/08/21

263716.- No solo peculado...

Asamblea Nacional investigará financiación al partido español Podemos
Anastasia Febres Cordero — 17 junio, 2016
 Freddy Guevara informó que la Asamblea Nacional abrió una investigación por los más de 7 millones de euros que pagó el gobierno a la célula de Podemos.
La Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional abrirá una investigación para determinar el presunto financiamiento, por parte del gobierno de Venezuela durante el mandato de Hugo Chávez, a la Fundación Ceps por más de 7 millones de euros, lo que habría servido para la creación del partido político español Podemos.
Freddy Guevara, presidente de dicha comisión, aseguró que la investigación se fundamenta en los pagos que realizó el Gobierno a la fundación Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS) por concepto de asesorías, programas de formación y apoyo técnico.
Los giros realizados con dinero público, ascienden a 7.218.090 euros, lo que calificó de “una cifra sumamente elevada para tratarse solamente de asesorías y apoyo técnico”.
“Debemos investigar a profundidad el verdadero destino de una cantidad tan elevada de dinero, especialmente en momentos en los que Venezuela atraviesa por una crisis humanitaria sin precedentes”.
El diputado a la Asamblea Nacional, aseguró que las investigaciones parten de facturas con pagos por concepto de asesorías y programas de formación para el Despacho de la Presidencia y otros organismos públicos, entre los años 2003 y 2007; otros pagos hechos entre 2008 y 2011, así como un documento que indica el “reforzamiento de las afinidades políticas hacia el Gobierno Bolivariano mediante la invitación a entrevistas y presentaciones en canales del Estado venezolano, entre los que destaca VTV y TELESUR, a dirigentes ligados con el CEPS, tales como Juan Carlos Monedero, Pablo Iglesias y Jorge Verstrynge. El punto de cuenta los califica como “aliados naturales a la Revolución Bolivariana” según se reseña en runrun.es.
En declaraciones ofrecidas al diario El País de España, Freddy Guevara dijo que Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero y Jorge Verstrynge deben acudir a Caracas a rendir cuentas sobre este dinero.
Reacciones en España
Albert Rivera, candidato a las elecciones presidenciales en España ha dicho este viernes que tanto su “contrincante” Pablo Iglesias, como los otros involucrados, deberían presentarse en la Asamblea Nacional para aclarar la situación, sobre el dinero que recibió su fundación CEPS y que sirvió para financiar la creación de Podemos: “si no tienen nada que esconder como ellos dicen, tendrán que ir”.
Por su parte la vicepresidenta en funciones del Gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría consideró que Podemos debe colaborar con la investigación realizada en la Asamblea Nacional de Venezuela.

263715.-SIMILITUDES?


Tres masacres dejan 16 muertos en una semana.

EL UNIVERSAL 21/08/16

Caracas.- Un total de 16 personas muertas de manera violenta fue el resultado
de tres masacres ocurridas en el territorio nacional en la semana comprendidas
entre el domingo 14 y el viernes 19 de agosto.
A pesar de que el secuestro y asesinato ocurrió el pasado lunes, no fue sino hasta
el jueves cuando fueron localizados los cuerpos en avanzado estado de 
descomposición de Yeison Orlando Gómez (19), Jhoan Antonio Bosque Carrillo (24), 
Yemmy José Bosque Carrillo (20), Joel Antonio Gutiérrez Carrillo (41) y 
Cornelio Ismael Ávila de 43 años de edad. 
Las masacres ocurrieron a partir del pasado lunes en horas de la noche cuando
 cinco hombres fueron sacados de sus hogares en el poblado de San Esteban, 
ubicado en la costa entre los límites de los estados Vargas y Aragua.
Las investigaciones policiales apuntan hacia una guerra entre bandas que hacen
 vida en el centro del país, el Tren de Aragua y la banda de "Franklin La Guaira",
 uno de los pranes de la cárcel de Tocorón, por el control territorial del área que 
es considerada estratégica por grupos hamponiles, quienes valoran su ubicación
 como punto de conexión  entre Caracas con los estados Aragua y Vargas.
Cambio de gobierno
Este miércoles, en horas de la madrugada se produjo un "cambio de gobierno" 
en la calle 10 de El Valle, más de 50 hombres fuertemente armados asesinaron 
a seis rivales en las escaleras que dan hacia la Calle 10 de El Valle. 
En esta acción bandas rivales de las calles 15, 16, 12 y del barrio Los 70, que 
conforman el llamado "Corredor de Caracas" decidieron terminar con la banda
 de la Calle 10. En esta oportunidad fueron asesinados Darwin Blanco, Wilder 
Yomar Gutiérrez Revette, Omar Alejandro Caldera, Slater Brayan Siso y Yoiner
Alde Caldera.
Estos cuerpos presentaban múltiples impactos de bala, así como intentos de 
incineración, tres de ellos se encontraban completamente desfigurados.
Muerte en Las Guevaras
Otra masacre que marcó la semana fue el asesinato de cinco miembros de una 
familia en el sector Las Guevaras Sur, en el municipio Díaz del estado Nueva 
Esparta.
En ese hecho ocurrido el pasado jueves en horas de la madrugada fueron 
asesinados Korasara Hernández Silva (50), Lesbia Maximina González (50), 
los hermanos Crisanto (28) y Korak (23) Hernández González y Arzolay 
Hernández  (28) sobrina de la pareja. Hubo dos sobrevivientes. En este caso 
las autoridades que adelantan las investigaciones presumen esté vinculado con
un asalto que terminó en un múltiple homicidio.

Por otra parte, aparece en el mismo Diario esta otra noticia:
Actualizado el 21 de agosto de 2016 09:10 AM

Atentado de ISIS
Sube el número de víctimas fatales de un ataque suicida en Turquía
·         EFE
EN GRAN PARTE DEL SURESTE DE TURQUÍA, LOS MOVIMIENTOS DE
LA IZQUIERDA KURDA HAN MANTENIDO EN LOS ÚLTIMOS AÑOS 
ENFRENTAMIENTOS CON LAS REDES ISLAMISTAS RADICALES.
Estambul.- El número de víctimas mortales en el atentado de anoche contra una
boda kurda en la ciudad  de Gaziantep, en el sureste de Turquía, ha subido a 50, 
según un comunicado difundido hoy por la oficina del gobernador provincial, 
que no especifica la cifra de heridos.
Aunque no se han dado aún detalles sobre los supuestos autores, el presidente turco,
Recep Tayyip Erdogan, ha descrito el ataque como "probablemente cometido por el
Estado Islámico (ISIS).
 La anterior información oficial, emitida de madrugada, hablaba                                                            de 30 muertos y 94 heridos, informó Efe.
Si bien varios diputados locales han indicado  la "gran probabilidad" de un atentado                                                         suicida, una cadena de  televisión local señala que la detonación procedía de una bomba                                                colocada en  un carrito de bebé, informa  el diario Evrensel. 
El ataque tuvo lugar a las 7:50 de la noche (hora local) en un barrio céntrico de la                                                              ciudad de Gaziantep ante  un salón de bodas, donde se había congregado una                                                                    enorme muchedumbre que festejaba el evento nupcial.
Se trata de una barriada habitada en su gran mayoría por familias kurdas, muchas de
ellas asentadas en esta  zona tras huir de sus pueblos en el sureste de Turquía, afectados
 por el conflicto entre la guerrilla kurda y el Ejército.Si bien varios diputados locales han                                                indicado la "gran probabilidad" de un atentado
suicida, una cadena de  televisión local señala que la detonación procedía de una bomba
colocada en un carrito de bebé, informa  el diario Evrensel.
El ataque tuvo lugar a las 7:50 de la noche (hora local) en un barrio céntrico de la 
ciudad de Gaziantep ante  un salón de bodas, donde se había congregado una enorme
muchedumbre que festejaba el evento nupcial.
Se trata de una barriada habitada en su gran mayoría por familias kurdas, muchas de
ellas asentadas en esta  zona tras huir de sus pueblos en el sureste de Turquía, afectados
 por el conflicto entre la guerrilla kurda y el Ejército.
El partido de la izquierda prokurda HDP, tercero del Parlamento, ha confirmado en un 
comunicado que los  novios que celebraban el enlace eran miembros de su formación
política.
Tanto el presidente como el primer ministro, Binali Yildirim, han hecho llamamientos 
a "mantener la convivencia"  en esta ciudad habitada por grupos étnicos turcos, árabes
y kurdos, situada a apenas 50 kilómetros de la frontera siria.
En gran parte del sureste de Turquía, los movimientos de la izquierda kurda han 
mantenido en los últimos años enfrentamientos con las redes islamistas radicales.
El primer atentado suicida del ISIS en Turquía, en julio de 2015, reventó una 
congregación de la izquierda prokurda cercana al HDP en la ciudad de Suruç, situada 
a menos de un centenar de kilómetros  al este de Gaziantep.
  
Estará esto relacionado con las frases del Mandatario de Venezuela???
Atentado de ISIS

2016/08/19

263714.- Injerencias Cubanas

NACIONALTITULARES

Vicealmirante retirado confirma ante la Asamblea Nacional injerencia cubana en la FANB

FANB
La Comisión Permanente de Defensa y Seguridad de la Asamblea Nacional en su sesión ordinaria número 15 realizada el pasado 10 de agosto, dio un derecho de palabra al ex comandante del Cuerpo de Infantería de Marina de la Armada, Pedro Miguel Pérez Rodríguez. 
Frente a los parlamentarios miembros de la Comisión dio más detalles del caso. El militar, que aseguró que en Venezuela se ha tratado de hacer una copia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, insistió en que la decisión de que los cubanos orienten la estrategia de las FANB es un acto político ordenado por el presidente Nicolás Maduro y que, a diferencia de otras asesorías externas que se han dado históricamente, la actual ha sido más pronunciada.


“Si políticamente el Presidente de la República -que es el comandante que nos nombraron- decide que un grupo de cubanos asesore, es el que nos va a asesorar en materia de orientación doctrinaria. Yo como militar tengo que aceptarlo, aunque (sea) por disciplina. Sin embargo, es un acto político”.
Narró que en el año 2014, cuando iniciaron las protestas estudiantiles en contra del Gobierno, le correspondió presentar ante el CEO (Comando Estratégico Operacional), del que el General Padrino López es comandante, el “concepto de empleo de la Infantería de Marina”.
Dice que en esa ocasión, cuando hizo la exposición en las llamadas reuniones de Estado Mayor, fue ante un grupo de oficiales mayoritariamente cubanos. En su exposición establecía “la estructura, los medios, despliegue estratégico, funcionamiento y doctrina” de la división. Se concluye entonces que la doctrina de la Infantería de Marina venezolana está condicionada por inteligencia cubana.
¿Quiénes eran esos cubanos?
El vicealmirante sostuvo que el oficial cubano que atendía las reuniones donde se plantea la doctrina militar es el jefe del Grupo de Cooperación y Enlace (GRUCE) cubano, grupo de coordinación y enlace entre el gobierno de la isla y la FANB.
“En ese momento era el General de División Ermio Hernández Rodríguez, no sé si todavía es. Ermio Hernández Rodríguez era en ese momento, cuando yo estaba activo, el jefe del GRUCE cubano a nivel estratégico con la Fuerza Armada, y era el que atendía ese tipo de reuniones donde se planteaba todo lo que es la doctrina militar. Otro oficial, era un hombre que había sido director de la Escuela Naval de Cuba mientras yo era director de la Escuela Naval de Venezuela, y hubo intercambio institucional entre los dos”.
Justificó que siempre en la historia del país se ha visto presencia de asesoría externa y que la orientación dependerá del Gobierno de turno, pero que actualmente roza en la injerencia.
“El Comandante en Jefe de la Fuerza Armada es el Presidente de la República y él es el que decide la dirección y la orientación de esta, inclusive a nivel estratégico. Es el que orienta esa línea de acción y si se requiere (de asesoría), como ya sucedió en el pasado. La Guardia Nacional nació del asesoramiento de la Guardia Civil española y ahí no se hablaba de injerencia”.
Acotó que en el seno de la FANB ha habido rechazo al concepto cubano. Explicó que desde La Habana ha habido un proceso “sistemático programado de desmoralización y de destrucción de la institucionalidad del cuerpo” que ha buscado que domine ese concepto, pero que no ha logrado penetrar en un 100%.
“No crea que eso ha sido fácil para ellos, ni siquiera para (Hugo) Chávez. Con todo el poder que tuvo el presidente Chávez, han tenido que hacerle cinco modificaciones a la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional (LOFAN) (pero) poco a poco (se) van metiendo en la región, tratando de cubanizar el modelo venezolano a un modelo de base guerrillera, de guerra de cuarta generación, de la guerra del pueblo, un ejército que está dividido en regiones militares que son compartimientos estancos, muy diferente al pensamiento militar venezolano. Tanto no han podido (lograr penetrar del todo) que con todo y 17 años, todavía usted revisa la LOFAN y es un híbrido entre el modelo cubano y el modelo venezolano”.
Indicó que esto se debe a que en las reuniones donde se debaten este tipo de asuntos hay rechazo a permitir que “se haga totalizar el modelo que ellos (el gobierno cubano) querían implantar”.
Aun así asegura que ello ha llevado a choques entre la operatividad de los comandos de regiones y los comandos generales.
Defendió, sin embargo, a la FANB al decir que “a veces se juzga cuando permite cosas como estas sin comprender que eso no es una decisión de la Fuerza Armada” sino política. Puso como ejemplo que si mañana o pasado hay una transición “la nueva dirigencia puede decidir que sea asesorada por la Fuerza Armada francesa, porque a les gusta el modelo francés”.
El diputado y vicepresidente de la Comisión, Armando Armas, ha pedido un derecho de palabra de Pérez Rodríguez para el miércoles 24 de agosto.
DC|EE

263713.- Alzheimer



Dieta saludable y ejercicio para combatir el alzhéimer.El Universal, 19/08/16
Los investigadores, de la Universidad de California en Los Ángeles (EE.UU.) descubrieron que las personas con problemas de memoria leve que seguían una dieta mediterránea y hacían ejercicio físico suave regularmente, eran menos propensos a experimentar una acumulación de proteína tau y beta-amiloide en el cerebro, claves en el  alzhéimer.No es ningún secreto que seguir una dieta saludable y practicar ejercicio regularmente son beneficiosos para la salud, pues reducen el riesgo de obesidad y las enfermedades asociadas a ella. Ahora, una nueva investigación sugiere además que estos factores de estilo de vida tienen un gran peso para reducir la progresión de la enfermedad de Alzheimer. El trabajo ha sido publicado en la revista American Journal of Geriatric Psychiatry.
Se trata del primer estudio en mostrar cómo estos factores afectan a la acumulación de proteínas relacionadas con el alzhéimer en los cerebros de personas con problemas de memoria leve: “El hecho de que pudiésemos detectar esta influencia del estilo de vida a nivel molecular antes del comienzo de los problemas graves de memoria nos sorprendió”, expuso David Merrill, líder del estudio. 
Para el experimento, los científicos contaron con la participación de 44 adultos de entre 40 y 85 años de edad, de los que 24 tenían deterioro de la memoria subjetiva y 20 deterioro cognitivo leve; ninguno de los participantes había sido diagnosticado con demencia. Todos los participantes se sometieron a un análisis de su masa corporal, actividad física, un cuestionario sobre su dieta y un nuevo tipo de exploración que mide los niveles de placas de beta-amiloide y proteínas tau en el cerebro, reseña Muy Interesante. 
Los investigadores descubrieron que los individuos con masa corporal saludable, que seguían una dieta mediterránea y realizaban algún tipo de ejercicio, tenían niveles más bajos de placas y grumos en el cerebro que los sujetos que no se ajustaban a este estilo de vida.
“El estudio refuerza la importancia de vivir una vida saludable para prevenir la enfermedad de Alzheimer, incluso antes del desarrollo de la demencia clínicamente significativa”, sentencia Merrill.

2016/08/18

263712.- Pobre Peregrino


:

Luigi Cianti, el peregrino que donó 5 millones de euros y ahora vive de la hospitalidad del Camino.

Este italiano cambió su vida de lujos para convertirse en «peregrino del mundo»


SANTIAGO / LA VOZ 17/08/2016 13:26
Luigi Cianti es un peregrino italiano de 71 años que acumula multitud de kilómetros e historias en sus botas. Su vida ha sido siempre muy versátil. Creció en un orfanato y, tras obtener el carné de camionero, comenzó a trabajar en la empresa Gallardi. Allí conoció y se enamoró de la hija del jefe, Daniela, con la que estuvo casado durante 25 años. De esa unión nació su hijo, Daniel.
La vida de Luigi cambió radicalmente al morir su esposa. Tocó fondo y decidió poner fin a ese estilo de vida. Donó toda su fortuna a organizaciones benéficas y comenzó el primero de sus caminos hasta Jerusalén. A partir de ahí realizó 36 veces el Camino de Santiago. El último lo finalizó ayer, cuando llegó desde Irún, completando el Camino del Norte. Tal como afirma, se considera «peregrino del mundo», habiendo recorrido los cuatro continentes, excepto Australia. Manifiesta haber realizado todos las rutas que llevan a Santiago, siempre con punto de partida en Roma, donde reside su hijo. Afirma que el Camino del Norte es uno de los más serenos y menos transitados, algo que agradece. Todos los viajes los realiza solo, puesto que «el Camino es interior, siendo peregrino quien camina con el corazón». En todas sus etapas ha encontrado solidaridad y gente hospitalaria que le han brindado su apoyo, dándole de comer o una cama donde dormir. Todas estas experiencias las ha plasmado en un libro que verá la luz en septiembre,Caminando con Dios. De millonario a peregrino. Su próximo destino será Fátima, hasta donde peregrinará desde la ciudad compostelana.
Una nueva experiencia:
Lio Garhard y Catherin Schmell han hecho el Camino Inglés desde Ferrol. Estas chicas alemanas decidieron recorrerlo y, durante su visita a España, conocer también Barcelona. Los seis días en los que han completado la ruta han sido duros, especialmente los tres primeros, puesto que no se habían preparado físicamente para ello. Los tres siguientes fueron mejorando y «quedaron maravilladas del paisaje que les acompañaba». Las heridas de los pies no les permitieron terminar el Camino calzadas, pisando el Obradoiro descalza una, y con chanclas otra.Otro de los grupos que llegaron ayer al Obradoiro estaba formado por diez adultos y ocho niños que realizaron el Camino desde Sarria. Provenían de Crevillent (Alicante) y califican la experiencia de «excelente, repetible y un gran plan en familia».

263711.- Sopa de Auyama

Ella me dijo: Roberto, mañana vamos donde el médico para que vea los resultados de los exámenes que te hicieron. Y así fue como aprendí después de 71 años, que hay una raya entre la vida y la muerte, una raya de la que todos hablan, que no intimida, que se ve y que se siente, que se oye, que es real y que es de todos. Yo la vi ese día y la recordaré por siempre.

Llegamos a la consulta caminando y salí en una silla de ruedas. Doctora este señor tiene casi 40 horas hospitalizado y no ha comido nada, ¿qué cree usted que podemos darle? Tiene que ser algo muy liviano, dijo, algo como una sopa de verduras, con muy poca sal y condimentos. Yo la hago dijo de inmediato la nieta, y yo la traigo dijo la sobrina. No sé qué hora era, pero llegó la sopita que era de auyama, y la mujer que siempre me acompaña, en lo bueno y en lo malo, con alegrías y dolores, me la dio en la boca. No sé cuántas cucharadas me comí, pero estaba bien sabrosa. ¿Te imaginas lo que significa que tu esposa te de comer en la cama?

Ya casi todo fue superado, gracias a Dios. En la calle, la vida, la gente y las cosas siguen igual, pero ahora todas son diferentes para mí. No se cómo no me había dado cuenta de lo bella que es la vida y el ritmo que se debe llevar para poder verla y disfrutar de sus aromas, matices y colores. ¿Cuantas cosas me debo haber perdido por estar viviendo como me dijeron que era correcto? Qué cosa más extraña, no estoy viejo y estoy aprendiendo a vivir de nuevo. Ya comencé y no es difícil.

A todos los familiares y amigos que me visitaron, me escribieron, me motivaron y que oraron por mí, muchas gracias, sus palabras y oraciones llegaron a donde tenían que llegar y surtieron su efecto. Qué bueno es saber que cuento con ustedes. ¡Dios los bendiga a ustedes también!

En Tapatapa, 13 de Agosto de 2016. RRL

Atención:
Roberto y su Familia son amigos nuestros, de alta estima y consideración... Nos preciamos de su amistad y nos duelen las circunstancias que les afectan. Que bueno es recibir la noticia de su vuelta a la calma... Aleluya...

263712.-Malaria en Venezuela

La malaria se esparce por Venezuela en medio del colapso económico
La búsqueda desesperada de oportunidades sacó la malaria de las remotas minas de la selva donde sobrevivía en silencio, y volvió a diseminarla por el país a niveles que no se veían desde hacía 75 años.
Por NICHOLAS CASEY 16 de agosto de 2016

MINA ALBINO, Venezuela — Cuando Reinaldo Balocha volvió a enfermarse de malaria por duodécima vez, no descansó para nada. Aún con la fiebre sacudiendo su cuerpo, se echó el pico al hombro y regresó a trabajar en la mina ilegal de oro donde pica piedras.
Balocha, un técnico en computación, no encajaba en el trabajo de las minas; sus manos suaves solían golpear el teclado, no la tierra. Sin embargo, la economía de Venezuela colapsó a tal grado que la inflación anuló su salario, y con él sus esperanzas de conservar una vida de clase media.
Es por eso que Balocha —al igual que decenas de miles de personas de todo el país— viajó hasta estas pantanosas minas a cielo abierto en busca de un futuro.
Aquí se encuentran meseros, oficinistas, taxistas, profesores universitarios y hasta funcionarios públicos que están de vacaciones y salen a cribar oro para el mercado negro, bajo la supervisión de un grupo armado que les impone tarifas y los amenaza con amarrarlos a los postes si desobedecen.
Esta es una sociedad en crisis, un lugar donde la gente educada abandona los cómodos trabajos que tienen en la ciudad por duros y peligrosos trabajos en canteras lodosas, desesperados por lograr que el dinero les alcance. El costo es elevado: la malaria, durante mucho tiempo contenida en la periferia del país, ha regresado para vengarse.
Venezuela fue el primer país del mundo en acabar con esta enfermedad en sus zonas más pobladas; lo hizo en 1961, mucho antes que Estados Unidos y otros países desarrollados, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Fue un gran logro para una pequeña nación, una acción que allanó el camino para el desarrollo de Venezuela como potencia petrolera y alimentó las esperanzas de que fuese un modelo que ayudaría a erradicar la malaria en todo el mundo.
Desde entonces, el mundo ha dedicado enormes cantidades de dinero y de tiempo para erradicar esta enfermedad. En los últimos años, se ha logrado reducir un 60 por ciento las muertes en los lugares donde la población sufre de malaria, según la OMS.
Pero en Venezuela, el reloj marcha hacia atrás.
El colapso económico del país ha traído de regreso esta enfermedad; la sacó de las remotas minas de la selva donde sobrevivía en silencio, y volvió a diseminarla por todo el país a niveles que no se veían desde hacía 75 años, según los expertos.
Todo comienza en las minas. Por la crisis económica, al menos 70.000 personas de todos los estratos sociales han visitado esta región minera desde el año pasado, asegura Jorge Moreno, un médico venezolano experto en mosquitos que actualmente trabaja cerca de las minas. Miles de personas se están infectando a medida que aumenta la explotación de oro en pozos llenos de agua, que son el caldo de cultivo perfecto para los mosquitos que transmiten malaria.
Luego, cuando ya tienen el parásito en la sangre, las personas regresan a sus casas en distintas ciudades de Venezuela. Por la crisis económica a menudo no hay medicinas y la fumigación es escasa, entonces la malaria enferma a decenas de miles de personas y causa la desesperación en ciudades enteras.
“El oro hizo que este lugar se volviera atractivo; provocó una gran migración y, en consecuencia, la diseminación de la malaria”, explicó Moreno. “Con la crisis llega esta enfermedad que se agudiza con las malas condiciones”.
Una vez que sale de las minas, la malaria se propaga rápidamente. A cinco horas de distancia, en Ciudad Guayana, un antiguo enclave industrial donde hay muchos desempleados que se han dedicado al trabajo en las minas, un grupo de 300 personas llenaba la sala de espera de una clínica en mayo. Todos tenían los síntomas de la malaria: fiebre, escalofríos y temblores incontrolables.
No había luz porque el gobierno había racionado la energía para ahorrar electricidad. No había medicinas porque el Ministerio de Salud no las había entregado. Los médicos hacían pruebas de sangre con las manos desprotegidas porque ya no tenían guantes.
Maribel Supero abrazaba a su hijo de 23 años que temblaba sin poder hablar. José Castro sostenía a su hija de 18 años que gritaba. La doctora Griselda Bello movía sus manos con un gesto de impotencia y le decía a otro paciente que esperara un poco más. Las pastillas se habían acabado y no había nada que pudiera hacer.
“Regrese mañana a las 10 de la mañana”, le sugirió al enfermo.
“Ay, Dios”, respondió el paciente. “Uno se podría morir de aquí para allá”.
“Sí, efectivamente”, confirmó la especialista.
En la población vecina de Pozo Verde, los habitantes dijeron que la malaria había llegado después de que los mineros comenzaran a regresar enfermos a sus casas, y los fumigadores del gobierno desaparecieron hace dos años. Hoy, el colegio secundario público se ha convertido en una incubadora: desde noviembre de 2015, la cuarta parte de sus 400 estudiantes se contagiaron de malaria.
“Se podría pensar que íbamos a hacer algo: acordonar la escuela o declarar la cuarentena”, dijo Arebalo Enríquez, el director de la escuela, quien contrajo malaria junto con su esposa, su madre y siete miembros más de su familia.
Oficialmente, la propagación de la malaria en Venezuela se ha convertido en un secreto de Estado. El gobierno no ha publicado informes epidemiológicos sobre la enfermedad durante el último año y afirma que no hay crisis.
Sin embargo, el informe más reciente que The New York Times obtuvo de médicos venezolanos confirma que se está produciendo un repunte de la enfermedad. Según ese documento, el año pasado los enfermos de malaria se incrementaron en un 56 por ciento, alcanzando una cifra de 136.000 casos.
Foto cola de espera para atención médica

La enfermedad se ha expandido rápidamente por todo el país; ahora hay casos en más de la mitad de los 23 estados. Entre las cepas presentes se encuentra la Plasmodium falciparum, la forma más letal y grave de la malaria.
“Es una situación de vergüenza nacional”, dijo José Oletta, exministro de Salud de Venezuela que vive en Caracas, donde los casos de malaria también están apareciendo ahora. “Yo veía este tipo de casos cuando era un estudiante de medicina, hace medio siglo. Esto me duele. Esa enfermedad había desaparecido”.
En El Dique, una población rural donde la malaria no se conocía hasta hace dos años, Juana García, de 66 años, estaba sentada afuera de su casa. Había enviudado recientemente, porque su esposo contrajo la enfermedad y murió. Prácticamente no hablaba ni se movía de la silla.
“Ella va a seguir luchando”, aseguró Ana María Padrón, su hija.
En la casa de Padrón, sus dos hijos también combatían la malaria. La fiebre comenzó en la mañana: a las 8 en el caso de Omar, de 8 años; y a las 11 empezó con fiebre Arístides, de 7 años. La familia no había encontrado ninguna medicina. Los niños solo habían recibido analgésicos.
“Estamos rezando”, dijo la madre.

La tentación del oro

Las minas ilegales están desperdigadas a lo largo de decenas de kilómetros; van dejando un tramo marcado de viruelas en la tierra, donde la selva se abre para dar paso a innumerables cráteres y cicatrices.
Algunas operaciones mineras tienen el tamaño de pequeñas piscinas donde dos hombres tamizan el barro con cacerolas, como si fuese una escena sacada de las explotaciones de yacimientos auríferos que se realizaban en California hace más de un siglo. Otros drenan anchos pantanos con enmarañadas redes de tubos y bombas. En otro lugar, cientos de buscadores de oro hurgan la tierra roja y blanca en una excavación que tiene 15 pisos de profundidad y la longitud de un campo de fútbol americano. La llaman Cuatro Muertos.
Esto no debería suceder. En el pasado las reservas de oro fueron controladas por una empresa canadiense antes de que el presidente Hugo Chávez la expropiara y se comprometiera a utilizar sus recursos para financiar su revolución socialista.
Pero esa operación siguió el mismo patrón de mala gestión y abandono que muchas otras expropiaciones durante la era de Chávez. Eventualmente el Estado abandonó el territorio alrededor de la mina, y sus beneficios potencialmente lucrativos. Los explotadores de oro se apoderaron de la zona, y también llegaron los grupos armados que se hacen llamar la ley.
Pero al menos hay comida.
Foto medico pinchando oreja


Mientras el país se convulsiona por la escasez de comida y los disturbios, mientras las multitudes hambrientas saquean las tiendas, los restaurantes y las panaderías, el pueblo minero de Las Claritas, a corta distancia de la mina Albino, vive en relativa abundancia.
Los restaurantes ofrecen menús completos. Los mercados callejeros están llenos de frutas y llegan camionetas cargadas de calabazas. En un país donde escasea el jabón, se venden una docena de marcas distintas en una tienda cuyos propietarios son chinos, también ofrecen siete modelos de televisores con pantalla plana. Los mineros desembolsan gordos fajos de billetes, producto de sus ganancias por el oro, y los pasan por una máquina contadora.
La promesa de una Venezuela diferente, un país donde haya suficiente comida y trabajos bien pagados, llevaron a Yudani González a abandonar sus estudios en Ciudad Bolívar, la capital del estado Bolívar, donde ha aumentado el desempleo. Se marchó para dirigir un desvencijado campamento en la selva donde cocina para los mineros con una mano y cuida a dos niños pequeños con la otra.
“Aquí puedes salir adelante”, dijo González mientras bañaba a su hija de dos años en un balde de plástico al mismo tiempo que cocinaba.
Danneris Flores, una empleada del gobierno que tiene un segundo trabajo como cocinera de un campamento minero, se sentó cerca. Flores es asistente administrativa en una clínica estatal de salud, pero la moneda venezolana ha caído tanto que su salario es apenas de un dólar al día, según el valor actual de la divisa en la calle.
Así que pidió vacaciones y las usó para trabajar un par de semanas en las minas.
Su cuñado trabaja para PDVSA, la petrolera estatal, y hace lo mismo. Flores cuenta que al trabajar por un corto periodo en las minas gana dos veces su salario mensual. Contaba los días que le faltaban para regresar a casa y ver a sus tres hijos.
“Nunca imaginé que trabajaría en una mina”, le comentó a González, mientras servían la comida. “Antes las personas pensaban en ir a la escuela”.
Un minero entró a saludar a las mujeres y dijo que recientemente había visto a alguien morir de malaria. González comentó que había sufrido la enfermedad en cuatro ocasiones. Su hijo, de cuatro años, ha contraído malaria en tres oportunidades.
“Te cobran dos gramos de oro por la medicina”, explicó. “Tú pagas lo que te pidan”.
No todos pueden encontrar la medicación, a pesar de las ganancias del oro.
Hace unos días, José Yoel Castillo se tambaleaba en la entrada de la clínica de malaria en Las Claritas; cargaba en sus hombros a dos familiares mientras convulsionaba y no podía hablar.
FOTO MUESTRAS DE SANGRE

Castillo se ganaba la vida en la población de Caicara del Orinoco llevando pasajeros en la parte de atrás de su motocicleta. Pero un grupo armado le quitó la moto y Castillo no pudo comprar una nueva.
Así que se vino a las minas. Rápidamente consiguió trabajo y dinero, incluso para comprar la medicina contra la malaria la primera vez que se enfermó. Sin embargo, cuando los síntomas aparecieron por segunda vez, no pudo encontrar el tratamiento en ninguna parte.
“Algunas personas pueden seguir trabajando y superarlo”, dijo su cuñado, Alejandro López. “Pero otros no”.
Incluso con dinero en los bolsillos, los mineros conocen los peligros de regresar a casa.
Josué Guevara, de 20 años, abandonó sus estudios en ingeniería industrial para venirse a las minas. Alguna vez se imaginó como director de Alcasa, la compañía estatal de aluminio. Sin embargo, dijo, sus familiares que trabajan allí apenas podían comprar comida.
“Ahora tengo otras metas”, aseguró, parado sobre el borde del cráter de la mina Cuatro Muertos, donde ahora vive y trabaja.
Usando gasolina y otros químicos para extraer el oro, Guevara gana 500.000 bolívares (cerca de 500 dólares en el mercado negro) durante una buena racha de dos semanas, lo que equivale a 75 veces el salario mínimo. Sin embargo, cuando este verano contrajo la malaria, hizo lo mismo que otros mineros: regresó a casa para recuperarse y llevó la enfermedad consigo.
“Todo tiene sus riesgos”, dijo.
Del otro lado de la mina, Pedro Pérez, de 38 años, se sienta en una estructura hecha con tres postes y un toldo donde duerme con otros diez mineros. En marzo dio positivo de malaria dos veces. La tercera vez ni se molestó en que le hicieran la prueba.
“Estaba recostado y sentía los mismos síntomas”, relató.
Él también regresó a su casa en Ciudad Bolívar, donde su madre se contagió de malaria. “Nosotros llevamos la enfermedad”, dijo Pérez. A veces recuerda su vida antes de llegar a las minas durante el otoño pasado: era supervisor en una refinería estatal de metal.
FOTO MARIBEL SUPERO

También era dueño de una casa con cuatro habitaciones y dos baños, así como de un Ford Focus 2005. Junto con su esposa, que es abogada, solía viajar a Margarita, una isla tropical en la costa norte de Venezuela.
Sin embargo, antes de que perdiera su trabajo el año pasado, la caída de la moneda venezolana había reducido el valor de su salario a unos 26 dólares mensuales. Finalmente dejó su casa para ir a la mina.
“No me acostumbro a bañarme en un río de agua sucia”, dijo. “Creo que antes tenía una buena vida”.
Hace unas semanas, su esposa vino a Las Claritas para comprar provisiones como comida y jabón que no encontraba en Ciudad Bolívar. La pareja pasó tres noches en un hostal de los mineros. Después de que su esposa se fue, Pérez sintió las tensiones en su matrimonio.
“’Sé que es difícil para ti’, le dije, ‘pero tenemos que aceptar esta nueva realidad’”, contó Pérez.
En Las Claritas, sentada en la mesa de un oscuro burdel que olía a alcohol, estaba Angélica, una joven de pelo negro cuyos padres no saben que es prostituta. Hace tres meses dejó la ciudad de Maturín, cuando comenzaron a estallar los disturbios por la escasez de comida.
“Antes tenías que hacer fila durante horas, pero algo conseguías”, relató Angélica, que no quiso dar su apellido. “Pero ahora ya no queda nada allá”.
Hoy gana el equivalente a 40 dólares cuando un minero quiere pasar la noche con ella. Lo más común es que el dinero llegue en cuotas de a ocho dólares, que es lo que gana cuando un cliente quiere tener sexo e irse enseguida.
A veces, cuenta, puede llegar un cliente que tiembla de fiebre y no puede hacer nada porque tiene malaria. Otras veces es el dueño de una de las tiendas chinas. Los hombres vienen de todos los rincones del país.
“La parte más difícil de esta vida es estar con alguien a quien no amas”, dice.

El regreso de la malaria

Venezuela solo vivió su auge después del declive de la malaria.
Era la década de 1920 cuando se descubrieron los yacimientos masivos de petróleo que desencadenaron una bonanza económica.
Por ese entonces dos tercios de Venezuela estaban muy afectadas por la malaria, una situación que se interponía entre el país y su riqueza. Más tarde esas tristes escenas fueron inmortalizadas en Casas muertas, una novela de 1955 escrita por Miguel Otero Silva en la que se cuenta la historia de las muertes provocadas por la malaria entre los trabajadores petroleros que luchaban por sobrevivir.
Liberar a la nación de la malaria se convirtió en un tema central para el desarrollo de Venezuela, aseguró Oletta, el exministro de Salud.
“Solo después de que la malaria se fuera podían llegar los caminos y la industria”, afirmó. “Era un país enfermo y, cuando se recuperó, las cosas cambiaron”.
Esta tarea transformadora fue liderada por Arnoldo Gabaldón, el exministro de Salud que inició uno de los primeros esfuerzos a gran escala para erradicar la malaria y se convirtió en héroe nacional.
Varios equipos construyeron canales de irrigación en las zonas rurales de Venezuela para drenar las pozas de agua estancada y construyeron casas de hormigón para que los mosquitos tuvieran menos sitios donde reproducirse. Gabaldón fundó un centro de investigación en la ciudad de Maracay para ampliar la misión y capacitar a funcionarios de América Latina y África, entre otras regiones.
Sin embargo, fue el uso de insecticidas —inicialmente DDT y otras sustancias— lo que comenzó a revertir la situación. Las paredes de casi todas las casas rurales fueron rociadas, una técnica que mataba a los mosquitos cuando estos se posaban a descansar. Los fumigadores dejaban un sobre con la fecha en que volverían. Para 1949, las muertes por malaria habían descendido drásticamente: de 300 por cada 100.000 personas a solo nueve.
Foto carlos fREYDEL

Cuando Hugo Chávez asumió la presidencia, 50 años después, y comenzó a hacer realidad su visión del socialismo para Venezuela, el sistema creado por Gabaldón se había desvanecido hacía mucho tiempo,(NO ES CIERTO, existia el Servicio de Malariología),aunque parecía que la malaria seguía confinada a algunas zonas rurales. Sin embargo, la reestructuración de la economía durante el gobierno de Chávez y sus seguidores, junto con la creciente dependencia de las ganancias petroleras y la instauración de un sistema de control sobre las divisas que restringía los dólares, cambiaron esa situación.
En 2014 y 2015, cuando los precios del petróleo colapsaron y el gobierno batalló para conseguir dinero y pagar alimentos, servicios e importaciones, hubo gran escasez de cloroquina y primaquina, dos medicamentos para combatir la Plasmodium vivax, una cepa que produce malaria crónica.
En 2016, los médicos aseguran que hay escasez de casi todos los fármacos para combatir la malaria, sobre todo de un coctel de medicamentos para contrarrestar la Plasmodium falciparum, una cepa mortífera cuyo remedio apenas cuesta un dólar por dosis.
Leopoldo Villegas, un experto internacional en malaria que se encuentra en Bangkok, aseguró que el gobierno también dependía de métodos poco actualizados, como el rocío de insecticidas al aire libre, lo que tiene poco efecto en los mosquitos de malaria. Aseguró que no sabe por qué usan este procedimiento. Y como no hay informes epidemiológicos de nuevos casos de malaria, no se sabe cuánta medicina se necesita.
Gustavo Bretas, un experto brasileño en malaria, afirma que en el pasado Venezuela capacitó a los expertos de toda la región en la prevención de la malaria. Sin embargo, su incapacidad para contener este brote implica que ahora está desempeñando el papel contrario: es una amenaza para los países que lo rodean, particularmente Brasil, donde también hay minas de oro ilegales.
“Está comenzando a diseminarse por los países vecinos”, dijo, y añadió que la falta de estadísticas oficiales hace que sea difícil medir la dimensión del problema.
El Ministerio de Salud de Venezuela no respondió a las peticiones de entrevista, entre ellas una carta que se entregó en sus oficinas.
Oscar Noya ahora trabaja en el viejo laboratorio de Gabaldón en Caracas debajo de una fotografía de su mentor luciendo traje y corbata. En los últimos días los pacientes con malaria volvieron a sentarse en esos escalones; muchos han venido desde las minas. Una mañana hace poco llegaron 15: 12 de ellos dieron resultados positivos en las pruebas de malaria.
Foto pozo lleno de agua

Noya intenta arreglárselas sin medicinas esenciales como el artesunate, que está incluido en la lista de “medicamentos esenciales” de la OMS para el tratamiento de casos graves de malaria Plasmodium falciparum. Solo le quedaban tres dosis y necesita seis para tratar a un solo paciente que presente un cuadro grave.
Una noche reciente un grupo entró en uno de sus laboratorios de malaria y se robó las computadoras. Es uno de los 20 ataques que este año se perpetraron contra el Instituto de Medicina Tropical, dijo Noya. El médico se pregunta si serán personas alineadas con el gobierno.
“Creemos que esto no es más que intimidación porque no nos quedamos callados y no vamos a guardar silencio”, dijo, en referencia a las declaraciones públicas que ha hecho sobre la malaria y la propagación de otras enfermedades.
Noya hizo a un lado las dosis de artesunate, mientras los pacientes seguían llegando. Los miraba con un aire de desesperación. “Gabaldón habría muerto de un paro cardiaco si hubiera visto lo que está pasando”, expresó.

Un orden fuera de la ley

A pesar de la constante rotación de trabajadores que llegan de toda Venezuela, hay un claro orden en las minas. Lo impone un grupo armado conocido como “el Sindicato”.
Uno de los jefes del Sindicato vino a las minas hace unos años a ejercer su profesión original como dentista. Sigue haciéndolo. Sin embargo, los escuadrones de vigilantes que controlan este lugar en sus motocicletas son la verdadera fuente de su riqueza y poder. Lleva cadenas de oro, dos dientes de oro y prendas doradas que le cubren los nudillos.
Después de que el gobierno abandonara la zona, las minas crecieron de nuevo. Esta vez desplegaron un ritmo ingobernable mientras arrasaban el bosque, generando charcos de agua estancada y una población que es presa fácil de los mosquitos, con lo que allanaron el camino para la explosión de la malaria.
El jefe, quien prefiere mantener su anonimato porque podría ser arrestado por las autoridades, dice sentirse orgulloso de la capacidad del Sindicato para llenar el vacío que dejó el Estado. Reconoce que los castigos que aplica su grupo pueden ser espantosos, como dispararle en la mano a un hombre por robar, o amarrar a los postes ubicados a la entrada de la población a quienes delinquen, junto a un letrero que detalla la fechoría cometida.
Sin embargo, argumentó que la disciplina mantenía bajas las tasas de crimen en los campamentos y permitía que los mineros hicieran su trabajo en paz, otro aspecto que se ha erosionado mucho en las peligrosas ciudades de Venezuela.
Foto: prenda de oro en puño

“Esperar justicia de la policía es un chiste”, afirmó. “Tienes que imponer tu propia justicia”.
Eduardo Medina está de acuerdo. Es un ex farmacéutico que hace un año dejó de trabajar en el estado Zulia para dedicarse a la minería porque vio que la crisis económica se agudizaba.
“Puedes salir a cualquier hora y alguien te puede poner una pistola en la cabeza para que le des tu teléfono… o amenazar a tu madre con un cuchillo”, afirmó Medina en su carpa. “Aquí el crimen está controlado. Nos cobran pero también resuelvan los problemas”.
No obstante, la aparente calma es un engaño. Los conflictos se levantan en otros lugares donde los rivales se disputan el control de las minas. En marzo, al menos 17 mineros fueron masacrados en lo que las autoridades creen fue una de estas disputas.
Durante un descanso, Eduardo Medina miraba hacia la mina donde sus compañeros trabajaban.
“En cualquier momento te pueden matar en Zulia”, dijo. “Pero también te pueden matar aquí”.
Según el jefe, en comparación con todos los problemas que hay que enfrentar para mantener el orden, la malaria es el más difícil. “Con la malaria estamos jodidos”, dijo.
La tarea de monitorear la enfermedad parece haberle sido delegada a Miguel Martínez, un funcionario estatal de Salud que trabaja en una solitaria oficina ubicada a corta distancia del burdel de la mina. Allí examina las muestras de sangre de los mineros: bajo su microscopio, una tintura pinta el parásito de malaria de color morado oscuro. El registro que tenía a su lado mostraba que la mitad de los pacientes que lo habían visitado ese día habían dado positivo.
Como muchos trabajadores venezolanos de la salud, Martínez estaba frustrado. “Así como no hay arroz ni frijoles, en este país tampoco hay medicinas”, dijo.
En la mina caía la noche, ese momento en que el mosquito Anopheles comienza a alimentarse. En la oscuridad se oía a los feligreses de una iglesia pentecostés que hablaban como poseídos, y más allá una ruidosa carpa roja y azul que prometía alcohol y cuerpos desnudos.
Cinco hombres martillaban una veta de cuarzo bajo un toldo, la pulverizaban y filtraban para separarla del oro. Otros caminaban con el agua hasta los hombros en pozos llenos de metales pesados, como mercurio; metían tubos para bombear el lodo. Pájaros tropicales volaban a la distancia.
Foto mina 4 muertos

“¿De verdad la malaria viene de los mineros?”, preguntó Aníbal Flores, un minero de 28 años que dormía en una hamaca colgada entre dos columnas, al lado de la mina. “Pero ¿a qué otro lugar podemos ir a buscar dinero? ¿A la ciudad? Allá no hay comida”.
Los venezolanos han tomado el asunto en sus propias manos. A cinco horas de distancia, en El Dique, los residentes recolectaron 100 bolívares casa por casa para contratar a un fumigador que fuera a rociar las calles.
En la mina, donde muchas veces las pruebas de malaria no están disponibles, los mineros dicen que han desarrollado su propio examen: beber dos botellas de cerveza. Según esta prueba, si sienten un dolor agudo en el riñón, donde se alojan los parásitos, el paciente tiene malaria. Las autoridades sanitarias dicen que eso no sirve.
Sin embargo, Balocha, el técnico de computación que trabaja en la mina Albino, está vivo gracias a esa prueba. Los mineros la llaman “la prueba artesanal”. Hace poco había enfermado de nuevo y ahora esperaba los medicamentos en una clínica.
Balocha recordaba las palabras de su tío, quien hace un año lo llamó justo cuando su salario como técnico en computación no valía nada en la ciudad de Valencia. “Aquí hay plata”, le dijo su tío, que estaba trabajando como minero. “Tienes que saber cómo encontrarla”.
Balocha comenzó como “palero”, el trabajo de menor rango, en el que se dedicaba a romper piedras. Ya desde entonces, explica, ganaba más de lo que era su salario en la ciudad después de que la inflación lo disminuyera.
También recordaba la primera vez que tuvo malaria: “Los escalofríos por todo el cuerpo como si estuvieras entre dos bloques de hielo”.
“La primera vez que contraje malaria fue la peor”, dijo Balocha, parado frente al centro de salud donde las personas esperaban su tratamiento. “No puedes controlar los temblores. Sientes que te vas a morir. Te sientes como zombi”.
Sin embargo, dice bromeando, aquí se hará millonario. Cree que algún día se irá a Europa, lejos de las minas, la malaria y el Sindicato.
Balocha miró al cielo y suspiró. “En la mina, la felicidad solo es temporal”.

Patricia Torres y Clavel Rangel colaboraron en este reportaje.