2011/01/07

LOS RESUCITADOS DEL COCAL DE LOS MUERTOS

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"¿Quién iba a creer que la invasión, frustrada por la acción de nuestras fuerzas armadas y la decisión y el coraje de nuestra clase política, tendría éxito cuarenta años después, sin disparar un solo tiro y sin poner un solo hombre en las playas venezolanas? Quiso el destino que esta apetecida Nación enfermara de estupidez y pusiera al frente del gobierno a un militar inescrupuloso y felón, que no sólo le entregaría la república al tirano de La Habana, sino que lo financiaría para conseguirlo. Si no lo cree, entérese por los medios. El mismo fracasado comandante Soto Rojas es el actual presidente de la Asamblea."

Antonio Sánchez García

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                        El sueño eterno de Fidel Castro desde su asalto al Poder fue apoderarse del petróleo venezolano. Luego de la rotunda negativa del recién electo Rómulo Betancourt a regalarle una sola gota, como se lo señalara en una extenuante reunión celebrada en Caracas en enero de 1959, en que quedara en claro que una enemistad irreconciliable los separaría de por vida, los dados estaban echados. Tarde o temprano, la mano del comandante Castro se extendería hasta Venezuela, incidiría sobre sus desarrollo político y de una u otra forma, con la ayuda de las armas o del destino, terminaría por extender su revolución sobre la principal reserva estratégica de Occidente.

                        Desde entonces, hace cincuenta y dos años, no cesó en su tarea de zapa de la institucionalidad de la recién estrenada democracia venezolana, que se erguía como la única alternativa real al foquismo castrista para un continente desorientado que perdería en sus empeños y embates castristas de este último medio siglo a varias generaciones de argentinos, uruguayos, chilenos, bolivianos, peruanos, ecuatorianos, colombianos, guatemaltecos, nicaragüenses, salvadoreños. Miles de jóvenes latinoamericanos ofrendados en la locura teledirigida desde La Habana y la mano extendida de la Unión Soviética y China.

                        Inmediatamente después de regresar a La Habana con la cola entre las piernas, comenzaron sus esfuerzos por entroncarse con la izquierda venezolana, la del Partido Comunista de Teodoro Petkoff y Pompeyo Márquez, siempre fiel a los lineamientos dictados por la Unión Soviética, y la que poco después, el 9 de abril de 1960, se desgajaba de AD y conformaba el MIR, con Américo Martín, Moisés Moleiro, Simón Sáez Mérida, Héctor Pérez Marcano.. A la vera de esas dos principales ramas del comunismo venezolano, sobrevivieron los remanentes de un extremismo militarista vinculado a las fuerzas armadas desde la lucha contra la dictadura de Pérez Jiménez, en torno a la figura de Douglas Bravo. La clase política venezolana, a poco andar su vigoroso esfuerzo democrático, de gran y ejemplarizante incidencia en los destinos de América Latina, se partía en dos bloques: el inmensamente mayoritario de los grandes partidos históricos – AD y COPEI, fundamentalmente - fiel al proyecto de fundar la república liberal democrática sobre las bases establecidas por sus líderes históricos – principalmente por Rómulo Betancourt - y una minoría de extrema izquierda, vanguardista y decisionista al extremo, que insistió en boicotear y destruir ese esfuerzo tras la ilusión de reproducir en nuestro país los fastos de la revolución cubana. Consciente de que jamás alcanzaría el poder por la vía electoral y sin contar con un algún factor histórico imponderable: la crisis económica, social y política del país y/o la emergencia de algún Mesías uniformado.

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                        Contando con el apoyo de importantes sectores de las fuerzas armadas, esas fuerzas de extrema izquierda protagonizaron los cruentos cuartelazos de Carúpano (2 de Mayo de 1962) y Puerto Cabello(2 de junio de 1962), saldados con centenas de muertos y graves pérdidas materiales. Y fieles al propósito de boicotear la consolidación del sistema democrático, buscaron impedir la realización de las elecciones presidenciales de 1963 mediante la violencia. Castro, atento al proyecto, envió una tonelada de armas, perdidas en las costas de Falcón. Después de ser derrotado el abstencionismo con una participación electoral de más del 90% tuvo perfectamente claro que la consolidación de la democracia venezolana pondría un dique a su expansionismo imperial y lo obligaría a mantener su revolución en los confines de su aislamiento geográfico. Fue cuando decidió apostar todas sus cartas al derrocamiento del régimen democrático, el desarrollo de la lucha armada según los parámetros de la guerra de guerrillas librada en Cuba contra Fulgencio Batista y el asalto al Poder para instaurar una dictadura comunista en Venezuela.

                        He insistido en señalar que la aventura desesperada del Che Guevara en Bolivia, que corre en paralelo a las invasiones del castrismo en Venezuela, fue más una escaramuza distractora que un movimiento estratégico por sentar una cabecera de playa en el continente e iniciar la conquista de la región. A este último y ambicioso proyecto de expansionismo continental subordinó Fidel Castro todas las acciones que emprendió conjuntamente con la izquierda extrema venezolana. La joya de la corona no era un país pobre y desarticulado, perdido en las selvas y planicies del corazón del continente, con una extensa población indígena afincada en el más remoto pasado, sino un país joven en plena efervescencia política, recién liberado de una dictadura como la de Batista mediante un movimiento insurreccional, con hondos sentimientos libertarios e igualitarios, con un corazón definitivamente situado a la izquierda de las querencias políticas, con amplias y cercanas costas como para montar una invasión armada en toda regla, dominando el frente norte del continente y vinculado por ríos y llanos con Colombia, en donde ya florecía la guerrilla de Manuel Marulanda Vélez, alias Tirofijo. ¿Por qué no apostar a una gran Colombia marxista leninista y hacerla extenderse montada sobre una oleada de petróleo por la América del Sur?

                        La extrema izquierda venezolana no esperó el impulso de Fidel Castro para irse al monte y montar sus frentes guerrilleros en los estados Falcón, Miranda, Anzoátegui, Monagas, Sucre y Lara. Y compitiendo por conquistar el apoyo estratégico y logístico así como el necesario financiamiento de la Secretaría América del Estado cubano – encargada de coordinar las acciones político militares en el continente - transmitieron a la jefatura castrista las leyendas de su exponencial crecimiento, su cercanía inmediata a los centros urbanos y la inevitabilidad de una próxima conquista del Poder. Fue entonces que Castro, definitivamente orientado hacia la expansión mundial de su proyecto político celebra la famosa Conferencia Tricontinental, en enero de 1966, propone y acuerda con la dirigencia del MIR y de las fuerzas de Douglas Bravo – ya el PCV se había separado definitivamente de la vía insurreccional – dar su pleno respaldo a una invasión con fuerzas combinadas cubano venezolanas a territorio venezolano.

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                        Dicha invasión tuvo lugar en dos fases. La primera, en junio de 1966, y luego de meses de preparativos bajo las directas instrucciones del propio Fidel Castro, comportó la presencia de 15 combatientes de élite del ejército cubano comandados por el entonces capitán Arnaldo Ochoa Sánchez, convertido posteriormente en héroe del ejército cubano tras sus éxitos en África y fusilado veintidós años después por Fidel Castro, cuando de vuelta de sus campañas africanas apuntara como el prospecto de la Perestroika para suceder a Castro en el Poder e iniciar un proceso de transformaciones. Contando con un único participante venezolano: Luben Petkoff. Desembarcaron en Chichiriviche en junio de 1966 para incorporarse al frente comandado por Douglas Bravo. La segunda tuvo lugar en mayo de 1967, conformada por cuatro milicianos venezolanos – Héctor Pérez Marcano, Moisés Moleiro, Américo Silva y Eduardo Ortiz Bucaram – y cuatro altos oficiales cubanos: Ulises Rosales del Toro, Raúl Menéndez Tomassevich – ambos miembros del Estado Mayor y altos funcionarios del régimen – Silvio García Planas y el doctor Harley Borges. Desembarcaron en el Cocal de los Muertos, algunas millas al oriente de Machurucuto, para incorporarse al frente de El Bachiller, comandado por el mirista Fernando Soto Rojas, alias comandante Ramiro.

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                        El resto es la historia de un patético, lamentable y estruendoso fracaso. Cuatro de los soldados cubanos que sirvieron al desembarco en el Cocal de los Muertos fueron arrastrados por el oleaje hasta Machurucuto, donde uno desapareció y tres fueron capturados. Uno de ellos, Tony Briones Montoto, fue fusilado en el sitio para verse redimido cuarenta años después por un busto conmemorativo – Dios sepa por qué acción heroica – alzado bajo la mirada y el auspicio del ex capitán de aviación William Izarra, padre del tristemente célebre periodista Andrés Izarra. Otro se suicidó en las mazmorras de la Digepol. Mucho antes de esa fatídica madrugada del 8 de mayo y sin que los invasores tuvieran la menor noticia Soto Rojas había huido de El Bachiller con los pocos hombres que sobrevivieran a la cacería de los zapadores venezolanos, para ir a refugiarse en el Parque Nacional Guatopo. Sin otra intención que reponer sus fatigas, sus derrotas y sus graves enfermedades. De sus centenas de guerrilleros habían sobrevivido en pésimas condiciones 21 combatientes, desesperados y confundidos, decididos a volver cuanto antes a Caracas para reponerse de la malaria, la disentería, la desnutrición, la leishmaniasis y las heridas. Allí, en Guatopo,  se encontraron con los ocho invasores, que los alcanzaran tras una penosa y desesperada travesía de más de dos meses de hambre, desesperación y locura.

                        Obligados a dejar el lugar, partir hacia otros frentes los venezolanos y volverse a La Habana los moribundos comandantes cubanos, montaron una única y muy frustrante emboscada asesinando a unos desprevenidos soldados venezolanos que se desplazaban por la carretera cercana en un jeep del ejército. Ese fue el heroico acto de quien había dirigido el asesinato masivo de los guerrilleros anti castristas en El Escambray, Raúl Menéndez Tomassevich, ya fallecido, y de quien fuera ministro de azúcar y hoy uno de los más fieles hombres de Raúl Castro, Ulises Rosales del Toro. Éste último juez instructor de la causa que condenara a muerte al comandante Arnaldo Ochoa Sánchez y al coronel Tony de la Guardia.

Aunque Usted no lo crea, fueron compañeros de esta sórdida y desmarañada aventura venezolana. En el mismo lapso transcurrido hasta el regreso de los patéticos invasores del Cocal de los Muertos, Ochoa Sánchez y sus quince compañeros habían recibido la orden perentoria de Fidel Castro de volverse a La Habana. La operación se saldaba con un brutal fracaso. Una derrota en toda la línea.

¿Quién iba a creer que la invasión, frustrada por la acción de nuestras fuerzas armadas y la decisión y el coraje de nuestra clase política, tendría éxito cuarenta años después, sin disparar un solo tiro y sin poner un solo hombre en las playas venezolanas? Quiso el destino que esta apetecida Nación enfermara de estupidez y pusiera al frente del gobierno a un militar inescrupuloso y felón, que no sólo le entregaría la república al tirano de La Habana, sino que lo financiaría para conseguirlo. Si no lo cree, entérese por los medios. Ese mismo fracasado comandante Soto Rojas, absolutamente desaparecido de la escena política durante cuarenta años,  es el actual presidente de la Asamblea. Es uno de los resucitados del Cocal de los Muertos.

[1] Véase LA INVASIÓN DE CUBA A VENEZUELA, Antonio Sánchez García y Héctor Pérez Marcano, Los libros de El Nacional, Caracas, 2007.

2011/01/04

El artículo de Luis Ugalde en El Nacional. 1 de enero 2011

No queremos un gobierno inepto y dictatorial empeñado en arrojar al país por el precipicio cubano

ND.- El pasado 30 de diciembre, el ex Rector de la Universidad Católica Andrés Bello, el jesuita Luis Ugalde, escribió un artículo en el diario El Nacional donde analiza los 12 años del gobierno del presidente Hugo Chávez. La evaluación no podía peor.

“Este híbrido de imposición militar y de estatismo de partido único sin división de poderes del Estado no puede llevar sino al “precipicio” anunciado por Raúl Castro.”

Y finaliza: “No queremos un gobierno inepto y dictatorial empeñado en arrojar al país por el precipicio cubano. Nos espera un año muy duro, pero la creatividad de los demócratas con coraje deberá encontrar caminos de vida y de nueva esperanza que a gritos pide el país.”

A continuación el artículo del ex Rector Luis Ugalde:

Doce años y dictadura

LUIS UGALDE

Doce son muchos años para un gobierno. En diciembre de 1998 Chávez ganó la Presidencia. Triunfo esperable a la luz del desastre de los últimos gobiernos y la muy lamentable campaña de los partidos tradicionales; pero el buen médico no es el que más denuncia y rechaza la enfermedad, sino el que sabe curar. A la luz de los lugares comunes de los golpistas y de una izquierda trasnochada incapaz de entender las razones de la caída del Muro de Berlín, tres meses antes del triunfo electoral chavista afirmamos en el artículo “El gobierno de Chávez” (El Universal, septiembre, 1998) que íbamos hacia “una especie de suicidio colectivo”.En los partidos tradicionales el panorama no era mejor. Lamentablemente, la realidad ha sido mucho peor que nuestro temor. Incapaces de aprender de sus errores y corregirse, finalmente se quitaron la máscara: aceleran la implantación de lo que Raúl Castro llama “precipicio” sobre el abismo: “O rectificamos o nos hundimos”, dice reconociendo errores graves que ­según él­ son “consecuencia del excesivo enfoque paternalista, idealista e igualitarista que instituyó la revolución en aras de la justicia social”. Lo mismo que se quiere aquí, presentando como paraíso de la felicidad el precipicio que lleva al abismo. Modelo malo para la gente, pero con ilusión para perpetuarse en el poder.En Venezuela la primera esperanza se volvió cenizas tras doce años de promesas sin realidades. La inflación desatada, la actividad productiva en descenso, la corrupción desbordante y descarada, la inepta gestión gubernamental, la inseguridad y el crimen sin freno, la persecución y obstáculos contra lo que no sea el partido único y su gobierno; ya no hay propaganda que oculte el desastre.

Doce son los años de la democracia venezolana entre 1958 a 1970 cuando en el Gobierno se sucedieron cinco presidentes, Larrazábal, Sanabria, Betancourt, Leoni y Caldera. Distintos y discutibles, pero todos hilvanando el mismo tejido de la democracia pudieron lo nunca conocido en Venezuela en siglo y medio tras la Independencia.Con el precio del petróleo a menos de 10% del actual y sin IVA se alfabetizó como nunca, se multiplicaron las escuelas, los servicios de salud la seguridad social pública, las universidades abrieron sus puertas a la gente sin recursos, se desarrollaron las industrias básicas, las empresas para la sustitución de importaciones, creció el empleo urbano y se aceleró la construcción de viviendas baratas con el Banco Obrero y Vivienda Rural, también la reforma agraria, la electricidad y la vialidad rural llegaron a las aldeas. Todo con inflación muy baja y alto crecimiento sostenido, a pesar de la crisis de 1959-61. La corrupción no era ni la sombra de la actual y los gobiernos que perdían elecciones entregaban el poder a los opositores.

Ciertamente, en 1998 reinaba la indignación y debido a la ruina e irresponsabilidad de las élites, triunfó la esperanza de la mayoría. Los pobres se sintieron de nuevo en el centro de la política y del afecto del Presidente, cosa importante y prometedora. Pero lejos de gobernar se proclamó la “revolución” palabrera y el núcleo dictatorial de su fracasado golpe militar se reforzó con la “dictadura del proletariado”, es decir dictadura del partido y de su caudillo único.

Este híbrido de imposición militar y de estatismo de partido único sin división de poderes del Estado no puede llevar sino al “precipicio” anunciado por Raúl Castro.

La nocturna aprobación decembrina de una veintena de leyes anticonstitucionales no ha hecho sino poner al descubierto las cartas dictatoriales ya conocidas.

Habilitar al Presidente hasta el año 2012 para que la Asamblea Nacional no pueda legislar es claramente ilegítimo y va contra la vigente Constitución bolivariana y los derechos humanos fundamentales. Los demócratas, que representamos más de 80% de venezolanos (chavistas y no chavistas), tenemos la difícil tarea de seguir defendiendo la Constitución democrática y no reconocer las leyes que la violan.

No queremos un gobierno inepto y dictatorial empeñado en arrojar al país por el precipicio cubano. Nos espera un año muy duro, pero la creatividad de los demócratas con coraje deberá encontrar caminos de vida y de nueva esperanza que a gritos pide el país.

§

 



"Cuando me desespero, recuerdo que a través de la historia los caminos de la verdad y del amor siempre han triunfado. Han habido tiranos, asesinos, y por un tiempo pueden parecer invencibles, pero al final siempre caen"
Mahatma Gandhi

2011/01/03

Vivir

Vivir, es vibrar cada instante,
ante la emoción de percibir
la maravilla de la creación que nos rodea.


...Vivir, es entender que cada minuto que transcurre
no volverá, es atraparlo intensamente, porque forma
parte del tiempo que sabemos que ha quedado en el ayer.

...Vivir, es saber dar lo mejor de nosotros, es vibrar
en la bondad y llevar a su máxima expresión nuestra
capacidad de ser.

...Vivir, es gozar los momentos bellos y desafiarse a
si mismo ante las adversidades.

... Vivir, es aprender mas cada día, es evolucionar y
cambiar para hacer de nosotros un ser mejor que ayer,
un ser que justifica su existir.

... Vivir, es amar intensamente a través de una
caricia, es escuchar en silencio la palabra del ser
amado, es perdonar sin replica una ofensa, es aspirar
la presencia del otro, es besar con pasión a quien nos ama.

... Vivir, es contemplar apaciblemente la alegría de un
niño, escuchar al adolescente aceptando sus
inquietudes sin protestar, acompañar con gratitud la
ancianidad en su soledad.

...Vivir, es comprender al amigo ante la adversidad y
aunque se tengan mil argumentos para contradecirlo o
justificarlo, finalmente solo escucharlo, es tener la
capacidad de regocijarme ante sus triunfos y
realización.

... Vivir es sentir que nuestro existir no fue vano y
en la medida en que nos atrevamos a dar lo mejor de
nosotros en cada momento, logremos manifestar la
grandeza de nuestra alma para amar.

... Vivir es vibrar y sentir, es amar y gozar, es
observar y superar, es dar y aceptar, es comprender
que nuestro tiempo es lo único que poseemos para
realizar plenamente nuestro ser.

VIVE..............

Gracias Yoly…

2011/01/02

Y Tu que tanto hablas…

Antes de Orar…PERDONA
Antes de Hablar…ESCUCHA
Antes de Escribir…PIENSA
Antes de Gastar…GANA
Antes de Criticar…ESPERA
Antes de Rendirte…PRUEBA  

Tus palabras, tus sueños, y tus pensamientos tienen el poder de crear condiciones en tu vida.  
De lo que hables, lo obtendrás. 
Si sigues diciendo que no soportas tu cuerpo, tu cuerpo puede enfermarse. 
Si sigues diciendo que no aguantas tu carro, tu carro puede ser robado o descomponerse. 
Si sigues diciendo que estás quebrado, sabes qué? Siempre estarás quebrado. 
Si sigues diciendo que no puedes confiar en hombres o mujeres, siempre encontrarás alguien en tu vida que te lastimará o te traicionará. 
Si sigues diciendo que no encuentras trabajo, seguirás desempleado. 
Si sigues diciendo que no puedes encontrar alguien a quien amar o crea en ti, tus pensamientos atraerán mas experiencias confirmando tus creencias. 
Haz tus pensamientos y tus conversaciones más positivos y guárdalas con fe, esperanza, amor y acción.
*No tengas miedo de creer que puedes tener lo que tú quieres y mereces.*

Observa tus 'Pensamientos,' Se convertirán en palabras. 
Observa tus 'Palabras', Se convertirán en acciones.
Observa tus 'Acciones', Se convertirán en hábitos. 
Observa tus 'Hábitos', Se convertirán en carácter. 
Observa tu 'Carácter', Se convertirá en tu 'Destino'

Así…. Para prevenir cualquier obstáculo… ¡ Consigue tu propio camino !

¡¡ Disfruta cada minuto de tu vida !!

Cuando el filosofo señala la luna,  el tonto se fija en el dedo. 
'Si no te gusta lo que recibes, revisa muy bien lo que estás dando'. 
'Así como las olas brotan del mar y regresan al mar,  
así nosotros venimos de Dios y regresamos a Dios'  

'Cuando el amor es feliz lleva al alma a la dulzura y a la bondad.' 
No estés ocupado todo el día…comparte éste mensaje de inspiración...
Te aseguro, que muchos te lo agradecerán.
Dios te siga bendiciendo

Regalos de Fin de Año… Recuerdos para guardar

Yo no quiero que se olvide nada.

Pero le tengo tan poquita confianza a mi memoria, que te propongo dividirnos los recuerdos: una vez escribí un pequeño poema con marcador negro sobre el vidrio de un cuadro y en una de esas mañanas agitadas de limpieza general le pasaron un trapo y lo borraron.


Quise volver a hacerlo, armé un rompecabezas de palabras, pero por más que me esforcé, aquel breve poema fue a dar a una caja gigantesca y lejana, que nadie sabe donde está, custodiada por duendes o mariposas, una caja a la que van a dar todas las cosas queridas que se pierden.


No, no me digas que peguemos fotografías en un álbum : en esa caja hay cientos de millones de álbumes de fotografías.
Tampoco me pidas que lo escriba en un cuaderno. En esa caja hay cientos de millones de cuadernos.


Lo nuestro, lo que vivimos vos y yo en estos años de amor, solamente permanecerá vivo si lo anotamos en el corazón.
La mitad de un recuerdo cada uno, y de vez en cuando juntarnos a armarlos, y hacer vivir de nuevo las horas amarillas de sol, las horas celestes de las tardes movedizas como ríos. Las horas de sal no. La sal hace arder los ojos y los pone a llorar.
Yo me quedo con las rosa, vos quedate con el río. Y al unirlos, será el nombre de la ciudad en donde nos conocimos : Rosario.
Vos quedate con el beso y yo con el temblor.
Vos con la música y yo con la letra de las canciones que nos gustan.
Vos con los paisajes montañosos que vimos y que te gustan tanto. Tierras color de malva, de guinda, de esmeralda. Árboles descolgándose hacia los precipicios, pueblitos como hechos de cerámica.
Yo me quedo con el mar. El mar es una parte de mi cuerpo. Es lo que dentro de mi batalla y clama, lo que a veces me empuja por la calle, cantando, lo que lava con magia mi fatiga.
Vos quedate con el gesto posado con que me miro en el espejo y te da risa.
Yo me quedo con la acuarela celeste fuerte de tus ojos y con los redondeles de humo que dibujas en el aire cuando fumas.
Vos ordena los cuentos que te hago de mi infancia, los olores del pasto, del jazmín, del chicken pie, la torta de manzana, los escones, el té verde, el maquillaje en polvo, la bolsita con flores de lavanda perfumando las sabanas adentro del ropero con el espejo enorme ... Yo ordenaré los cuentos de tu niñez con espejuelos rotos, rodillas lastimadas, torres de milanesas, obligatoria sopa, un tío llamado Mayo, y un acento español flotando en la casona de la incansable abuela.
Vos quedate conmigo.
Yo me quedaré con vos.
Así, de esta manera, sólo estando juntos podremos ser vos y yo. Y no me digas que esto es una trampa para atarte. Porque yo lo sé bien : sí, es una trampa para atarte. Una de esas trampas sin malicia, totalmente permitida en el amor.

Poldy Bird

 

 

Esto me llega como regalo de Fin de Año.

Trampa sin malicia como a la final todas son.

Y cuando la tarde se esconde, cuando ya no queda sol…

prevalecen los recuerdos…

y de la foto… el pendón…

EL MOLINETE DE RODILLAS

Por Ernesto Gutiérrez - México

[ 02/01/2011 ]

El maestro de Saltillo, Fermín Espinosa “Armillita”, fue un torero que además de su poder con los toros, tenía un gran repertorio de suertes. Es, tal vez junto con Carlos Arruza, uno de los toreros mas largos que haya existido en la baraja taurina mexicana, resultando difícil el recordar una suerte, tanto con el capote como con la muleta, que no dominara.

Pero, como en esta tierra de Dios siempre se encuentra alguien que no está conforme con lo que acontece en el ruedo, los partidarios de otros toreros, en su tiempo, criticaban a Fermín Espinosa de cierta frialdad no compatible con el arte de la emoción taurómaca.

Pero del mismo modo que por durante 25 años, “Armillita” alternó con todos los toreros que pasaron a la historia taurina y que se convirtió en una pauta para medir su grandeza torera, así también creo una suerte para ser ejecutada al final de las faenas, cuando el entusiasmo del público debe de llegar el tono adecuado al sacrificio del toro.

Aquellos aficionados que tuvieron la gran fortuna de vivir lo que se conoce como la época de oro del toreo en México, pero que tenían toreros preferidos como  Garza o Alberto Balderas, “El Soldado” o Silverio Pérez, abandonaban sus asientos cuando “Armillita” se hincaba de rodillas y se pasaba al toro por la espalda, antes de dar unos muletazos de sabiduría torera, para cuadrar al burel y meterle el estoque.

Después, en el transcurso de la semana se discutiría la última actuación de Fermín y tal vez se pensaría si algún torero nuevo le pudiese disputar el trono del toreo al maestro de Saltillo.

Eran tiempos, nostálgicamente ya idos, en que México bullía por la pasión taurómaca…

CARLOS ANDRÉS PÉREZ, HOMENAJE AL AMIGO

Felipe González repasa su relación con Carlos Andrés Pérez y recuerda que le alertó del golpe de Estado que dio Chávez contra él en Venezuela en 1992

FELIPE GONZÁLEZ

El País 28/12/2010 

Ha muerto como un trasterrado sin dejar de mirar a su tierra, Venezuela, a la que dedicó su vida, sus esfuerzos, su pasión. Por ninguna razón merecía ese destino, incluyendo el procesamiento que lo sacó de su segunda presidencia de la República. Cuando se sosieguen las cosas y se vea la perspectiva histórica con cierta objetividad, esto quedará claro.

Carlos Andrés Pérez ha sido mi amigo durante casi cuatro décadas.. Amigo más allá de los acuerdos y desacuerdos y, por eso, amigo. Es fácil hablar de amistad cuando solo hay coincidencias y realmente complicado cuando las discrepancias se manifiestan o cuando las circunstancias de la vida hacen el camino difícil y los que estaban próximos, o algo más que próximos, toman distancias "porque les conviene".También ha sido siempre amigo de España, en el poder y en la oposición; dentro de su país y en exilio. Allá por el año 76, cuando balbuceaba la Transición en España, con el Rey ya en su sitio, pero sin partidos legalizados que articularan el pluralismo democrático, me trajo en su avión, procedente del Congreso de la Internacional Socialista en Suiza.

El Rey fue a recibirlo, con los rituales de rigor. Convinimos que yo debería descender del avión oficial por otra puerta, con la discreción debida para no interferir en la ceremonia oficial. Una de las magníficas tiras de Peridis ilustra el momento en que el presidente de Venezuela saluda al Rey y le dice "traigo contrabando en el avión". Yo era ese contrabando. Naturalmente desaparecí de ese escenario sin que nadie se percatara, salvo por sus palabras y la risa del Rey. Hasta la primavera siguiente no se produjo la legalización de los partidos.

La anécdota ayuda a comprender la personalidad arrolladora de CAP, como todo el mundo le llamaba. También su pasión por las libertades democráticas y, lo que antes decía, su sentido profundo de la amistad..

Nos separaban 20 años de edad, llevaba dos años en la presidencia y tenía 54. Yo viajaba a Venezuela y me recibía a las 5.45, indefectiblemente, después de haber caminado durante una hora - "el presidente que camina" había sido eslogan e idea fuerza de la campaña que lo llevó a la presidencia de la República?. "¿Crees que estarán puestas las calles de Caracas?", le decía cuando me convocaba, recién llegado a la residencia oficial.

Años después, en 1983, yo estaba en el gobierno y CAP en la oposición. Cada vez que me veía o cuando impaciente llamaba por teléfono, insistía en que lo estaba haciendo mal. Reconversión industrial, ajuste económico, reformas de fondo, le parecían un seguro definitivo para la catástrofe electoral. Salvaba siempre la amistad cargando las culpas en los ministros de Economía y de Industria. -Boyer y Solchaga - en aquella dura época de los comienzos del mandato.

Era inevitable que me viera como un joven con poca experiencia que no hacía, como Mitterrand, lo que se esperaba de un socialista. No ponía límites a su crítica, siempre privada y personal, pero implacable. Su mandato presidencial, en aquella Venezuela que se había incorporado al club de los petroleros, que había conformado la OPEP y participado del primer gran salto en los precios, allá por los años 73-74, después de la Guerra de Yom Kippur, estuvo lleno de expansión y crecimiento. Nosotros vivíamos exactamente lo contrario. Llegábamos al gobierno sin habernos ajustado a ese choque y soportando el segundo en 1982.

Por esos años de su primera presidencia, estábamos en un congreso de Acción Democrática y Carlos Andrés, exuberante, repasaba la situación internacional, tocándolo todo, desde Singapur a Brasil, pasando por África y Europa. Gonzalo Barrios, viejo y sabio dirigente del partido, comentaba a mi lado, con su dificultad para articular fluidamente: "Este Carlos Andrés está muy bien; tal vez le falte un poquito de ignorancia".

Con CAP viví los momentos cruciales de la caída de Somoza y del triunfo sandinista, la guerra terrible de Centroamérica, los esfuerzos para enderezar la paz, el apoyo a las elecciones que le dieron el triunfo a Violeta Chamorro en Nicaragua y su afán por darle seguridad, que tantos y dramáticos disgustos le costó. Con él estuve en el primer aniversario de ese triunfo sandinista y en su reencuentro con Fidel Castro, con ese motivo.

Habían compartido exilio y después duros enfrentamientos por la presencia de la guerrilla procubana en la naciente democracia venezolana que presidió Rómulo Betancourt. Habían sido amigos en el exilio compartido y enemigos enfrentados con violencia en el poder, contraponiendo la revolución democrática de Venezuela a la revolución comunista de Cuba. Aquellas horas de charla y discusión, hasta la madrugada, se me quedaron grabadas para siempre. La dureza de los enfrentamientos se disolvía en una discusión caribeña, de viejos luchadores que habían optado por caminos distintos, e incompatibles - democracia o dictadura-.

Como sería interminable el relato, quiero revelar un momento crucial de su segunda presidencia, en la que también se cruzaron nuestras experiencias vitales. En ese periodo, 1989-1993, CAP emprendió políticas de reformas estructurales y de ajustes económicos en una dirección totalmente diferente de las que caracterizaron al primero. Por primera vez coincidíamos al frente de las responsabilidades de gobierno. Debo añadir que lo que hacía me parecía necesario y se parecía mucho más a las políticas que habíamos hecho nosotros y que, como dije, él criticó con dureza en 1983, 1984 y 1985. Estábamos más cerca, no en la amistad que era la misma, sino en el análisis de lo que había que hacer para desarrollar la economía y crear valor para mantener la cohesión social.

Después de los disturbios que se conocieron como El Caracazo, protestas sociales contra las políticas de ajuste que se saldaron con una oleada de violencia y decenas de muertes, lo llamé por teléfono para tratar de informarle de algo muy grave que me estaba llegando. Le advertí de que no era apropiado que le pasara la información por esa vía y decidió mandarme a una persona de su confianza. Le hablé a ese enviado de lo que sabía: los preparativos de un golpe militar inmediato. CAP había entendido mi preocupación y el enviado ya tenía preparada su respuesta. Lo negó resueltamente y me pasó el mensaje del presidente de que no había ningún riesgo de movimientos militares. Un par de meses después se produjo la asonada del teniente coronel Chávez, hoy presidente.

Varias veces, con CAP fuera de su país, comentamos este suceso dramático. Y hace poco más de cuatro años, también lo hablé con Chávez, en un encuentro personal en Caracas, con el propósito de conocer si él sabía que yo le había advertido a CAP de que se preparaba un golpe contra él. Me dijo Chávez que él no sabía que yo le había advertido a CAP, pero que no le extrañaba de que no lo creyera. Era la posición oficial, me dijo.

Carlos Andrés, incansable en su lucha por la libertad y la justicia, con sus aciertos y sus errores como todos los líderes importantes, reposa ya de su larga vida, pero no lo hará definitivamente hasta que lo que queda de él llegue a su Venezuela.

Felipe González fue presidente del Gobierno español entre 1982 y 1996.

2 de Enero. El poder de la mente



Un científico de Phoenix, Arizona, USA,  quería probar una teoría.

Necesitaba un voluntario que llegase hasta las últimas consecuencias.
Lo consiguió en una penitenciaria. Era un condenado a muerte que sería ejecutado en la penitenciaria de San Louis en el estado de Missouri
donde existe la pena de muerte ejecutada en la silla eléctrica.

Le propuso lo siguiente:

Participaría en un experimento científico, en el cual sería hecho un pequeño corte en la muñeca, lo suficiente para gotear su sangre hasta la última gota.

Tenía la probabilidad de sobrevivir, en caso contrario, fallecería por pérdida de sangre, o sea una muerte sin sufrimiento ni dolor.

El condenado aceptó, pues era preferible eso a morir en la silla eléctrica, además tenia chances de sobrevivir.

Le colocaron en una cama alta de hospital y le amarraron para que no pudiera moverse.

Hicieron un pequeño corte en su muñeca. Debajo colocaron una pequeña vasija de aluminio.

Se le dijo que oiría su sangre gotear en la vasija.

El corte fue superficial y no alcanzó ninguna arteria o vena, pero fue lo suficiente para que el reo sintiera que su pulso se había  cortado y que estaba sangrando. 

Sin que él supiera, debajo de la cama había un frasco de suero con una pequeña válvula.

Al cortar el pulso,  abrieron la válvula del frasco para que creyese que era su sangre la que caía en la vasija.

En verdad, era el suero en la vasija que goteaba con cierta frecuencia de gotas por minuto.


El científico, sin que el condenado lo viera, cerraba poco a poco la válvula y el goteo disminuía.

Mientras tanto el condenado creía que era su sangre la que estaba disminuyendo.

Con el pasar del tiempo fue perdiendo color, quedando cada vez más pálido.

Cuando el científico cerró por completo la válvula, el condenado tuvo un paro cardíaco y murió,  sin ni siquiera haber perdido una gota de sangre.


El científico consiguió probar que la mente humana cumple, al pie de la letra, todo lo que le es enviado; que todo ello es aceptado por el individuo, sea positivo o negativo, y que tal acción envuelve a todo el organismo, sea en la parte orgánica o psíquica.

 
Esta historia es una alerta para que filtremos lo que llega a nuestra mente y la forma en que llega, pues ella no distingue lo real de lo fantástico,
lo cierto de lo equivocado, simplemente graba y cumple lo que le es enviado.

"Quien piensa en fracasar, ya fracasó antes de intentar".

"Quien piensa en ganar, lleva ya un paso adelante"

THAYS PEÑALVER | EL UNIVERSAL

jueves 30 de diciembre de 2010  04:37 PM

Estimado Presidente, deseo ofrecerle mi más sincera disculpa, a la espera que el resto haga lo mismo. Digo esto último, porque las dos millones de familias que hoy viven en las casas que don Luis, don Rafael, don Jaime y usted construyeron no salieron en su momento a defenderlos y eso que a veces hasta olvidadizas fueron las cuotas. Tampoco salieron los millones que gratuitamente salvaron sus vidas en los hospitales ni los miles que se graduaron en las mejores universidades del exterior. Mucho menos lo hicieron los 15 millones que se educaron gratuitamente ni los dos millones de profesionales que se formaron sin pagar un centavo, en fin absolutamente nadie salió en su defensa.
Le ruego que no crea que es algo personal, no lo es. Esto ha sido el sino terrible de los venezolanos que nunca hemos querido tener un País porque somos más propensos a la barbarie que a la civilización, por eso no nos gusta hablar de nosotros, preferimos buscar siempre un culpable y olvidarnos que entregamos a Miranda a los españoles acusándolo de traidor siendo el primero en morir fuera, luego expulsamos nada menos que al Libertador, quien muere con una camisa prestada. ¿Ha leído usted la prensa de la época? Lo llamamos "traidor y tirano", igual que a Páez quien muere en Nueva York desterrado como Vargas y Soublette. Por eso le digo que no es personal, porque usted también muere en el exterior como casi todos los presidentes anteriores y con características muy similares.
Fíjese, a Monagas lo enjuiciamos y murió en una cárcel pública y a sus sucesores Castro y Tovar también los juzgamos por traición y los exiliamos. Y ¿qué me dice de Juan Crisóstomo quien fue renunciado al igual que usted? A Guzmán Blanco lo echamos y murió en París, Rojas y Andueza fueron los siguientes renunciados y exiliados, a su sucesor Crespo lo matamos. Cipriano Castro salió exiliado muriendo como usted fuera de su Patria. De allí vino Gómez quien como sabe, gobernó hasta su muerte gracias al inmenso chorro petrolero, que a mi juicio fue el "gran y único pacificador" y no él como nos lo han hecho creer.
¿Qué vino luego? Pues que derrocamos o enjuiciamos a Contreras, a Medina, a Gallegos y matamos a Delgado Chalbaud. Pérez Jiménez fue derrocado, enjuiciado y murió en Madrid. Betancourt después de un atentado y varios intentos de golpe, no lo sacamos pero también muere fuera y desencantado. Le toca a usted su turno en esta lamentable cronología: Golpe de Estado, renunciado, enjuiciado, preso y expulsado. ¿Ve? No es nada personal. Fíjese en Lusinchi, también tiene un juicio pendiente.
Usted dirá: "¡con los copeyanos nos hemos topado! al menos murieron en sus casas de toda la vida". Pues no es tan así, los odiamos tanto como al resto y muy probablemente cuando se los encontró hace poco le dijeron: "hubiésemos preferido otra muerte".
Váyase tranquilo Presidente, que aquí no está pasando nada que no haya pasado antes. La Presidencia de Venezuela no es otra cosa que un deporte extremo donde los venezolanos nos encargamos con tabla rasa de "elegir" para luego enjuiciar, derrocar o matar a nuestros líderes con afanosa tendencia suicida. Recuerde la profecía del Libertador: "Venezuela caerá infaliblemente en manos de la multitud desenfrenada, para después pasar a tiranuelos casi imperceptibles, de todos colores y razas". Como ve, la culpa es totalmente nuestra, porque debimos advertirle cuáles eran las reglas de este juego perverso de montar presidentes para derrocarlos después.

2010/12/29

Sabiduría judía:

Moshe dice a su hijo:
-Hijo, quiero que te cases con una dama que ya escogí.
El hijo responde:
-Pero padre, yo quiero escoger a mi mujer.
Moshe dice a su hijo:
-Mi querido hijo, ella es hija de Bill Gates.
El hijo responde:
-Bueno, en ese caso acepto.
Entonces Moshe se reúne con Bill Gates...
- Bill, ya tengo al marido ideal para su hija.
Bill Gates responde:
-Pero mi hija es muy joven aún para casarse.
Moshe dice a Bill Gates:
-Tal vez, pero este joven es el Vicepresidente del Banco Mundial.
Bill Gates responde:
En ese caso, creo que lo podemos arreglar.  Trato hecho, convenceré a mi
hija para que acepte al muchacho.
Finalmente, Moshe se reúne con el Presidente del Banco Mundial.....
- Señor Presidente, tengo a un joven recomendado para ocupar el cargo de
Vicepresidente de este banco...
Presidente:
-Pero ya tengo muchos vicepresidentes, inclusive más de los que realmente
son necesarios.
Moshe:
-Lo que pasa es que este joven es el yerno de Bill Gates.
Presidente:
-En ese caso.....considérelo contratado.


...¡¡¡ ASÍ SE HACEN LOS NEGOCIOS !!!