Mientras rescatamos la segunda entrega de los sucesos ocurridos el 1ero. de Enero de 1958, colocamos esta tercera parte.
Corría Diciembre de 1957 y me encontraba en Caracas disfrutando de mis vacaciones decembrinas. Bien tarde, la noche del 31, faltando horas para el esperado cañonazo, recibo una llamada telefónica , del Oficial de Guardia de mi Unidad, Escuadrón de Caza Nro. 35, comandada entonces por el Mayor Edgar Suarez Mier y Teran donde me ordenaba presentarme a la brevedad a mi comando porque había estallado una insurrección militar contra el Gobierno del Gral. Marcos Perez Jimenez. De inmediato llame a mi compañero y amigo ST3 Marco Edecio Hernandez, ya que estábamos en la misma Unidad, y le notifico lo ocurrido con la promesa de recogerlo en su casa en Artigas, donde vivía para irnos a Boca Del Rio. Llegamos a la Base bien entrada la madrugada del 1ero. de Enero de 1958 y vimos que estaba protegida por el Batallón de Paracaidistas Leonardo Chirinos. Nos presentamos en nuestro comando y de inmediato nos sumamos al personal de Sub-Oficiales que ya preparaban los aviones DH Vampiro en el pre-vuelo, como instalación de munición para los cañones y coheteras.
Se espero hasta la tarde del mismo 1ero. que fue cuando llego la orden de actuar. Despegaron los aviones artillados para contener un Batallón del Ejercito que venia desde la Guarnicion de Valencia a atacar la Base. Los aviones cumplieron varias misiones hasta entrada la noche, ya que la oscuridad dificultaba las operaciones aéreas. El convoy del Ejercito había tomado la carretera de San Joaquin-Mariara. Escuche comentar al Tte. Jesus Gamboa Marcano, que solo divisaba pequeñas luces de los camiones y los soldados que saltaban de estos para esconderse en la maleza y evitar la metralla.
Pasado algún tiempo empezó a caer fuego de mortero cerca de la cabecera de la pista por los lados de Tapatapa, fue entonces que ordenaron la evacuación de la Base. Lograron despegar algunos aviones y otros no debido a que no hubo tiempo para atenderlos, ademas todos queríamos dejar ese lugar lo mas pronto posible y embarcarnos en un avión C-47 que rodaba ya por el taxiway con la puerta abierta. Los que logramos montarnos nos fuimos en el avión, otros abandonaron la Base por sus propios medios, todo esto en medio de la oscuridad de la noche.
Durante el vuelo nos embargaba la confusión y la preocupación del no saber que nos iba a ocurrir. Finalmente, el avión aterrizo en Maiquetia en la madrugada del 2 de Enero, donde fuimos inmediatamente detenidos por personal de la Guardia Nacional y trasladados al Comando Nro. 99 de La Guaira. Durante nuestra detención fuimos interrogados por la Seguridad Nacional, en mi caso declare que como Sargento, con solo 6 meses de graduado, cumplía ordenes superiores. El 23 de Enero, después de 21 días detenidos, fuimos liberados, el Gral. Marcos Perez Jimenez había abandonado el país en la famosa Vaca Sagrada, el avión presidencial Douglas C-54A.
Dos anécdotas de estos sucesos: El Tte. Carlos Raul Paiva Paiva y el Stte. Luis Leon Viana Lamas habían sido impactados por la artillería anti-aérea del Palacio de Miraflores y forzaron su aterrizaje en Maiquetia donde fueron detenidos y llevados frente al Gral. Perez Jimenez. En vista de que persistían las amenazas de bombardear el Palacio por parte de la Fuerza Aérea, este ordeno para estos dos pilotos que fueran llevados a la azotea del Palacio para así impedir cualquier incursión aérea.
La segunda anécdota, el ST3 Marco Edecio Hernandez en el avión que atendía escribió un mensaje con marcador a un cohete que decía: "REGALO NAVIDEÑO PARA MI GENERAL" y los firmaba: ST3 Marco E. Hernandez. Ese avión quedo en rampa porque con la premura no pudo decolar, cosa que mortifico a Edecio hasta el 23 de Enero de 1958, día de nuestra liberación.
Mis recuerdos al Pescaito Gamboa y al Loco Edecio, ya fallecidos.
Por el MT. Freddy Pedrique Sr.
Promocion "Sgto. Jose Loynas Ovalles" 1957

El siguiente relato está inspirado en un hecho real. Me lo presta Gregorio Pradas Martín. Gregorio es un viejo amigo virtual de los tiempos en que no existían las redes sociales. Los peregrinos dialogábamos entonces en las listas o foros jacobeos, que tenían menos opciones gráficas pero había mucho más intercambio y diálogo, a veces en forma de debate. Lo digo con nostalgia. Firmando sus mensajes como “gregoriodezaragoza”, a la vez que nos relata un precioso cuento nos propone un interesante debate: IR o LLEGAR a Compostela, dejando en definitiva sus opiniones peregrinas en este magnífico relato, que termina con una moraleja que en este caso anticipo: “Como podeis ver me paraece que lo importante es IR, lo de llegar ya se verá“.
Vaya contrariedad estar varado en este claro en la floresta como un salmón entre las piedras de un río. Si señor, aquí estoy boqueando, casi sin aliento… ¡A ver si se pasa!. Y eso que esta etapa, Ribadiso de Baixo/ Arca, a pesar de resultar algo larga, estaba siendo una de las más bonitas y variada del Camino de Santiago.
¡Que preciosidad de bosques y de rincones umbríos y verdes!. ¿Y las aldeas?, ¿qué me dices de las aldeas?. Este tramo parece sembrado de antiguas, casi arcaicas, pequeñas y apacibles aldeas con nombres tan sonoros como Tabernavella , Boavista, Xen o Ras por nombrar alguna de las más sugestivas a los oídos de los que por aquí pasamos sin ser del país.
lados ves, cruzas, salvas o bordeas fuentes, arroyos, regatos, riachuelos… ¿hay acaso más formas de clasificar las aguas vivas, dulces y frescas de Galizia?. Y de ellas, se me ha quedado en la memoria el nombre del “Regato Ladrón”, curioso nombre para un pequeño curso de agua que da vida.
Me lo tengo que creer porque este achuchón, desde luego que no me hubiese dado hace cuarenta años, ni siquiera hace treinta… Espera que me tumbe y levante las piernas, a ver si así me encuentro mejor… Buff… ¡no!…, estoy mucho mejor algo incorporado.
¿Ves?, esos dos peregrinos que van por la senda han sabido aprovechar el fresco del final de la tarde. ¿Y si los llamo?. ¡Eh!, ¡Peregrinos!, ¡Eh!… Me saludan, agitan la mano pero no se detienen. Piensan que los saludo yo también. Pues menos mal que no los necesito con urgencia que si no, ¡menuda ayuda tendría con ellos!.
¡Buuuuuuf…!, esto no se pasa. Ya empiezo a estar preocupado. Aquí, en medio del bosque, haciéndose de noche. Esto no va nada bien. Sería distinto si estuviese en el albergue. Sí, en los albergues las cosas son distintas. Normalmente reina la hospitalidad, palabra ésta que se sale de los circuitos de nuestra sociedad actual, egoísta y competitiva.
Al frente de los albergues suelen estar voluntarios que se entregan (curiosa actitud la de “entregarse” como algo físico y personal, próximo al vasallaje voluntario) y obtienen su mejor recompensa si son útiles a los peregrinos, si consiguen ayudarles en algo. Recuerdo a tantos… pero como seguro que me olvido de alguno prefiero mantenerlos a todos en el anonimato y recordarlos en inmejorable grupo. Seguro que cualquiera de ellos me atendería, buscaría un lugar para mí, llamaría al médico si hiciera falta o me acompañaría en estos momentos tan dolorosos que estoy pasando. Estoy seguro que cualquier hospitalero haría eso por mí, pero estoy solo, dolorido y angustiado. Estoy lejos del albergue, en donde los cuidados y el descanso los tendría asegurados y tan sólo por el hecho de ser peregrino a Santiago de Compostela, fin de mi Camino y comienzo de mi nueva vida.
Si al menos pudiera descansar aquí un poco, dormir un ratito para ver si se pasa esta angustia que siento en el pecho y la garganta… intentaré reposar apoyándome en el tronco… así, algo incorporado, con la cabeza ladeada sobre el hombro…
Ahora se trata de seguir viaje, despacito, sin prisas. Primero porque es de noche, y por cierto que bien adelantada la noche, parece que se acerca la mañana y ya se nota en el cielo el resplandor del alba, ¿o acaso es el Camino del cielo?, ¿la Vía Láctea?. No puedo precisarlo porque en este claro del bosque no puedo ver más que un pequeño trozo del cielo y sólo puedo apreciar que está brillante. Las hojas de los árboles se recortan con nitidez en el fondo azul y los troncos erectos y sólidos se distinguen claramente uno de otro, incluso se aprecia la senda, el Camino que los recorre y que me llevará por fin a Santiago. Yo creí que no llegaba.
¡Mira!… sí, un poco más adelante se ven luces… ¡Sí!, son luces como de linternas, se ven varias en línea recta por el Camino. No soy el único madrugador, hay personal para todos los gustos, ayer vi a esa pareja que andaba a última hora de la tarde y ahora me encuentro con este grupo que anda a primera hora de la madrugada. Mejor me junto con ellos… ¡Eh, peregrinos!… No se paran, me van ha hacer correr y no me atrevo, … ¡Eh, esperadme un poco!… Parece que lo consigo, algo que han aminorado ellos y algo que he acelerado yo… (Por cierto que muy bien, no he notado el corazón para nada.)
Buenooo… he debido de ir a parar con algún grupo de monjes raros o de peregrinos a la antigua usanza. El último de la fila va vestido a la manera tradicional, túnica, esclavina, bordón y calabaza y sandalias, ¡qué humor! en estos tiempos y con sandalias.
– Pero… ¿qué me dices?, ¿me dices que os conozco del año pasado?, ¿como puede ser si es la primera vez que voy a Santiago?, además yo pienso llegar a Santiago… ¡Mira!, ¡Mira ahí abajo!, ¿las ves? ¡son las torres de la Catedral! y la Plaza del Obradoiro y la de las Praterías, y los bosques otra vez… y ¿ eso?, ¿eso no es el faro de Fisterra?. Pero ¡qué es esto!, ¡qué está pasando!
pasa nada. Ya te he dicho que yo, como tú, tampoco llegué vivo a Santiago de Compostela cuando inicié mí peregrinaje, allá por el año del Señor de mil doscientos dos. Pero ya ves, ¡los designios del Señor!, desde entonces no me falta compañía, vamos recorriendo las distintas peregrinaciones que en el mundo se hacen y vamos recogiendo a los compañeros peregrinos que se van quedando por el Camino, como te ha pasado a ti. Ya te acostumbraras. Ven con nosotros, ven a la Compañía, ven a la Santa Compaña.

