2010/10/15
2010/09/03
Tomado de Tal Cual... Felicitando a Laureano Márquez
Fue particularmente triste el funeral de Franklin Brito. No es común ver a un venezolano llegar hasta las últimas consecuencias por defender sus derechos en un país en el que todos andamos en el "vivamos, callemos y aprovechemos" que llamaba Picón Salas. Él no vivió, calló ni aprovechó. Lo que conmueve y duele es su profunda inocencia, el "no hay derecho" que se le instala a uno en el alma. Fue particularmente triste, además, por el par de centenares de personas que acompañaron su sepelio, siendo que tenía 28 millones de deudos. Es comprensible: es demasiado brutal el ejemplo de Brito, como para que uno se contraste con él. Uno tiene la certeza de que no está dispuesto a llegar tan lejos, uno duda de si vale la pena, uno no cree en lo que él creyó. A uno le da como vergüenza ver esa urna. En la funeraria alguien comentó que parecía un Cristo. La comparación me pareció oportuna. Efectivamente como Jesús, siendo inocente dio su vida por todos, pudiendo salvarse prefirió no hacerlo, murió solo y poca gente acompañó el entierro por temor a las autoridades. Como el Nazareno, resucitará para confrontarnos con el sentido de la vida, del país. Acompañamos el féretro en una breve procesión por las cercanías, se cantó el Himno Nacional y nos pareció a todos que sus estrofas estaban más vigentes que nunca como camino de esperanza. Que el respeto a la ley, la virtud y el honor, siguen siendo, después de doscientos años de independencia, un sueño; que el pobre sigue en su choza, continúa pidiendo libertad y que el vil egoísmo, que otra vez triunfó, sigue triunfando todavía. Es muy tranquilizador pensar que a Franklin Brito lo mató Esteban, aplaca este pensamiento nuestras consciencias. A Franklin Brito lo mató la indolencia, no sólo la de aquél, sino la que se nos ha instalado a todos en el corazón. Cabe aquí la pregunta que Andrés Eloy Blanco hacía a los verdugos, frente a los asesinatos de las dictaduras que le tocó padecer: "¿Y cómo harás ahora para asesinarlo en el corazón de tus hijos?"
2010/08/18
Lo Mas Destacado
2010/08/08
Cuando recibí por primera vez mi teléfono.
Una mañana le pregunte a Mamá a ver si me podía comprar un teléfono y me contesto que “después, porque en ese momento no tenia dinero. Yo, triste, entendí la situación que se presentaba. Pasaron los días y le volví a preguntar si me podía comprar el teléfono a lo que me respondió que no y me dice “¿Para que quieres un teléfono? Le respondí que para llamar y enviar mensajes. Me dijo “Pero, para que comprártelo si puedes ir a una mesa donde alquilen teléfonos…” Triste le respondo: “Deja los peros, dime si o no”. Me dijo “No”, no le insistí mas sobre el tema.
Transcurrieron semanas y Mama me dice: “Marco, te tengo una sorpresa, cierra los ojos y estira las manos”. Pensé, “Que será, que será…”. Me dice:”Abre los ojos…” y me encontré con que era el teléfono que tanto había deseado. Saltando de alegría le dije: ”Gracias Mamá”.
Primer escrito de Marcos Daniel, futuro escritor de grandes novelas.
2010/08/07
Tiempos modernos.
Me lo enviaron con cariño y así lo publico
FLIZ CMPLE
Mi hija cumplía quince años y le organizamos la fiesta en un salón para que invitara a todos sus amigos. Esa noche, a medida que iban llegando, se acomodaban en el lugar asignado y enseguida abrían sus celulares y se ponían a conversar por medio de mensajes de texto, o a jugar con esos aparatitos maravillosos entre mensaje y mensaje.
Era muy tierno verlos concentrados cada uno en la pantalla de sus sobrios y negros aparatos, como especificaba la invitación “elegante sport y celulares negros”. Qué grandes están todos, pensar que los conozco desde que hablaban entre ellos... Todavía les recuerdo la voz, algunos no me creen que cuando eran chicos hablaban y se miraban a los ojos. Yo no los corregía, claro; “ya van a crecer y van a aprender solos a no hablar”, pensaba.
Cuando llegó el momento del baile, cada uno conectó los auriculares a su celular, eligió la carpeta de canciones que más le gustaba y entró a la pista. Daba la sensación de que todos estaban bailando el mismo tema. La entrada de mi hija fue apoteótica, exultante de emoción. Sus amigos se desesperaban por ser los primeros en hacerle llegar su texto de felicitaciones, moviendo a toda velocidad sus pulgares. Algunos, los más previsores, ya tenían el mensaje preparado y lo único que debían hacer era apretar “ok”. El teléfono de mi hija no paraba de vibrar y como era imposible leerlos todos, guardó algunos para más tarde. Me acerqué a ella y sin darme cuenta le dije:
- Feliz cumpleaños, hijita.
Ella me miró horrorizada y se apartó de mí. Preocupado, fui tras ella y le pregunté si le pasaba algo, si había hecho algo que la incomodara. Tomó el celular y me mandó un mensaje de texto:
- M kres avrgnzar frnte a ms amgs? Hcme fvor, pra q stn ls tlfnos?
No tuve más remedio que abrir el mío y mandarle mis felicitaciones
- prdon, fliz cmplños, hjta. T am. Papa.
Fue el cumpleaños perfecto. Cómo pasa el tiempo, qué viejo estoy, pensar que casi le doy un beso
2010/08/06
CARTA A DON CIRO VALERA CAMACHO
LEIDA EN LAS HONRAS FUNEBRES A DON CIRO VALERA POR EL COMPAÑERO ROTARIO ALBIO CONTRERAS ZAMBRANO.
Hoy te escribimos, para que en este tránsito al más allá, no te sientas solo, porque ya fueron suficientes los laberintos de tu soledad en esta tierra.
Recordamos, las espinas de tu vida, que te hirieron profundamente: Tus familiares que fallecieron en horas amargas para tu vida. Sin duda alguna, vas al encuentro de ellos, en el cielo, viéndote llegar asomados por la ventana del recuerdo, con la luz rutilante de un sol interior.
Esta ceremonia fúnebre, es la más pura manera para recordarte a ti, Don Ciro Valera Camacho, ante la presencia inolvidable de tus restos, y ante el dolor indescriptible que sentimos ante tu muerte, lo que nos obliga recordar tus excelencias espirituales y tu maravillosa vida de rotario integral y, porque no decirlo, debemos tratar de imitar tus virtudes, tu esfuerzo, tu constancia, tu responsabilidad y tu voluntad, que te convirtió en un insigne hacedor de magníficas realidades.
No puede morir en el recuerdo quien amo la vida como tú, irradiaste bondad y entregaste la alegría en medio del dolor ajeno, alentaste la esperanza de los pobres, ayudaste a los más necesitados, lo que nos compromete a trabajar sin descanso, en el Centro Asistencial que lleva tu nombre, para atender a los más humildes.
Nos convocaste hoy para despedirte, lo hacemos con el dolor del vacío que nos deja tu inesperada partida, que llegó de pronto y abrió en nuestras mentes, las heridas que el tiempo no puede cicatrizar, pues algo se muere en el alma cuando un amigo se va.
Tu ayer, estuvo formado por escombros, salpicado de recuerdos, a veces dulces como el almíbar, a veces amargos como el acíbar, en tu empeño de reconstruir tus sueños rotos. Pero te estaremos recordando, desde el despertar de la aurora, hasta la puesta del ocaso. Y te recordaremos, siempre alegre, reconfortado por la fe católica que te fuera enseñada desde tu niñez.
Don Ciro, tu alma contenía la proyección de un hombre sencillo en el trato, responsable en tus afanes, colaborador al máximo de la sociedad y muy querido por todos los aquí presentes y por los que por cualquier razón no pudieron estar aquí en tu despedida.
Con tu muerte, Don Ciro, hemos perdido a un hombre muy especial, que dentro de tu modestia, supo prodigarnos valiosas enseñanzas rotarias que jamás olvidaremos. Y porque no decirlo, ningún hombre entra vivo en los salones de la inmortalidad. Y tu cuerpo entró antes que esos portales de la luz eterna se abrieran.
Aquél quien hoy despedimos se encuentra desde ahora y para siempre en la galería de los hombres más nobles, invulnerable en todos los sentidos y para siempre.
Te vas a tu viaje eterno, sin una sola sinuosidad mental, sin ninguna torcedura de carácter, sin la menor turbidez en tu conducta, ni complicidades ni culpas que disimular, pues pusiste tu talento al servicio de la verdad y del bien ajeno.
Pese a tus pocas adversidades, tú como aquél naufrago que se aferró a la orilla que lo salva, te dejó invulnerable para siempre, en el campo de tu bondad como hijo, padre, abuelo, esposo, hermano, suegro y amigo. Aquí quedaron las cosechas de tu amor.
¡Que el Dios de las misericordias acepte tus aflicciones como un sacrificio agradable, que te dé un puesto en el seno de Altísimo, para olvidar para siempre tus pocos infortunios, y desde el cielo bendecir a tu familia, hoy en que precisamente, el reloj eterno del tiempo da la hora del último adiós, de tu magna despedida, porque te vas al encuentro del Rey de las Almas, del Señor de los cielos.
Tu figura serena, amable y transparente permanecerá siempre en nuestras retinas y tus palabras y gestos bondadosos, permanecerán hospedados en nuestras mentes, pues seguiremos sintiéndote vivo y presente día a día, desde las sutiles armonías, entretejidas con los más nobles recursos de tu lenguaje, siempre abierto al futuro, como infatigable trabajador, de excelsa iniciativa empresarial.
Fuiste un maestro del mundo rotario, por eso al recordarte lo hacemos el himno a la gratitud, del maestro de Pablo Aníbal Vela, quien expresaba, como escrito para ti:
“Gratitud al maestro que alumbra
nuestra vida y la llena de estrellas
gratitud de la patria, que en ella
ve otros cielos en palabras de luz”.
Le pedimos a Dios, que derrame sobre Don Ciro, su ternura infinita, en la dulzura del amor supremo.
Al hablar con Dios, Don Ciro, lo harás con los versos del poeta Rugeles:
“Mi sangre está madura, padre,
como vino de antigua estirpe,
¡Gloria de tus viñedos!
Vengo de tu pasado, para honrarte.
¡Amo solo por ti!
Mi llanto es tu dolor.
La historia de mi vida está hecha para acrecer tu historia”.
Dentro de breves momentos, Don Ciro, tus familiares y amigos, formaremos un círculo humano alrededor de tu sepultura, en el momento supremo de nuestro último adiós.
Para ti, Don Ciro, las estrofas del himno del maestro:
“Flores del recuerdo sobre tus manos
Y añoranza sin fin sobre tus sienes”.
Mérida, 29 de julio de 2.010.
¿ SABES QUE TIENES ALAS ?
Tenemos sueños, queremos resultados, pero no estamos dispuestos a correr riesgos, nos conformamos con lo que tenemos, creemos que es lo único y posible.
¿Sabes que puedes volar?
¿Y que es volar?
Es comenzar por tener un sueño.
Es estar comprometido con los sueños.
Es tener confianza en si mismo.
Es aceptar lo que no se puede cambiar.
Es saber cambiar el tiempo.
Es volver a empezar.
Es reconocerme en mis logros.
Es reconocer que me equivoqué y pedir perdón.
Es reconocer que detrás de cada acierto puede haber muchos fracasos.
Es enamorarse de lo que uno hace.
Es no postergar y hacer algo ahora.
Es darse cuenta de que estás eligiendo a cada momento.
Es reconocer las propias debilidades y fortalezas.
Es no parar jamás hasta conseguir los sueños.
Es saber con que fin hacemos las cosas.
Es no mirar hacia atrás.
Es actuar con entusiasmo.
Es transitar caminos desconocidos.
Es probar hacer algo que nunca hicimos.
Es probar hacer algo de una manera diferente.
Es saber que no estamos solos.
Es no rendirse jamás.
Es disfrutar de cada momento
Es disfrutar del tiempo libre.
Es accionar ya.
Es inventar un nuevo paso de baile cuando el anterior no funciona.
Es pensar en positivo.
Es tener las metas claras.
Es tener perseverancia en la búsqueda que deseas.
Es estar preparado para ver la oportunidad.
Es desarrollar la creatividad.
Es utilizar la imaginación.
Es recomenzar con el mismo entusiasmo.
Es tener la paciencia necesaria.
Es tener claridad en el propósito.
Es dejar una huella para que otros puedan seguirla.
Es arriesgar.
Es hacer cosas nuevas todos los días.
2010/08/03
Buenos días del 3 de agosto...
Tal día como hoy, 3 de agosto, a las 5:30 pm, del año 1951, faltando 19 días para cumplir los 8 años de vida, mi madre me encontró fumándome el cigarrillo que me había ordenado le encendiera en la cocina.
Esa era la costumbre... que los niños les encendiéramos el cigarrillo a los adultos, pues no era muy común el uso de encendedores, al menos en mi casa.
Por alguna razón me quede en la cocina, tal vez olisqueando la torta casera con que esa tarde celebraríamos el cumpleaños de mi abuela, y de pronto sentí en mis espaldas llover la paliza de costumbre, la de las grandes ocasiones.
Transida por el dolor de haber encontrado a su hijo mayor en manos de aquel horrendo vicio y oteando en el futuro toda una vida de entrega a la crápula y a las malas juntas, mi madre, mirándome muy fijamente, pronuncio la frase que marcó mi vida de adulto, que se inició en ese preciso momento:
"...ya tiene vicios, pues bien, mañana comenzará a trabajar para que pueda alimentarlos..."
Así pues que hoy se cumplen 59 años de haber dejado la vida alegre, sin responsabilidades, para pasar mañana, 4 de agosto, a conmemorar los 59 años del inicio de una maravillosa vida laboral que me permitió no tener que pedir más nunca permiso para hacer lo que me viniera en gana, pues como productor independiente me tocó, muy orgullosamente, cancelar los colegios y la ropa y los libros y las vacaciones y mi carro y...y... y...y...y...y... TODO.
Total que me convirtió en mi propio dueño y me enseñó que el trabajo no es un castigo sino una maravillosa forma de vivir, plena de oportunidades de futuro.
Gracias a mi MADRE que tuvo esa salida genial.
Dios la tenga en su Santa Gloria.
2010/07/27
El niño Japonés…
Un Niño Japonés llega a Estados Unidos y el papá lo inscribe en una escuela…
El primer día de clase, la maestra presenta a Susuki, hijo de un empresario japonés, a los chicos de sexto grado.
Luego la maestra les dice a los alumnos:
-Empecemos repasando un poco de historia de América del norte y del sur.
-¿Quién dijo "Denme la libertad o denme la muerte"?
La clase se quedó callada, excepto Susuki:
-Lo dijo Patrick Henry, en 1775.
-¡Muy Bien!
-¿Quién dijo "El gobierno del pueblo, para el pueblo no debe
desaparecer de la faz de la tierra"?
De nuevo, ninguna respuesta de la clase, salvo Susuki:
-Abraham Lincoln, en 1863.
La maestra asombrada, les dice:
-Chicos, debería darles vergüenza. Susuki que es nuevo en nuestro país, sabe más de nuestra historia que ustedes…
La maestra alcanza a escuchar un susurro:
-¡A la mierda con los malditos japoneses!
-¿Quién dijo eso?, preguntó la maestra.
Nuevamente Susuki levanta la mano y dice:
-General Mc Arthur, en 1942.
La clase queda muda y uno de los chicos alcanza a decir:
-¡Voy a vomitar!
La maestra trata de ver quién fue el alumno irrespetuoso:
-Ya está bien, ¿quién dijo eso?
Y Susuki dice:
-George Bush padre, al primer ministro japonés, en 1991.
Uno de los alumnos, furioso, le grita al japonés desde el fondo:
-¡Chúpame ésta!
Susuki, casi saltando en su silla, le dice a la maestra:
-Bill Clinton a Mónica Lewinsky, en 1997.
El alumno que era el número uno de la clase gritó:
-¡Yo era el primero hasta que llegó este japonés de mierda!
Y Susuki contesta:
-Mario Vargas Llosa - Elecciones peruanas, en 1990.
La clase entra en un estado de histeria.
La maestra se desmaya, cunde el caos…
Mientras los chicos se arremolinan alrededor de la desvanecida maestra, uno de ellos exclama:
-¡COOOÑÑOO, la cagamos! ¿Y ahora cómo arreglamos esta Mierda?
Y Susuki responde:
Rafael Caldera, Caracas, en la toma de posesión de Hugo Chávez.
Don Ciro se nos adelantó. +27jul2010
Sevillana del adiós
I
Algo se muere en el alma
cuando un amigo se va
y va dejando una huella
que no se puede borrar
II
Un pañuelo de silencio
a la hora de partir
porque hay palabras que hieren
y no se deben decir
III
El barco se hace pequeño
cuando se aleja en el mar
y cuando se va perdiendo
que grande es la soledad
IV
Ese vacío que deja
el amigo que se va
es como un pozo sin fondo
que no se vuelve a llenar
ESTRIBILLO:
No te vayas todavía
no te vayas, por favor
no te vayas todavía
que hasta la guitarra mía
llora cuando dice adiós.