EN HONOR DEL PILOTO PIONERO CAPITÁN MANUEL SIMÓN RÍOS HERNÁNDEZ, NACIDO UN 6 DE ENERO DE 1897 EN LA POBLACIÓN DE ALTAGRACIA DE ORITUCO, ESTADO GUARICO, Y TRIPULANTE DEL AVIÓN NRO 2 EN ESTE HISTÓRICO VUELO.
" LA CONQUISTA AÉREA DE LOS ANDES VENEZOLANOS POR LA AVIACIÓN MILITAR ".
Don Florencio Gómez Nuñez, en su libro " MIS APUNTES SOBRE LA AVIACIÓN VENEZOLANA" 1970, relata lo que a su juicio, fue la misión aérea más importante de la Aviación Militar Venezolana, en sus primeros diez años de fundada.
Para la fecha de la hazaña aérea, se desempeñaba como Enlace en los asuntos relativos a la Aviación Militar, entre el Ministerio de Guerra y Marina, y su padre el General Juan Vicente Gomez, por tanto, su testimonio tiene un alto valor histórico y exactitud.
Para la fecha de la hazaña aérea, se desempeñaba como Enlace en los asuntos relativos a la Aviación Militar, entre el Ministerio de Guerra y Marina, y su padre el General Juan Vicente Gomez, por tanto, su testimonio tiene un alto valor histórico y exactitud.
" A comienzos de 1930, pensé en la conveniencia de que se siguiera ampliando con la aviación la cobertura del espacio nacional. En este sentido, me pareció magnifica la posibilidad de que nuestros aviadores, se remontaran por primera vez a nuestros Andes.
Al concebir esta idea, me animaba la favorable circunstancia de contarse ya en Maracay con aviones Breguet 19, capaces de volar hasta una altura de 10.000 metros y provistos de todos los útiles para superar cualquier contingencia derivada de la altura y el intenso frío que las mismas provocaría, tales, como mascarilla para la aplicación de oxígeno, abrigos de cuero y lana con conexiones eléctricas, botas, guantes y gorros de los mismos materiales.
Escogí en consecuencia para que se efectuara ese vuelo a los empinados y altivos Andes Venezolanos, tierra de los más caros afectos paternales, y cuya gente, no había tenido oportunidad todavía de apreciar lo que era un avión en el propio cielo andino.
Hablé luego con el Capitán Gastón Lafannechere, para que entrenara convenientemente, a quienes a su juicio reunieran las mejores aptitudes para cumplir tal misión.
El francés realiza a gusto su labor y se pone en condiciones de llevar a cabo la travesía en la que él, participaría como "leader" de la Escuadrilla.
El jefe de los instructores de los Breguet 19 me participa que además de él, estan listos los pilotos venezolanos Capitán Manuel Simón Ríos Hernandez, los Tenientes Vicente Landaeta Gil y Antonio María Villegas Borges, y dos mecánicos criollos.
En estas condiciones, hablo con mi padre para obtener su autorización, la que me concede con el mayor entusiasmo, formulando sus votos personales por el éxito de este vuelo a su tierra.
El vuelo a las vírgenes y elevadas montañas occidentales, no era ciertamente cosa facíl. Nuestros aviadores tenían que remontarse a alturas asombrosas para la época, en la que por lo demás, ningún humano en Venezuela había participado.
Llego el día escogido. Están listos los aviones números 1, 2 y 3 que volarán Lafannechere con Landaeta Gil, Ríos Hernández con el Mecánico 2da Clase José Segnini, y Villegas Borges con el Mecánico 2da Clase Alirio Salas.
El despegue sin embargo es aplazado durante tres días, por noticias de mal tiempo en los Estados Mérida y Táchira, reportadas a travéz de un circuito de radio establecido en tierra a lo largo de la ruta escogida, para informar su paso por las distintas ciudades comprendidas dentro del itinerario.
Como estos aviones no llevaban radio, se dispuso que las transmisiones a que hago referencia, se enviaran a los hangares de Maracay.
Como estos aviones no llevaban radio, se dispuso que las transmisiones a que hago referencia, se enviaran a los hangares de Maracay.
Normalizado el tiempo, la Escuadrilla sale en formación a las 6 de la mañana y efectúa el vuelo con el más rotundo éxito, durante 9 horas 30 minutos, con un recorrido aproximado de 1.600 Kilómetros por la siguiente ruta : Maracay, Valencia, San.Carlos, Acarigua, Guanare, Barinas, Pico Bolívar, Mérida, Tovar, La Grita, El Cobre, Cordero y San Cristóbal.
El itinerario de regreso lo comprendían : Rubio, San Antonio del Tachira, Encontrados, Maracaibo, Coro, El Palito, Valencia y Maracay.
Al sobrevolar los Andes, los navegantes soportan con viril entereza la glacial temperatura, cuando elevándose a 6.000 metros y sentados en los aparatos, la mitad de sus cuerpos quedan a la intemperie, pues estos aviones no tenían cabinas cerradas.
Con este desafío, intentan y lo logran magníficamente, un descenso para volar a 5.500 metros el Pico Bolívar en torno al cual dan tres vueltas, en demostración de reverente saludo al máximo héroe de nuestra Emancipación.
Como el Pico Bolívar tiene una altura de 5.007 metros, se apreciará el grado de aproximación al mismo logrado por nuestros aviadores.
Como el Pico Bolívar tiene una altura de 5.007 metros, se apreciará el grado de aproximación al mismo logrado por nuestros aviadores.
La hazaña representaba la primera vez que el hombre alado de Venezuela, tenía un contacto tan cerca con el gigantesco Pico.
Fue celebrado frenéticamente por abigarradas multitudes, que a lo largo del trayecto cumplido por los aviones, agitaban pañuelos o alzaban simplemente sus brazos para testimoniar a los tripulantes la colectiva satisfacción. Al mismo tiempo, celebraban el histórico debut de las naves por los aires de un tan valioso pedazo patrio.
Desde la misma salida de los aviones, permanecí en los hangares de Maracay hasta el regreso de la Escuadrilla. Durante todo este tiempo, me mantuve atento a las informaciones radiotelegraficas que anunciaban el paso de los aviones por las diferentes localidades.
Ya para concluir el vuelo, el cúmulo de mensajes llegados, me permitía determinar con sincera satisfacción el rotundo éxito de esta misión, cumplida sin contratiempo alguno, o rectificaciones en la navegación prevista y, además, en condiciones atmosféricas bastante aceptables.
Mi padre, entretanto, a quien enteraba inmediatamente después de recibidas las comunicaciones, supo por mi conducto, el paso de los tres aviones por El Palito.
Emocionado como estaba, el General Juan Vicente Gómez se dirigió desde ese momento a los hangares, donde minutos después, exactamente a las 3 y 30 de la tarde, recibiría a los valerosos navegantes con un apretado y cariñoso abrazo, que yo también daría después de él. Acto seguido, aquél tendría para ellos las mejores frases de aliento en improvisadas palabras, que les dirigiera con inconfundible orgullo venezolanista.
He querido con esta detallada descripción, destacar este vuelo sin escala, por ser el primero en que las gloriosas alas venezolanas dominaron nuestros empinados Andes y además, por estar seguro, de que fue el más técnico, el más importante y difícil de todos los realizados hasta ese momento por la Aviación Venezolana ".
Gráfica :
Recreación de Fuerza Aérea Venezolana FAV, con vista desde el avión Nro 1, sobre los otros dos aviones de la Escuadrilla de Breguet 19, y al fondo el imponente Pico Bolívar.
Recreación de Fuerza Aérea Venezolana FAV, con vista desde el avión Nro 1, sobre los otros dos aviones de la Escuadrilla de Breguet 19, y al fondo el imponente Pico Bolívar.
Fuente :
"MIS APUNTES SOBRE LA AVIACIÓN VENEZOLANA" de Don Florencio Gómez Nuñez. Libro Bautizado el 10 de Diciembre de 1970. Edición Única.
"MIS APUNTES SOBRE LA AVIACIÓN VENEZOLANA" de Don Florencio Gómez Nuñez. Libro Bautizado el 10 de Diciembre de 1970. Edición Única.
Por : Fuerza Aérea Venezolana FAV.




El siguiente relato está inspirado en un hecho real. Me lo presta Gregorio Pradas Martín. Gregorio es un viejo amigo virtual de los tiempos en que no existían las redes sociales. Los peregrinos dialogábamos entonces en las listas o foros jacobeos, que tenían menos opciones gráficas pero había mucho más intercambio y diálogo, a veces en forma de debate. Lo digo con nostalgia. Firmando sus mensajes como “gregoriodezaragoza”, a la vez que nos relata un precioso cuento nos propone un interesante debate: IR o LLEGAR a Compostela, dejando en definitiva sus opiniones peregrinas en este magnífico relato, que termina con una moraleja que en este caso anticipo: “Como podeis ver me paraece que lo importante es IR, lo de llegar ya se verá“.
Vaya contrariedad estar varado en este claro en la floresta como un salmón entre las piedras de un río. Si señor, aquí estoy boqueando, casi sin aliento… ¡A ver si se pasa!. Y eso que esta etapa, Ribadiso de Baixo/ Arca, a pesar de resultar algo larga, estaba siendo una de las más bonitas y variada del Camino de Santiago.
¡Que preciosidad de bosques y de rincones umbríos y verdes!. ¿Y las aldeas?, ¿qué me dices de las aldeas?. Este tramo parece sembrado de antiguas, casi arcaicas, pequeñas y apacibles aldeas con nombres tan sonoros como Tabernavella , Boavista, Xen o Ras por nombrar alguna de las más sugestivas a los oídos de los que por aquí pasamos sin ser del país.
lados ves, cruzas, salvas o bordeas fuentes, arroyos, regatos, riachuelos… ¿hay acaso más formas de clasificar las aguas vivas, dulces y frescas de Galizia?. Y de ellas, se me ha quedado en la memoria el nombre del “Regato Ladrón”, curioso nombre para un pequeño curso de agua que da vida.
Me lo tengo que creer porque este achuchón, desde luego que no me hubiese dado hace cuarenta años, ni siquiera hace treinta… Espera que me tumbe y levante las piernas, a ver si así me encuentro mejor… Buff… ¡no!…, estoy mucho mejor algo incorporado.
¿Ves?, esos dos peregrinos que van por la senda han sabido aprovechar el fresco del final de la tarde. ¿Y si los llamo?. ¡Eh!, ¡Peregrinos!, ¡Eh!… Me saludan, agitan la mano pero no se detienen. Piensan que los saludo yo también. Pues menos mal que no los necesito con urgencia que si no, ¡menuda ayuda tendría con ellos!.
¡Buuuuuuf…!, esto no se pasa. Ya empiezo a estar preocupado. Aquí, en medio del bosque, haciéndose de noche. Esto no va nada bien. Sería distinto si estuviese en el albergue. Sí, en los albergues las cosas son distintas. Normalmente reina la hospitalidad, palabra ésta que se sale de los circuitos de nuestra sociedad actual, egoísta y competitiva.
Al frente de los albergues suelen estar voluntarios que se entregan (curiosa actitud la de “entregarse” como algo físico y personal, próximo al vasallaje voluntario) y obtienen su mejor recompensa si son útiles a los peregrinos, si consiguen ayudarles en algo. Recuerdo a tantos… pero como seguro que me olvido de alguno prefiero mantenerlos a todos en el anonimato y recordarlos en inmejorable grupo. Seguro que cualquiera de ellos me atendería, buscaría un lugar para mí, llamaría al médico si hiciera falta o me acompañaría en estos momentos tan dolorosos que estoy pasando. Estoy seguro que cualquier hospitalero haría eso por mí, pero estoy solo, dolorido y angustiado. Estoy lejos del albergue, en donde los cuidados y el descanso los tendría asegurados y tan sólo por el hecho de ser peregrino a Santiago de Compostela, fin de mi Camino y comienzo de mi nueva vida.
Si al menos pudiera descansar aquí un poco, dormir un ratito para ver si se pasa esta angustia que siento en el pecho y la garganta… intentaré reposar apoyándome en el tronco… así, algo incorporado, con la cabeza ladeada sobre el hombro…
Ahora se trata de seguir viaje, despacito, sin prisas. Primero porque es de noche, y por cierto que bien adelantada la noche, parece que se acerca la mañana y ya se nota en el cielo el resplandor del alba, ¿o acaso es el Camino del cielo?, ¿la Vía Láctea?. No puedo precisarlo porque en este claro del bosque no puedo ver más que un pequeño trozo del cielo y sólo puedo apreciar que está brillante. Las hojas de los árboles se recortan con nitidez en el fondo azul y los troncos erectos y sólidos se distinguen claramente uno de otro, incluso se aprecia la senda, el Camino que los recorre y que me llevará por fin a Santiago. Yo creí que no llegaba.
¡Mira!… sí, un poco más adelante se ven luces… ¡Sí!, son luces como de linternas, se ven varias en línea recta por el Camino. No soy el único madrugador, hay personal para todos los gustos, ayer vi a esa pareja que andaba a última hora de la tarde y ahora me encuentro con este grupo que anda a primera hora de la madrugada. Mejor me junto con ellos… ¡Eh, peregrinos!… No se paran, me van ha hacer correr y no me atrevo, … ¡Eh, esperadme un poco!… Parece que lo consigo, algo que han aminorado ellos y algo que he acelerado yo… (Por cierto que muy bien, no he notado el corazón para nada.)
Buenooo… he debido de ir a parar con algún grupo de monjes raros o de peregrinos a la antigua usanza. El último de la fila va vestido a la manera tradicional, túnica, esclavina, bordón y calabaza y sandalias, ¡qué humor! en estos tiempos y con sandalias.
– Pero… ¿qué me dices?, ¿me dices que os conozco del año pasado?, ¿como puede ser si es la primera vez que voy a Santiago?, además yo pienso llegar a Santiago… ¡Mira!, ¡Mira ahí abajo!, ¿las ves? ¡son las torres de la Catedral! y la Plaza del Obradoiro y la de las Praterías, y los bosques otra vez… y ¿ eso?, ¿eso no es el faro de Fisterra?. Pero ¡qué es esto!, ¡qué está pasando!
pasa nada. Ya te he dicho que yo, como tú, tampoco llegué vivo a Santiago de Compostela cuando inicié mí peregrinaje, allá por el año del Señor de mil doscientos dos. Pero ya ves, ¡los designios del Señor!, desde entonces no me falta compañía, vamos recorriendo las distintas peregrinaciones que en el mundo se hacen y vamos recogiendo a los compañeros peregrinos que se van quedando por el Camino, como te ha pasado a ti. Ya te acostumbraras. Ven con nosotros, ven a la Compañía, ven a la Santa Compaña.
